publicación de El Militante

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La innovación bajo el capitalismo

Un análisis del "Nuevo Paradigma"

Burbuja.com

"De acuerdo con las medidas probadas y comprobadas, Wall Street está más sobre valorada hoy, que en cualquier otro momento de los últimos 150 años. En septiembre de 1929, justo antes del crash, la relación precio/ganancia del índice S&P (el principal índice bursátil en ese momento), era 33. La más alta de los otros dos récords anteriores en 1901 y 1966. Hasta los años noventa, estas tres marcas eran las más altas en la historia: en los tres casos los mercados sufrieron largos declives (el de 1929 resultó catastrófico). En enero de este año, la relación precio/ganancia, calculada sobre la misma base, era 44. Y en esta semana, después de tres meses de extraordinaria turbulencia, se encuentra aproximadamente en ese nivel" (The Economist 25/5/00).

Las cifras son asombrosas. Dicen que Microsoft vale más que Canadá. ¿Qué significa esto? Microsoft es propiedad de uno de los hombres más ricos del mundo, Bill Gates, fabrica el sistema operativo Windows y otras aplicaciones que son utilizadas por millones de usuarios de ordenadores personales. Pero Canadá, es un país donde viven y trabajan casi treinta millones de personas. ¿Quién sabe la riqueza que se esconde en una superficie de casi diez millones de kilómetros cuadros? Lo mismo ocurre con Amazon.com, dicen que vale más que Texaco, una empresa de petróleo que ha generado enormes cantidades de dinero para sus afortunados propietarios. Amazon todavía no ha generado beneficios. ¿Por qué Microsoft vale más que Canadá o Amazon más que Texaco?

Puedes comprar fábricas en Canadá, pero no puedes comprar un pedazo de papel que te dé el derecho sobre la vida de las personas, sobre sus familias, o sobre los libros que se leen y la música que se escucha en ese país. Y si lo único que te interesa es ganar dinero, eso es lo que cuenta. Para los representantes del Nuevo Paradigma Económico, estas valoraciones tan escandalosas están completamente justificadas. Como señala The Economist: "Cada burbuja parece que siempre inaugura una nueva era". Larry Elliott en The Guardian coincide: "Harían bien en ponderar el uso de cuatro pequeñas palabras, las cuatro palabras más peligrosas en economía: ‘Esta vez es diferente’".

Tomemos a dos periodistas sinceros que intentan resumir la "nueva economía". Martin Wolf, en su columna regular en Financial Times, se hace la siguiente pregunta: "¿Qué es la nueva economía?", en un artículo titulado: "El paradigma a prueba". Y ésta es su respuesta: "Los economistas tienen que examinar sus tres proposiciones centrales: que las economías desarrolladas son menos propensas a la inflación y son más estables; que la economía mundial está a punto de experimentar un ‘largo boom’ gracias a la innovación; y la más radical de todas, que los mercados se transformarán para siempre". ¡Qué afirmaciones tan pretenciosas! Mientras tanto The Economist, trataba las dos versiones del nuevo paradigma en un artículo titulado ‘Más allá del ciclo económico’: "Una de ellas afirma que la tasa de crecimiento a largo plazo de un país siempre será ascendente. La otra dice que el viejo modelo de boom y recesión ha desaparecido" (The Economist 23/10/99). El lector se habrá dado cuenta que los dos artículos parecen hablar de dos teorías completamente diferentes, pero en realidad ambas coinciden en una perspectiva optimista del capitalismo. Si este "nuevo paradigma económico" es tan importante, ¿por qué no hay ni un solo artículo en la literatura académica que defina esta teoría? ¿Por qué utilizan estos conceptos tan evasivos?

La razón, se debe a que no han sido los economistas burgueses profesionales los que han desarrollado la noción de nueva economía. Está teoría está elaborada para servir a la causa más noble y elevada que hay en el mundo capitalista: hacer dinero.

En los últimos años, Warren Buffet ha sido el jugador de bolsa más destacado. Sus pronósticos han sacudido constantemente el mercado, se dedica a comprar acciones de empresas que según él están por debajo de su valor y que podrían generar más beneficios. Según Financial Times, ahora se encuentra en un problema: "En todo el mundo, este tipo de inversores como Buffet y Dye, ahora tienen un problema porque su inclinación a identificar empresas cuyo valor no se reflejaba en los pecios de los acciones, últimamente les ha reportado menos beneficios de los esperados. El nombre del juego actual se llama ‘momento’, comprar lo que sube y no lo que es barato. El momento favorece la nueva economía". (4/3/00). El momento significa seguir a la horda. Cuando Keynes nos hablaba de los ‘espíritus animales’ de los empresarios, no explicó que los animales en los cuales se reencarnaban los empresarios eran ovejas. El Financial Times continúa: "en interés de su propia seguridad laboral, la mayoría [gestores de fondos] permanece cerca de la horda, que en la práctica es seguir de cerca los índices bursátiles". Todo el mundo compitiendo entre sí, ¡es la esencia de la burbuja financiera!

El problema de esta estrategia de la nueva economía, es que si compras lo que sube, entonces las acciones subirán aún más. En la actualidad la mayoría compra acciones porque éstas suben, y lo hacen porque hay muchas personas dispuestas a comprarlas. Esa es la definición clásica de una burbuja. La burbuja estalla porque en determinado momento las acciones comienzan a bajar, porque cada vez más personas las venden, y al venderlas sólo consiguen que el precio siga bajando.

El artículo de fondo del Financial Times se titulaba: ‘Dos contra la horda’. En una burbuja no es aconsejable ir contra el instinto de horda. En la burbuja del Mar del Sur a principios del siglo XVIII, muchos comentaristas eran conscientes de que todo acabaría en lágrimas. ¿Y qué? Jill Clark, gestora del fondo Hansard, dice lo siguiente: "Todo el mundo dice que la burbuja de Internet estallará. Pero no te puedes arriesgar a no entrar. No puedes seguir en los mercados tradicionales". Y tiene razón, al fin y al cabo se supone que siempre podrás salir antes de que estalle la burbuja y retirarte con tus ganancias. Ese fue el instinto de Isaac Newton un hombre que sabía muy bien que todo lo que sube tiene que bajar. Y compró acciones del Mar del Sur, invirtió unos pocos chelines y se salió. Los mercados continuaban subiendo, entró de nuevo y perdió todo. Después comentaba con amargura: "Puedo predecir el movimiento de los planetas, pero no la locura de las personas". Ahora citamos otro artículo: "Un gestor de fondos de pensiones le dice a otro: ‘Tienes que comprarlas’ [acciones de alta tecnología]. ‘¿Por qué?’, pregunta el otro. ‘Porque, porque... porque todo lo el mundo lo hace" (The Observer 12/3/00).

