David May
(EEUU, 26/9/01)
Mientras que los generales y los políticos en Washington hacen sonar los tambores de guerra y agitan a la población, la resistencia a la próxima guerra comienza a aparecer en todas partes. En Nueva York hay marchas en las que participan más de 6.000 personas, se hacen vigilias por todo país y hay más síntomas de que la oposición a la guerra se está extendiendo. El siguiente incidente, recogido en la edición de News Services el 22 de septiembre es muy interesante porque vislumbra algo que es esperanzador y que según se desarrolle la guerra se generalizará:
“Bomberos suspendidos de empleo por un incidente en un camión”.
“Tres bomberos fueron suspendidos de empleo el pasado viernes porque supuestamente se negaron a desplegar la bandera estadounidense en el coche de bomberos.
Los bomberos de la estación 26 del condado de Miami-Dade se negaron a subir al camión.
Según dijo el miércoles el portavoz del parque de bomberos, Luoie Fernández, los bomberos manifestaron que la bandera representaba la opresión y se negaron a llevarla en el camión. El jefe de la unidad ordenó la retirada de la bandera para que la unidad pudiera salir a cubrir una emergencia.
Los bomberos, Terry Williams, James Moore y William Clark, están suspendidos hasta que el departamento investigue el incidente”.
La bandera es un símbolo importante para muchas personas. Para muchos representa el trabajo duro y el sacrificio gastado en la construcción de este país. Pero ¿a quién han beneficiado estos esfuerzos? El abismo que existe entre los ingresos del trabajador medio y el puñado de capitalistas que controla la gran mayoría de la sociedad responde perfectamente a esta pregunta. Mientras que los ricos cada vez son más ricos, el resto de nosotros hemos visto cómo han caído nuestros salarios reales, cómo ha aumentado el desempleo, la encarcelación y han desaparecido la seguridad en el empleo y las prestaciones. A pesar de todos los llamamientos a la “unidad nacional” y las llamadas a “agruparse detrás de la bandera”, muchos trabajadores ya han comprendido las mentiras de la clase dominante. Saben por su propia experiencia que la clase capitalista y la clase obrera no tienen nada en común. Y con relación al resto del mundo, muchos ven en la bandera un símbolo del militarismo y el imperialismo estadounidenses. Creen que si deben que ondear una bandera, ésta debería ser la bandera de la unidad de la clase obrera.
Imaginad, si los bomberos han hecho algo así, ¿qué ocurrirá con los trabajadores del sector industrial y servicios? ¿Cómo responderá la juventud? En nuestra opinión, debemos tener confianza en que no sólo echarán abajo la bandera, sino que también harán lo mismo con el Estado capitalista que representa.