Tony Perl
Trabajé con los 300 trabajadores del último piso del World Trade Center. Estas palabras están dedicadas a los que allí murieron.
Durante el año que trabajé
como representante de los 300 trabajadores que cortaban lechuga, horneaban
tartas, asaban salmón, mezclaban bebidas, fregaban platos, servían mesas y
preparaban banquetes en los dos últimos pisos del World Trade Center, ellos
fueron mis compañeros y amigos en la lucha para conseguir un mundo mejor para
todos.
Los trabajadores del Windows
on the World procedían de Bangladesh, Siria, Irán, Puerto Rico, República
Dominicana, Haití, México, Cuba, Argelia, Costa de Marfil... estos son sólo los
países que recuerdo. Muchos de ellos estarían trabajando a las nueve de esa
mañana, yo solía visitarles en el cambio de turnos, entre las 7 y los 8 de la
tarde.
Este grupo de personas me
enseñaron lo que significaba la lucha. No olvidaré el día en que un
friegaplatos llamado Robert Williams me abrazó y con los ojos húmedos me dijo:
“hagámoslo”. Después, él y 120 de sus compañeros iniciaron una lucha para
defender su empleo.
A mis hermanas y hermanos del
Windows on the World que me enseñaron mucho sobre la lucha y el mundo en que
vivimos.
[1] Windows on the Wolrd era el restaurante que se encontraba en los dos últimos pisos del World Trace Center