En el pasado otras burbujas estallaron

Mas recientemente tuvimos la burbuja de las ‘pirámides financieras’ en Albania. Millones de albaneses eran conscientes de que era una gran estafa, pero estaban desesperados. La restauración del capitalismo golpeó duramente a la economía real y destruyó cualquier oportunidad de llevar una vida modesta sólo con el trabajo honrado. Entonces se presentó la oportunidad de conseguir dinero, y hubiera sido una estupidez no aprovechar la oportunidad, y evidentemente sólo los que conocían el juego salieron en el momento oportuno, pero las masas de albaneses no lo sabían. Ahora estamos inmersos en una burbuja financiera, en esta ocasión son las acciones de la tecnología de la información (TI). Muchos comentaristas son conscientes de ello y están avisando de los peligros. Pero todavía mucha gente está ganando dinero y hace caso omiso a las advertencias, pero inevitablemente la burbuja estallará.

"La burbuja nunca estallará y crecerá para siempre", este es el sello del nuevo paradigma económico. Esto no es nada nuevo. En el boom bursátil de los años veinte, que precedió al crash de Wall Street, también existían los elementos clásicos de una burbuja. La teoría de la "nueva economía" es el producto de la euforia del mercado. En marzo de 1929 Paul Warburg comentaba: "La historia se repite de forma dolorosa, y ha enseñado a la humanidad que la expansión desmedida, siempre acaba en sobrecontracción y miseria". En esa época él era una voz solitaria. Después de todo, el boom duraba ya más tiempo de lo que era razonable. ¿Al fin y al cabo no existían nuevos mercados para la nueva tecnología de coches y productos electrónicos? En 1929, quedaba un largo camino para que todas las familias tuvieran un coche o una aspiradora.

Por eso economistas de renombre como Paul Krugman, cuando ven a los especuladores atesorando cada vez más riqueza de papel, les entra el pánico porque su instinto básico les dice que todo acabará en lágrimas. "Llevamos ya cuatro años con un crecimiento de la productividad superior a lo visto hasta ahora, y dura ya demasiado como para que sea sólo un espejismo", y continua Krugman: "Parece que existe una mejoría subyacente. Un cálculo razonable ahora sería conseguir un porcentaje de punto (de productividad) y ya sería una gran diferencia". Por supuesto es así. Desde la primera revolución industrial en 1780, la tasa de crecimiento de la economía británica ha mostrado una tendencia de entre el 2-2,5%. Elaborar la tendencia que va a seguir la tasa de crecimiento es algo extraordinariamente difícil. El problema reside en desenmarañar la tendencia del propio ciclo. Es obvio que los años malos de depresión se dejan a un lado. El problema del capitalismo es que se mueve en ciclos, y este hecho permanece inalterable. Es verdad que en EEUU desde 1991 ha habido inversión en el sector relacionado con los ordenadores, pero esta inversión no se transformó en crecimiento de la productividad hasta 1996. EEUU sólo fue capaz de acortar su brecha de producción el año siguiente. La brecha de producción es la diferencia entre la tendencia teórica de la tasa de crecimiento y las pérdidas originadas por las crisis económicas, inherentes al desarrollo capitalista.

Dinero de papel

Pero echemos una mirada al pobre y viejo Warren Buffet, perdiendo sus últimos miles de millones debido a sus errores en bolsa. ¿Está en lo cierto o está equivocado?. Todos están equivocados. No existe ninguna base sólida que pueda mantener los actuales precios de las acciones. Éstas por sí solas no tienen ningún valor, son sólo pedazos de papel. Se supone que una acción representa una parte en la propiedad de una empresa. Pero sistemáticamente, el precio de las acciones difieren del valor de los activos que posee la empresa la propiedad, los edificios, la maquinaria, materias primas y productos semiacabados. La única función de una acción es permitir a su propietario ganar dinero. Su ‘valor’ depende completamente de cuánto dinero puede garantizarte. Puedes conseguir ese dinero de dos formas. Puedes adoptar una actitud pasiva y vigilar los dividendos de una forma pasiva. O puedes vender un poco de papel por más de lo que lo compraste. Pero, ¿por qué alguien está dispuesto a darte más dinero? Sólo porque esperan que los dividendos sean mayores en el futuro. Como comenta Robert Kuttner en su artículo sobre la burbuja especulativa en Business Week el pasado 17 de abril: "En algún punto determinado, el precio de una acción tiene que reflejar los beneficios de la empresa. Y los beneficios no justifican los múltiplos actuales".

Bajo el capitalismo cosas tan raras como las máquinas elevadoras y los PCs se convierten en capital. La propiedad de los medios de producción permite a sus propietarios apropiarse del trabajo no pagado a los trabajadores. Esta propiedad se atribuye a los medios de producción por sí mismos, en su existencia como capital. Y en estos días la propiedad de los medios de producción adquiere la forma de posesión de acciones. Se da por sentado que la propiedad oculta detrás de estos pedazos de papel coloreados, es la de proporcionar un torrente de beneficios. El trabajo no pagado a la clase obrera, la plusvalía, se distribuye en el beneficio del fabricante y una tasa general de interés. Esta misma tasa de interés se pagará sobre los derechos de la deuda pública. De esta forma, si compras deuda pública, es natural que esperes un interés como "recompensa". Si acudes a un banco comercial y abres una cuenta de ahorro personal, también esperas conseguir un interés. Así funciona el mundo. Ni sabes, ni te importa de donde procede el interés.

Marx llamó a estos pedazos de papel capital ficticio, cuyo "valor" depende completamente de lo que tu esperas conseguir. Si el valor de las acciones es ficticio, siempre existe la posibilidad de que se forme una burbuja. Ahora estamos en un momento en que la relación precio / ganancias de algunas acciones de Internet supera el 130. Algo elástico siempre lo puedes estirar, pero siempre llegará a un punto donde se rompa. ¿Entonces por qué continuar con la acción? Por que crees que subirá aún más. ¿Por qué? Porque todo el mundo piensa lo mismo. Pero en algún momento los precios de las acciones se tienen que basar en la rentabilidad futura esperada.

Ahora los defensores del "nuevo paradigma económico" dicen que Internet y las tecnologías relacionadas con ella, son enormemente beneficiosas y representarán un profundo cambio en nuestras vidas. Probablemente tienen razón (en la última frase). ¿Y qué? ¿Desde cuando ha sido beneficioso para la sociedad los fajos de billetes que alguien gana bajo el capitalismo? ¿Cuándo ha sido útil para todos los que están explotados?

Capitalismo "arriesgado"

La atención de los medios de comunicación se centra en las sumas de dinero implicadas en las IPOs (Oferta Pública Inicial), como en la actualidad se llama a los lanzamientos de las empresas en bolsa. Están ideadas para personajes llamados capitalistas arriesgados. A pesar de la actual postración del gobierno laborista británico ante el amor al riesgo, y la noción del ‘capitalista arriesgado’ vinculado a la libre empresa, en Gran Bretaña estas personas se han visto implicadas principalmente en financiar las MBO (Compra de una empresa por sus directivos). Pero en este tipo de operaciones financieras, la empresa ya existe con anterioridad. Todo el dinero va destinado a que una empresa cambie de manos. ¡No se destina a crear nueva inversión en la industria!

