El Militante —voz del socialismo marxista y de la juventud—

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A los trabajadores del restaurante Windows on de World[1]

 

Tony Perl

 

Trabajé con los 300 trabajadores del último piso del World Trade Center. Estas palabras están dedicadas a los que allí murieron.

 

En memoria de los trabajadores del Windows on the World

 

Durante el año que trabajé como representante de los 300 trabajadores que cortaban lechuga, horneaban tartas, asaban salmón, mezclaban bebidas, fregaban platos, servían mesas y preparaban banquetes en los dos últimos pisos del World Trade Center, ellos fueron mis compañeros y amigos en la lucha para conseguir un mundo mejor para todos.

Los trabajadores del Windows on the World procedían de Bangladesh, Siria, Irán, Puerto Rico, República Dominicana, Haití, México, Cuba, Argelia, Costa de Marfil... estos son sólo los países que recuerdo. Muchos de ellos estarían trabajando a las nueve de esa mañana, yo solía visitarles en el cambio de turnos, entre las 7 y los 8 de la tarde.

Este grupo de personas me enseñaron lo que significaba la lucha. No olvidaré el día en que un friegaplatos llamado Robert Williams me abrazó y con los ojos húmedos me dijo: “hagámoslo”. Después, él y 120 de sus compañeros iniciaron una lucha para defender su empleo.

A mis hermanas y hermanos del Windows on the World que me enseñaron mucho sobre la lucha y el mundo en que vivimos.

 

 

 



[1] Windows on the Wolrd era el restaurante que se encontraba en los dos últimos pisos del World Trace Center