En EEUU este tipo de ‘capitalistas arriesgados’ se han dedicado a vender acciones al público ávido de las empresas internet.com. En 1999, este tipo de capitalistas gastaron 50.000 millones de dólares para bombear los lanzamientos de internet.com. ¿Dónde ha ido todo ese dinero? A empujar la subida vertiginosa de las acciones relacionadas con Internet. En una situación donde la mayoría de las acciones (de la llamada vieja economía) se encontraban a la deriva, gracias a la burbuja de las acciones de Internet se podían conseguir muchos beneficios. Pero las acciones subían cien veces más de su valor de emisión. El Nasdaq es la cuna de las acciones de Internet y después se han trasladado a las principales bolsas del mundo. El Nasdaq se disparó un 43% sólo en los últimos tres meses de 1999. El índice Goldman Sachs de las acciones de Internet europeas subió más de cinco veces en seis meses el año pasado, después cayó un 40% en un par de semanas.

The Observer publicó los beneficios de cuarenta millonarios menores de treinta años de edad. La mayoría de ellos lo son desde hace un par de años, y podrían dejar de serlo en otro par de años. ¿Y qué están haciendo con todo esta generosidad (hay que recordar que el precio del papel de sus acciones está en algún lugar de la estratosfera)? ¿Por qué se precipitan a comprar mas acciones de Internet y provocan una nueva subida?. Tim Perkins, es un inversor éxitoso de California, pero tambíen es un hombre preocupado: ¿Puede continuar el valor en bolsa de todas estas empresas?. No lo creo. Pienso que esto es una burbuja". También dice que algunas de estas empresas están gastando demasiado en publicidad (Lastminute.com, gasta una quinta parte de sus ingresos en anuncios). "No creo que haya suficiente dinero en la piscina para todas estas empresas, y al segundo o tercer paso los tropiezos las harán caer al pozo". En realidad tres cuarta partes de internet.com en EEUU, actualmente se negocian por debajo de su precio de emisión.

Esta situación se está extendiendo al resto del sistema financiero. El año pasado, la mayoría de las acciones bajaron. El continúo aumento del Dow Jones en EEUU y el FTSE, índice bursatil de Londres, ha estado alimentado por la especulación en las acciones de la "nueva economía". Withbread es desde hace doscientos años un gran nombre cervecero. Y se la ha echado del FTSE para sustituirla por otras que nunca ha obtenido beneficios. Por ejemplo, Baltimore Technology, que tiene unas ventas mensuales de dos millones de libras y unas pérdidas de tres millones. Deja fuera a Withbread con unas ventas de 250 millones de libras y beneficios de 30 millones. ¡Pero las acciones de Baltimore valen más! Es de suponer que incluso en la nueva economía la gente se tomará una cerveza después del trabajo. ¿Cómo responderán empresas como Withbread a su eliminación del índice FTSE? No sólo es una cuestión de prestigio. También afecta a la posibilidad de recaudar fondos externos. ¿Por qué? Para poder regresar al índice, tendrán que demostrar un poco más de "valor añadido" en el precio de sus acciones. Eso en la práctica supondrá que cerrarán la cervecería más próxima a tu casa porque no recauda el suficiente dinero. La burbuja de la "nueva economía" está distorsionando el flujo de fondos en toda la economía.

Crisis de ahorro

Si la bolsa sube, los accionistas se sienten más ricos. Pueden comprarse una casa, tomar unas vacaciones en Florida, yates y aviones de ejecutivo, pero el problema es que no tiene suficiente dinero en el banco. Los teóricos de la nueva economía saben que los consumidores estadounidenses no ahorran NADA, la realidad es que se están gastando sus ahorros. Los préstamos de las familias subieron un 27% sólo en el último trimestre de 1999, y todo se basa en el aumento del precio del papel. Ellos dicen que no importa mientras que la bolsa siga subiendo, y tienen razón. Pero el precio de las acciones son simplemente activos de papel que pueden colapsar en cualquier momento, mientras que las deudas son algo fijo e inalterable como la mente de Mefistófeles.

Cuando los precios de los activos de papel colapsan, sus efectos golpean al resto de la economía. Los precios de la tierra en Japón subieron siete veces en los años ochenta. Los bancos compraban tierra como un activo para cubrirse de los préstamos difíciles de cobrar. Después los precios de la tierra se hundieron y los bancos durante los últimos diez años han estado al borde de la ruina. El estallido de la burbuja asestó un golpe psicológico y real a la economía, el resultado, diez años de recesión de la segunda economía más grande del mundo.

Mientras la economía real continua funcionando en términos de crecimiento, beneficios y dividendos, es poco probable que estalle la burbuja. Al contrario de lo que cree la opinión popular, el crash de 1929 en Wall Street, no cayó del cielo. Era otro efecto de un caída de la producción previa al crash. Después vino el pánico y la destrucción de papel, seguido por un ataque a los bancos 9.000 de los 30.000 bancos cerraron sus puertas para siempre, y alimentó el colapso de la economía real. "El colapso de la producción ocurrió... antes del crash bursátil. La producción industrial cayó de 127 en junio a 122 en septiembre, 111 en Octubre, 106 en noviembre y 99 en diciembre. En concreto la producción de automóviles pasó de 600.000 unidades en marzo de 1929, a 440.000 en agosto, 416.000 en septiembre, 319.000 en octubre, 169.500 en noviembre y 92.500 en diciembre" (Kindelberger, Manias, panics and crashes. En la edición inglesa).

A la hora de intentar comprender los movimentos de la bolsa, desde una perspectiva marxista se pueden cometer dos errores. Uno pensar que son un fiel reflejo de la ‘economía real’. Pero el índice Dow Jones ha subido de 1.000 a 12.000 desde 1983. Mientras que los beneficios empresariales en ese período no subieron doce veces. El otro error posible es creer que los movimientos de los precios de las acciones son algo completamente independiente del proceso de extracción de plusvalía. Y sí existe conexión. Una burbuja en una parte de la economía como en la bolsa, infla el precio de los activos de papel, y permite a los accionistas pedir más dinero prestado y utilizar su "riqueza de papel" como garantía. Un terremoto en la bolsa de repente destruye su riqueza de papel y golpea al resto de la economía.

Esto es posible incluso cuando la riqueza parece tener una base sana. El valor de los activos puede ser ficticio. En Londres los precios de la vivienda subieron el año pasado casi un cincuenta por ciento. Se sabe que el precio de los componentes de la argamasa y los ladrillos no subieron en la misma proporción. Y cuando esta burbuja estalle, y ocurrirá como ocurrió hace diez años, los desgraciados propietarios se encontrarán con un ‘valor negativo’ la depreciación del precio del papel de un activo real aparentemente sólido.

¿Una revolución de la tecnología de la información en camino?

Dicen que el actual boom está basado en Internet y está vinculado a tecnologías que podrían ser tan importantes como lo fue el ferrocarril en el pasado. Pero eso todavía no lo sabemos. Oficialmente, Robert Gordon de NorthWestern University piensa que todavía queda un camino que recorrer: "Creo que los inventos de finales del siglo XIX y principios del XX, crearon más productividad que la era de Internet y electrónica de hoy en día".

¿Qué ocurre en la actualidad? El boom que comenzó en EEUU en 1991, hasta 1995 en términos de crecimiento y productividad parecía patético. Entonces despegó. Ha sido el crecimiento más rápido en EEUU desde el final de la "edad dorada" de la posguerra en 1974. La productividad creció aproximadamente un 2,2% al año, muy rápido para los niveles de las décadas recientes, pero no recuperó el pleno empleo de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. A modo de comparación la productividad subió un 2,6% entre 1950 y 1972, después se estancó y subió un 1,1% entre 1972 y 1995. Estas cifras proceden de Robert Gordon. En Financial Times, Martin Wolf decía lo siguiente: "El crecimiento de la productividad en la producción de ordenadores ha subido del 18% anual entre 1972 y 1995 al 42% anual desde 1995. Esto... explica todas las mejoras estructurales en el crecimiento de la productividad en bienes duraderos, que en su conjunto subieron un 1,1% entre 1972 y 1995, al 6,8% después. El ordenador creó un milagro productivo, ¡en la producción de ordenadores!". Las estadísticas muestran una economía estancada, restringida prácticamente a un supersector tecnología de la información.

En cuanto al boom del empleo en EEUU, después de nueve años todavía hay un 4% de paro. Además EEUU "celebra" una estadística espantosa dos millones de personas encarceladas. El encarcelamiento explica casi la mitad de la diferencia en las estadísticas con Europa en desempleo. El boom también se explica por cuestiones demográficas EEUU tiene una población muy joven, en particular entre los latinos. Los jóvenes trabajadores que se unen a la fuerza laboral por primera vez, tienen necesidades materiales que satisfacer y eso empuja la economía hacia delante. En cierto sentido sus propias necesidades son las que les proporcionan los empleos que les ayudarán a satisfacerlas. El programa laboral de Clinton, ha echado a cientos de miles de trabajadores de las listas de paro, no importa que no tengan trabajo.

Si el boom USA empieza a ralentizarse, y ocurrirá, será también el fin la recuperación europea. Una de las características de las dos pasadas décadas ha sido la falta de sincronización entre las potencias capitalistas en el ciclo económico. Es evidente que todos los países siempre tienen sus propios problemas particulares. La carga de la reunificación alemana es un buen ejemplo. Y a pesar de este boom en los países desarrollados, la realidad es que muchas zonas del mundo están o han estado en recesión desde 1997 Sudeste Asiático, América Latina y Africa subsahariana. Hablamos del destino de cientos de millones de personas.

Las caídas más moderadas que se sufrieron durante el período del gran boom de la posguerra, entre 1948 y 1973, tampoco estuvieron sincronizadas. Esto quiere decir dos cosas. Primera, no ha habido ni una sola contracción de la economía mundial en la cual, la crisis de todos no haya alimentado la crisis de cada uno. Pero también significa que las naciones capitalistas no han disfrutado al unísono del boom, y esto ha originado una espiral ascendente de la producción. La primera crisis generalizada del sistema fue en 1973-1974. No fue la "crisis del petróleo", como se la ha etiquetado. La cuadruplicación de los precios del petróleo en pocos días fue un elemento importante. Todo el mundo usa petróleo y por eso su caída traspasó fronteras. El profesor Oswald de la Universidad de Warwick lleva insistiendo años en el precio del petróleo y tiene razón. El colapso de los precios durante la mayor parte de los años noventa, fue un regalo para las economías industrializadas. La subida del petróleo en la crisis de 1973-1974, lo que sí hizo fue empeorar la recesión (que habría ocurrido de todas formas). De la misma forma, los países desarrollados han tenido lo que los economistas llaman una conmoción favorable durante la mayor parte de estos últimos diez años. Pero ahora, los precios del petróleo están subiendo, y amenazan con fastidiar el boom que ya se encuentra sobrecalentado. ¿Cuánto ha empujado el bajo precio del petróleo el auge económico de los noventa?. Eso es difícil de cuantificar.

El ferrocarril y los ordenadores

Regresemos al tema anterior. Los capitalistas no "fabrican" ordenadores para su propio interés o para el nuestro. Tampoco construyeron líneas ferroviarias para su propio beneficio. Lo hacen para conseguir dinero. Por eso necesitan mercados rentables. Si los consiguen, entonces emplearán a trabajadores con excavadoras o con cualquier otra cosa que sea rentable. La tecnología es una herramienta. La humanidad desde la edad de piedra ha utilizado herramientas para dominar la naturaleza. Eso es lo que nos diferencia de los animales trabajar la naturaleza con herramientas. Ahora demostraremos que el capitalismo no es un sistema guiado por la técnica, sino por el beneficio. Sin embargo, hay épocas del desarrollo capitalista con características concretas, que dejan huella por los avances tecnológicos que el sistema aplica en ese momento como ocurrió en la era del ferrocarril.

Veamos la era del ferrocarril con un poco más de detalle. La sabiduría convencional dice que supuso una revolución en el transporte de mercancías, y que expandió las actividades del capitalismo. Todo esto sucede a partir de unos cuantos inventos afortunados. En realidad, en la tecnología del transporte, los ferrocarriles fueron menos importantes que sus predecesores, los canales. Estos últimos no sólo representaron un trabajo duro, se llegó a movilizar a los ejércitos para cavar, sino que además demostró lo lejos que ha llegado la separación del obrero de sus medios de subsistencia la destrucción del sustento de pequeños campesinos y trabajadores artesanos fue una condición previa para la movilización de trabajadores dispuestos a ir a cualquier sitio por un salario. No puedes cavar una zanja desde Londres a Birmingham, sólo esperando que llueva y después llamarla Grand Union. Trazar el mapa y hacer un reconocimiento previo de la zona, ya presupone la existencia del instrumental preciso y la ciencia necesaria. Las mismas técnicas se utilizaron en la construcción del ferrocarril. En realidad los canales formaron parte de una era en la que se comenzó a utilizar la energía hidráulica en la industria. El transporte en barco por el canal permitía transportar cien veces más carga que sobre una carreta. Aunque el transporte en barcos por los canales no era muy rápido, como sistema, eran como una cadena de cubos, capaz de mover una gran cantidad de productos a través de los océanos y llevarlos a distintos continentes, comparado con cualquier otra existente hasta ese momento. Además hay que añadir otro aspecto, este movimiento tan grande de mercancías no hubiera existido, a menos, que no existieran otros productos por los que cambiarlas, y compradores al otro lado de la línea. Eso presupone cierto desarrollo de la división social del trabajo, del mercado, y un tipo de forma de producción capitalista.

Es difícil visualizar cómo cautivaron los ferrocarriles la imaginación de sus contemporáneos. Antes de su invención, durante un millón de años, ningún ser humano había viajado más de dieciocho kilómetros la hora la velocidad de un caballo a galope. Para ellos, la velocidad de los trenes era como un viaje espacial para nosotros. La tecnología no cae del cielo. Los motores de vapor fueron utilizados para bombear agua de las minas durante un siglo. El movimiento rotativo era apenas una novedad. Al fin y al cabo esas fueron las bases para la mecanización del hilado, la tecnología central de la primera revolución industrial. James Watt había patentado la máquina de vapor rotativa en la década de 1780.

Tampoco los ferrocarriles fueron una novedad. Desde hacía un siglo para transportar pesos pesados en las minas, se transportaba el material por "raíles de tranvía". Esta tecnología estaba limitada porque el uso desgastaba el hierro de los raíles. El problema se supero cuando se descubrió el hierro forjado. Las pruebas que se realizaron en la línea ferroviaria Stockton-Darlington fue una competencia de varios prototipos más o menos viables.

Otra característica de la tecnología ferroviaria fue, que sus contemporáneos no llegaron a darse cuenta de su verdadero alcance. Es verdad que ya era posible transportar cargas pesadas a través de los canales, pero el tren era más rápido. En realidad el nuevo sistema de ferrocarriles se utilizó para acabar con el monopolio de la energía y de precios que ostentaba el sistema de canales, y para ello duplicaron las rutas de transporte. Los pioneros no comprendieron en su momento, que podrían conseguir más dinero con el transporte de millones de personas a largas distancias. También rompieron la estrechez de miras del campesinado, y la actitud de las personas de no moverse a lo largo de su vida, más allá de unos pocos kilómetros de su lugar de nacimiento. ¿Cómo podrían haber abandonado Europa treinta millones de personas entre 1815 y 1930 sin ferrocarriles que les transportaran del interior a los puertos, y de los puertos al Nuevo Mundo y a continentes desconocidos? ¿Cómo podrían haber poblado tres continentes sin la existencia de ferrocarriles? Nadie pensó que las pruebas realizadas en la línea Stockton-Darlington, representaban el primer paso en una nueva tecnología que crearía un mercado laboral nacional e internacional, y que aceleraría la destrucción de las formas precapitalistas de producción en toda Europa. La ferrocarrilmanía despertó la misma ilusión que hoy en día las empresas ‘.com’. Eran las acciones Nasdaq de su época. "Como ocurrió con el ferrocarril, hoy las bolsas creen que en las empresas de Internet será donde se recojan las mejores recompensas. Pero los consumidores y las empresas de la vieja economía, desde los automóviles a la química, puede ser que sean las que más ganen. La tasa total de beneficios podría cambiar poco, pero los beneficios se redistribuirán" (The Economist 1/4/2000).

Los automóviles

Los coches fueron un invento franco-alemán, desarrollado en la década de los ochenta del siglo pasado y destinados a transformar la vida que ahora vivimos. Pero en su tiempo, durante la Primera Guerra Mundial todavía en Europa era un lujo. En 1908 el modelo T Ford costaba 850 dólares, pero en 1916 se había reducido a 360$. Mientras tanto, las ventas se multiplicaron por cincuenta. La participación en el mercado de Ford subió del 10% al 60% en el mismo período. A final de siglo, existían en EEUU, 57 empresas fabricantes de coches. Poco después de la guerra existían tres grandes Ford, GM y Chrysler y todavía dominan el mercado estadounidense. Pero Ford no fue la pionera en la producción de coches. Otros lo hicieron. Ford fue pionera en la producción en masa de coches, utilizando la línea de montaje. Por eso pudo bajar los costes de producción y los precios. Bajo el capitalismo, entre los campesinos existía una imperiosa necesidad de introducir su grano en el mercado; y con ellos la necesidad de tener un vehículo resistente para poder transportarlo. El modelo T fue el idóneo. El automóvil sirvió de estímulo en el boom de los años veinte, fue la principal innovación tecnológica y a remolque de ella se desarrollaron otras actividades relacionadas con ella como por ejemplo el caucho, la construcción de carreteras y rascacielos. En 1929 la densidad de coches por cada mil habitantes en EEUU, estaba en un nivel que Europa Occidental no lo había alcanzado aún en los años sesenta. Está claro que la historia de la innovación demuestra que no sólo es una cuestión de buenas ideas. ¡Es la reacción ante mercados capitalistas rentables!

El papel de la tecnología

El motivo para que recordemos estas viejas historias es observar lo que está ocurriendo ahora con un sentido de la perspectiva. En primer lugar hay una diferencia evidente entre el invento procedente de una idea técnicamente viable, y la innovación que permite hacer dinero. A menudo los procesos se encuentran separados en el tiempo durante décadas. Y el camino de la primera generación de fabricantes de dinero, no siempre es un camino de rosas. ‘Amazon.com’ es una tienda virtual que sólo existe en Internet. Esta idea no es nada nueva, hace un siglo la puso en práctica Sears. Los productos se venden y reparten por correo. Una vez haces tu pedido por la web, entregan tu libro a un cartero que te lo trae a tu puerta. Diez días antes de navidad los carteros se pusieron en huelga, y debido al caos posterior los pedidos no llegaban a tiempo, al final si no querías dar un disgusto a tu tía, el único remedio era recurrir a la vieja tecnología, es decir, ir a comprarlo a una librería tradicional.

Los primeros telares eléctricos se estropeaban constantemente. Parecían más lentos que la hábil mano del tejedor. Cuarenta años después consiguieron llevar la destreza del tejedor al borde de la extinción. Planteamos la innovación del telar eléctrico, porque demuestra que la tecnología no es neutral. Fue implantada con la intención de destruir la fuerza de negociación de los tejedores. Cuando leemos sobre la destrucción de su medio de vida en El Capital de Marx, tenemos la tendencia a creer que existieron durante siglos. En realidad en gran parte fueron una creación de la mecanización del hilado, que abarataba la ropa y permitía vender más barata la producción local en la otra punta del planeta. Esto convirtió a Lancashire en el primer exportador del mundo de procesamiento. También dotó a la mano de los tejedores, de una posición similar a la aristocracia obrera, celebraban el "domingo santo" en medio del ocio y la embriaguez, antes que cumplir las necesidades de la clase capitalista. La tecnología del telar eléctrico fue ideada para destruir el músculo industrial.

Las grandes computadoras de los años cincuenta, se las despreciaba porque parecía que necesitaban más personal que las formas manuales de archivar. Posiblemente todavía sigan siendo más lentas que el procedimiento habitual, un ayudante de biblioteca experimentado hace veinte años, probablemente introducía el carnet de lector en un libro, tan rápido como su equivalente actual hoy pasa los códigos de barra por un escáner. El beneficio de esta tecnología es toda la información extra que permiten almacenar.

La alta tecnología lejos de ser algo de ciencia-ficción, lo que hizo fue sustituir la baja tecnología del trabajo de un archivador. Después los trabajadores industriales fueron sustituidos por la robotización, que podía replicar la rutina, y no sólo la rutina, sino también las operaciones en la línea de montaje y a los trabajadores. Las líneas generales de la tecnología de la información ahora están claras. Una cosa es que muchas acciones de Internet nunca hayan declarado beneficios, pero la tecnología de Internet tiene muchas aplicaciones útiles, lo que no es tan evidente es cuantas empresas pueden hacer dinero de ellas.

Se habla mucho de la utilización de Internet como un gran mercado. Los negocios de venta por Internet se están extendiendo rápidamente, principalmente vino, compact disc y libros. La realidad es que Internet todavía no ha logrado superar a su predecesor de hace un siglo el catálogo Sears Roebuck, este introducía en los granjeros americanos la necesidad de tener lavadoras, y utilizaron para ello el correo, otro producto derivado del desarrollo de la red nacional de ferrocarriles. Ahora la mayoría de los lectores ya saben que puedes comprar a través de Internet. Es difícil comprobar la calidad, la red tampoco proporciona un mercado perfecto. Las diferencias de precio en la web son tan amplias como las que existen en las tiendas de la calle. Se dice que los negocios de venta al consumo en Internet supondrán el diez por ciento de todas las compras en diez años, en Europa podrían subir de 5.000 a 40.000 millones de dólares en el período de 1998 al 2003.

El comercio a través de Internet afectará a los cuatro millones de trabajadores de la distribución que existen en este país. También permitirá a los capitalistas disponer de menos existencias de mercancías. Dicen que en los próximos cinco años, gracias a este sistema se ahorrarán 37.000 millones de libras. Las existencias equivalen al dinero guardado en un cajón que no reporta ningún tipo de rendimiento. La reducción de las existencias es una conquista evidente para el sistema. Y este tipo de conquistas pueden ser extraordinarias. La industria de coches mueve un billón de dólares al año. Los coches se tardan en vender entre 60 y 100 días, lo que representa mucho dinero almacenado. Si se pudiera reducir o eliminar el tiempo de venta, se traduciría en más beneficios pero no para las empresas de Internet.

Pero en un sistema anárquico de producción, las existencias también sirven de amortiguador. En el mundo de la economía real, las empresas no lanzan sin más mercancías a los mercados, primero observan si existen posibilidades de venta, y suben o bajan el precio según la situación. La administración de una empresa avisa si observa que las existencias se acumulan o se agotan. Pero sin existencias de reserva, las empresas estarían a merced de los repentinos vaivenes del mercado.

El comercio en Internet puede también ahorrar tiempo y dinero en los costes. BT cree que puede reducir 633 millones de libras de sus 5.700 millones de costes, mientras que los costes de transacción (los costes de compras) pueden caer un 90%.

La posibilidad de planificación

Algunos futuristas plantean que las ideas del Manifiesto Comunista sobre la tendencia a la concentración de capital, como una característica básica del desarrollo capitalista se puede volver en su contrario. Ya hemos visto que las nuevas tecnologías engendran empresas que al principio son pioneras, pero después son absorbidas por las grandes. Tu no puedes ser más grande que Microsoft. Estos profetas del capitalismo predicen que las empresas experimentarán una desintegración vertical y les permitirá atraer toda la oferta existente en la red. Francamente, es muy pronto para decirlo. En el pasado las grandes empresas preferían abarcar todo el proceso de elaboración de sus productos. Por ejemplo los cerveceros poseen pubs donde venden su cerveza. En algunos casos también poseen sus propios campos de cebada. Ahora dicen que no necesitarán hacer esto nunca más, porque podrán contratar todo lo que necesitan en Internet. Las empresas intentan planificar para el futuro, justo de lo que acusan a los socialistas y que según ellos es imposible. Bajo el capitalismo es verdad que es imposible. El capitalismo es un sistema anárquico. Ninguna empresa sabe que hacen las demás, en parte porque las otras empresas dependen de lo que ELLOS hacen. Imaginad una hilera de conductores en la niebla, todos manteniendo cuidadosamente la distancia del vehículo de delante. Todos imaginan que hay alguien ahí en la niebla frente a ellos, bajo el capitalismo ocurre algo similar, ninguna empresa tiene visión de futuro.

Esto convierte en mentira lo que dice Alec Nove en Las economías del socialismo factible, que la planificación socialista es imposible debido a la necesidad de calcular los "coeficientes" entre un vasto número de mercancías. "En la URSS en este momento hay 12 millones de productos diferentes (divididos en clases específicas de cojinetes de bolas, diseños de ropa, tamaños de zapatos marrones y cosas por el estilo)". Y cita a Antonov: "Los matemáticos calculan que para computar un plan seguro y plenamente integrado del suministro de material, sólo para Ucrania durante un año, requiere el trabajo de toda la población mundial durante 10 millones de años". ¿Qué pretende decir con estas palabras? Si un aumento de la producción de cojinetes de bolas presumiblemente requerirá la aplicación de más trabajo, los trabajadores extras comprarán más queso (entre otras muchas diferentes cosas). Existe por lo tanto un coeficiente entre la producción de cojinetes y la fabricación de queso. Antes de poder planificar la economía, tenemos que elaborar los coeficientes entre al menos 12 millones de productos. Esto demuestra una incomprensión fundamental de lo que se está planificando. Eso no consiste sólo en una reunión del Comité Central de Planificación que después da las instrucciones a millones de trabajadores y les dice exactamente lo que tienen que hacer. La planificación es imposible sin la retroalimentación de los productos y el compromiso activo de los trabajadores en el proceso de planificación. El capitalismo ya ha establecido el vínculo entre las empresas de Internet. Está poniendo en su lugar la infraestructura mediante la cual podrán comunicarse todas las empresas.

Ya hemos dicho que la TI es el sector líder de un nuevo período en la historia del capitalismo, como lo fue la enérgica hidroeléctrica y los canales, el vapor y los ferrocarriles, la producción de acero, la electricidad, los coches y otras tecnologías que fueron líderes del desarrollo capitalista en el pasado. ¿Qué pasa con el resto de la economía? ¿Cómo afecta a los resultados? El desarrollo desigual y combinado es una característica permanente del progreso capitalista. Esta desigualdad se extiende a las industrias y las regiones. Lancashire fue el corazón de la primera revolución industrial pero también la primera en decaer cuando llegó el declive industrial. Nueva Inglaterra, cuna de la manufactura textil tradicional en EEUU, entró en declive cuando el centro de la manufactura se trasladó a Chicago y Detroit, con la fabricación de coches y productos electrónicos. Ahora estas regiones se encaminan a la ruina y el centro se ha traslado a Sillicon Valley.

¿A quién beneficiará la nueva tecnología? Los jugadores de bolsa piensa que será a las empresas de la TI. Hace ciento cincuenta años ellos pensaban que serían las empresas ferroviarias, esa fue la causa de la ferrocarrilmanía del siglo XIX. Pero las empresas ferroviarias no se beneficiaron por mucho tiempo. El resto de la economía capitalista sí se benefició de forma permanente de la mejora de la red de comunicaciones. A final de siglo las empresas ferroviarias eran consideradas bienes aburridos que reportaban pocos beneficios. Incluso los políticos capitalistas amanazaron con la nacionalización si abusaban de su poder de monopolio.

El objetivo de los capitalistas es maximizar beneficios. ¿Cómo se produce este proceso? Es una tendencia convulsiva que se logra con fortunas casuales y bancarrotas brutales, y mediante el impaciente movimiento de capital en búsqueda de un dólar rápido. Eso hace que el resto de empresas obsoletas queden desamparadas y que se abandonen a la podredumbre las comunidades locales. Los capitalistas saltarán allá donde hay dinero. Cuando uno pone una cuña, el primero en llegar es probable que sea el primer pisoteado por los que llegan detrás. Los movimientos de capital constantemente exceden y provocan burbujas especulativas como la lava de un volcán. Se consigue el "orden" a través del anarquía.

Dicen que el boom de la TI creará fluctuaciones cíclicas de la economía que serán menos duras ya que todo formará parte del sector servicios. Desde un punto de vista marxista no existe un sector servicios unificado. La categoría incluye actividades productivas como conducir un autobús o escribir un programa de ordenador, y actividades no productivas como comerciante o guardia de seguridad. Algunas partes del sector servicios producen plusvalía para los empresarios, mientras que los otros no. En realidad el sector de la TI crea la noción equivocada de que existe una economía ingrávida que coexiste junto a los pesos pesados de la vieja economía. La TI depende de la inversión masiva, como es de esperar en el sector más nuevo del capitalismo a colonizar. Pero la inversión es la primera a la que afecta una recesión y como todos reducen la inversión al mismo tiempo empeoran la recesión. La industria básica de la "nueva economía" microprocesadores ya ha empezado a mostrar una tendencia a la sobrecapacidad.

¿En la cresta de la ola?

Trotsky solía preguntar a menudo: "¿en qué étapa nos encontramos?". Es una cuestión vital para los marxistas, y una pregunta bastante difícil de responder en la actualidad. La clave para comprender el período actual es desenredar en qué etapa del ciclo estamos tanto en un boom como en una recesión, y la naturaleza del período más largo de desarrollo capitalista. Como hemos visto, el nuevo paradigma económico extrapola suposiciones bastante verosímiles sobre la influencia de la TI a la productividad, y la convierte en una tendencia permanente, para concluir que el período actual no es la etapa de sobrecalentamiento del ciclo cuando el boom vuelve a quebrarse. Por supuesto están equivocados. El ciclo boom/recesión, seguirá con nosotros mientras perdure el capitalismo.

Los marxistas tienen una teoría del ciclo. Es verdad que la intensidad de las recesiones y de los booms toman su carácter del período más largo de desarrollo capitalista dentro del cual están inmersos. Y nadie puede negar que hay "épocas" especiales del desarrollo capitalista, cada una con sus propias características. Es vital que comprendamos que el período que va desde 1948 a 1973-1974, representó una edad dorada del capitalismo. Este fue un período sin igual con prácticamente pleno empleo y aumento continuo de los niveles de vida de los trabajadores, al menos en los países capitalistas desarrollados. Esta época marcó profundamente la conciencia de los trabajadores que vivieron en esos tiempos, y continúa marcando su pensamiento hoy en día. Fue un período en que el esfuerzo revolucionario parecía inútil porque el sistema podría cumplir lo prometido. Es igualmente importante para los marxistas comprender, que la edad dorada se ha ido para siempre. Estamos dispuestos a probar que la revolución relacionada con Internet no está llevando a una nueva época dorada.

Pero aunque cada período de desarrollo capitalista es diferente, sería un error vernos viviendo siempre en una serie de épocas predeterminadas, utilizando la analogía con el ciclo boom/recesión. Eso es lo que hizo el pensador económico ruso Kondratiev. Trotsky contestó a sus ideas en su artículo La curva de desarrollo capitalista y escribe lo siguiente: "El intento de Kondratiev de investigar las épocas rotuladas por él como ciclos mayores con el mismo ‘ritmo rígidamente legítimo’ que es observable en los ciclos menores; esto es ediventemente una falsa generalización de una analogía formal.

La recurrencia periódica de ciclos menores está condicionada por la dinámica interna de las fuerzas capitalistas, y se manifiesta por sí misma siempre y en todas partes una vez que aparece el mercado. Por lo que es refiere a las fases largas (de cincuenta años) en la tendencia de la evolución capitalista, para las cuales el profesor Kondratiev sugiere, infundadamente, el uso del término ‘ciclos’, debemos destacar que su carácter y duración está determinada no por la dinámica interna de la economía capitalista, sino por las condiciones externas que constituyen la estructura de la evolución capitalista. La adquisición para el capitalismo de nuevos países y continentes, el descubrimiento de nuevos recursos naturales y, en el despertar de éstos, hechos mayores de orden ‘superestructural’, tales como guerras y revoluciones, determinan el carácter y la sucesión de épocas ascendentes, estancadas o declinantes del desarrollo capitalista" (Trotsky, La curva de desarrollo capitalista. Madrid, Akal, 1979, pág. 91). Como se dará cuenta el lector, la nueva economía nos intenta vender una nueva ola Kondratiev en este caso alimentada por la TI.

Las ondas largas en el desarrollo capitalista parece una idea convincente. Según algunos, tuvimos un boom largo antes de la edad dorada, desde 1850 a 1873, casi exactamente un siglo antes de la edad dorada del siglo XX. A este boom le siguió la gran depresión de 1873 a 1896. A esta le siguió otro auge que duró una cuarta parte del siglo hasta el final de la primera guerra mundial. Entonces tuvimos el período descendente de entre guerras, seguido por la edad dorada después de la Segunda Guerra Mundial hasta la recesión de 1974.

Si los relojes están en hora, podremos decir adiós a los malos tiempos, y dirigirnos a un futuro de veinticinco años de boom. Kondratiev realmente no propuso un mecanismo o fórmula que nos permita obtener sus ondas largas. En algunos de sus escritos hace hincapié en las épocas de deflación, que llevan a una aceleración de la prospección de oro para el metal monetario. La búsqueda de oro representó un impulso importante para el capitalismo en el siglo XIX. La fiebre del oro en California no sólo inauguró un nuevo boom mundial después de la crisis de la revolución de 1848; también introdujo el capitalismo en el borde del Pacífico, convertido ahora en el epicentro dinámico del capitalismo de alta tecnología. Igualmente fue el oro lo que llevó el capitalismo a Sudáfrica, pero es un poco inverosímil ver la demanda de oro como un canalizador a final de siglo del papel moneda.

Kondratiev tenía un problema serio a la hora de recoger datos económicos en los primeros períodos del capitalismo que era cuando él intentaba desarrollar su teoría. El material sencillamente no existía. Pero sólo porque los precios estén deprimidos, no necesariamente significa que la economía real esté sufriendo. Ese es el tema que se plantea en su libro El mito de la gran depresión de 1873-1896, donde se señala la niebla objetiva que historiadores económicos de renombre elaboraron sobre el período de 1873-96, siempre visto como una gran depresión por los contemporáneos, y no se puede encontrar nada de ese tipo cien años después. En realidad para los dos primeros ciclos, Kondratiev sólo tenía evidencias de un país. Antes de 1850, Gran Bretaña era el único país que estaba industrializado y por lo tanto disfrutó solo las épocas del agua y el vapor. Eso difícilmente proporciona un carácter global a la teoría. Los defensores del nuevo paradigma económico, se limitan a EEUU y para el resto del mundo es más una inspiración que una realidad. Madison examina la literatura en su Fuerzas Dinámicas del desarrollo capitalista y resume: "Mi conclusión básica es que la existencia de movimientos rítmicos a largo plazo en la actividad económica no está demostrada".

Pero si se pudiera encontrar algún motor de las ondas largas, habría que buscarlo normalmente en los grupos de innovaciones tecnológicas sugeridas por el economista Shumpeter. Los marxistas no son deterministas tecnológicos. Comprendemos que lo que es crítico para el capitalismo es rentable para los mercados. Comprendemos la separación del proceso de inventar un nuevo producto viable técnicamente invención con encontrar algo comercialmente viable innovación. Esa es la tragedia personal de Clive Sinclair. Tu esperas que los inventos sean un goteo fortuito que estimule la economía. Podría ser correcto. El hecho de que las innovaciones lleguen en grupos demuestra que las condiciones económicas tienen que ser las adecuadas para que se puedan aplicar los inventos. El economista Mensch dice que las condiciones de depresión aceleran la innovación fundamentalmente en las nuevas tecnologías "básicas". Eso se vio a principios de los años treinta, que fue un período extraordinariamente innovador para el capitalista. También comprendemos que el tercer brazo de la innovación la difusión de la nueva tecnología sólo puede ocurrir cuando el capitalista está preparado para ello. Los intentos de vincular las épocas de auge con las nuevas tecnologías no han encontrado una forma adecuada. La máquina de vapor rotativa fue inventada por James Watt en la década de 1870. Su aplicación más significativa los ferrocarriles llegó treinta años después. La producción de acero surgió en la década de 1850. La producción en masa tuvo que esperar veinte años. El motor de automóvil se desarrolló en la década de 1880 pero no se fabricó en masa hasta veinte años después.

Esto no es sorprendente. La electricidad se desarrolló como una alternativa al uso de los tubos de gas de hulla que iluminaban las casas. Durante décadas las fábricas victorianas todavía seguían diseñadas según el modelo tradicional, en el que se realizaban diferentes actividades en diferentes pisos, todos mantenidos por un máquina de vapor en el sótano. Esto desde luego hacía imposible la producción en línea de montaje y consumía gran cantidad de tiempo de trabajo necesario para trasladar la mitad de las partes semiacabadas de piso en piso. Costó otra nueva generación de capitalistas como Henry Ford, implantar el uso de motores eléctricos para alimentar las líneas de montaje en serie en un solo piso de la fábrica.

La mayoría de la tecnología que provocó el gran boom de la posguerra, se desarrolló a principios de los años treinta. En realidad la edad dorada de 1948 a 1973 fue alimentada con tecnología cuyas posibilidades ya eran conocidas. El VW Escarabajo se desarrolló en 1937. Todas las mercancías eléctricas, los plásticos y las fibras artificiales ya estaban esperando a los capitalistas para hacer dinero. Sólo era necesario que surgieran las condiciones, es decir la existencia de mercados rentables. La naturaleza de la innovación durante este período fue característica de un boom. Fue innovación añadida: acumulativa. El coche familiar moderno rinde más y es mucho más cómodo y menos propenso a la corrosión que el Morris Minor en 1948. Sin embargo el Minor es el prototipo de coche familiar pequeño. Mientras en las depresiones sus socios se dan contra el muro, algunos capitalistas se ven obligados a recurrir a tecnologías desconocidas en búsqueda de su supervivencia.

Por último, muchos de los descubrimientos más importantes no están motivados por el beneficio. Este es concretamente el caso de la "ciencia elemental", la base de la comprensión científica sin aplicación práctica aparente (es decir, comercial). Incluso la investigación científica en las universidades está cuidadosamente dirigida por organismos como el Consejo de Investigación Científica, para asegurar que la ciencia es útil a los monopolios. Ningún conglomerado financió a Albert Einstein la investigación de la relatividad. La aviación civil depende del control del tráfico aéreo, a su vez basado en el radar. El radar se desarrolló en los años veinte y pronto se captó su importancia militar. Durante décadas se pensó que no tenía aplicación comercial. De la misma forma que los ordenadores fueron considerados un invento con un recóndito número de aplicaciones como descifrar códigos en Bletchley Park. Jewkes escribió un libro sobre inventos significativos en 1950. Y no incluía el ordenador. La segunda edición, diez años después, tuvo que corregir su error. Se tarda tiempo en valorar la trascendencia.

La TI es el futuro. Pero hay algo nuevo en el producto y es que Internet se ocupa de la información. Cualquier persona puede consultar esta información sin un coste extra. Toda la información es como un programa de radio que cualquiera puede sintonizar. ¿Por qué debería cobrarse? En realidad, las empresas de Internet se están encontrando con la dificultad de hacer dinero por esa misma razón. No pueden prohibir a la gente que consulte Internet gratuitamente. La tecnología de Internet está llevando al capitalismo al límite. Internet es una cooperativa inherentemente arriesgada que pone juntos a millones de entusiastas que sólo quieren ayudar a otras personas o exponer sus opiniones, y no esperan que se les pague. El capitalismo ha encontrado difícil colonizar este medio ambiente. La información es un bien público. Es demasiado barato de distribuir para poder calcular su valor. Pero ¿cómo puede el capitalismo hacer dinero de ella?

Los economistas capitalistas realistas saben que el frenesí de Internet es una burbuja especulativa. Pero esperan un aterrizaje suave que permita al resto de la economía aterrizar tranquilamente. El problema de la burbuja es que no es independiente de la economía real, sino que entra en el torrente sanguíneo y lo infecta. Por ejemplo las personas utilizan precios de las acciones infladas como una forma colateral de estimular sus préstamos. En cuanto a la ‘nueva economía’ el Journal of Economic Perspectiva señala correctamente: "La interacción de beneficios, inversión, crédito y mercados financieros es una característica duradera de las economías de mercado que juega un papel central en el ciclo comercial".

¿El capitalismo está desarrollando las fuerzas productivas? ¿permite que las fuerzas productivas broten y florezcan? El capitalismo es un sistema dinámico. Precisamente por eso es inestable. Si fuera imposible el desarrollo, entonces nunca habrían existido las crisis. Pero la tecnología de Internet es un algo perfecto para el futuro socialista. Ahora podemos planificar la economía. Ahora disponemos de la información para saber qué necesita exactamente la gente. Ahora esa información es barata. Debe ser gratuita. ¿Pero cómo podemos conseguir beneficio de ella? Comparado con el potencial del capitalismo es una enorme barricada para un futuro próspero y armonioso.

El capitalismo nos ha llevado al umbral de la abundancia y nos ha cerrado de golpe la puerta en nuestra cara. En lugar de desarrollar el potencial artístico y científico del individuo, bajo el capitalismo la tecnología de Internet nos ha dado un nuevo desagüe para la concuspicencia y el regateo. Will Hutton comenta en The Observer (12/3/00): "Lo que estamos viendo es como algo tan importante como la bolsa convertida en una señal para la actividad empresarial, y también a corto plazo lo extraordinariamente volátiles, histéricos e irracionales que son sus juicios. Pero al fin y al cabo, es una institución humana organizada alrededor de los principios del libre mercado, así que otra cosa podrías esperar (...) La gigantesca corrección, cuando llegue, acabará con el equilibrio del sistema financiero que será incapaz durante todo un período de financiar incluso los niveles normales de la actividad comercial". Está en lo correcto. Los trabajadores aprenderán de la amarga experiencia.

MB

Abril 2000