11/3/2002



INDIA: LOS HORRORES DEL CAPITALISMO

Lal Khan

 

La bomba de gasolina del expreso Sabarmati del 27 de febrero de 2002 en la estación ferroviaria de Godhra en Gujarat, desató una de las carnicerías más horribles de la historia de la India desde la partición. En los cincuenta y cinco años que han transcurrido desde la partición se han producido muchos episodios periódicos de genocidio comunal y asesinatos de masas. El incidente ocurrió cuando un tren que llevaba karsevaks (activistas religiosos hindúes) regresaba de la campaña para la construcción del templo a Rama en Ayodhya, y supuestamente, fueron atacados por musulmanes. Estos karsevaks en realidad eran bandas de matones a sueldo gritando provocadoras consignas antimusulmanas, y a su paso sequeaban a los vendedores musulmanes de las distintas estaciones ferroviarias (especialmente en Godhra), quitaban los pañuelos de las cabezas de las pasajeras musulmanas y se exhibían ante ellas. El ataque de venganza de los fanáticos musulmanes está muy lejos de ser casual. El hecho de que varios cientos de esta multitud se movilizaran a las siete de la mañana sugiere la existencia de un plan serio y una preparación por parte de los comunalistas musulmanes. De las 58 personas asesinadas, 40 eran mujeres y niños. Después todo se convirtió en un infierno. Más de mil personas, la mayoría mujeres y niñas musulmanas fueron asesinadas, miles de jóvenes violadas; casas quemadas y miles de personas tuvieron que huir. Este linchamiento de masas tenía un aire casi ceremonial. Las bandas de vigilantes hindúes vagaban por las calles como si se tratara de alguna horrible fiesta, liberados de todos los códigos éticos de la humanidad; aullaban mientras vagaban y bramaban mientras mataban. Los asesinatos todavía continúan, aunque esporádicos, pero el peligro de una nueva escalada de violencia basada en el odio religioso y el frenesí comunal todavía amenaza a la India.

En los años setenta y ochenta Godhra registró episodios repetidos de violencia religiosa. La mayoría de la población de esta ciudad es musulmana; la rivalidad endémica entre ella y los grupos advasi (tribal) de los alrededores, la profunda competencia musulmana-hindú por intereses comerciales y la extensión de la hindutva (mitología hindú) entre la casta superior hindú, todo esto otorga a Godhra un carácter especial e incendiario.

La carnicería del 27 de febrero estuvo precedida por numerosas provocaciones de los karsevaks. Y el resultado sugiere una planificación por parte de los comunalistas hindúes con la connivencia del estado. En los incidentes sangrientos la policía no sólo no frenó la violencia, sino que la incitaron activamente. Lo peor es que participaron en los incendios, raptos, intimidación armada y asesinatos, antes de saquear y destruir las propiedades musulmanas. Los terroristas a sueldo del Vishwa Hindu Parishad (Consejo del Mundo Hindú) entraron en más de 30 ciudades y pueblos, donde quemaron y asesinaron a su voluntad. La policía no apareció por allí. Una vez más el núcleo duro de los fundamentalistas sobornó a las agencias del estado.

Gujarat es la provincia de origen del Mahatma Gandhi, el falso profeta presentado como el apóstol de la no-violencia y la armonía religiosa por los intelectuales burgueses de India y también de occidente. Gujarat es uno de los ejemplos más manifiestos de intolerancia religiosa y violencia en la India.

Para millones de personas normales Gujarat se ha convertido en un verdadero purgatorio. Encaja en un sórdido y vergonzoso dibujo que se viene repitiendo desde los acontecimientos de Ahmedabad (1969) y Bhiwandi (1970). Lo nuevo en este último estallido de violencia en Gujarat es la planificación, organización y ejecución por parte de un grupo "político" (el VHP-RSS), y que está orgánicamente unido al partido dominante Partido Bharatiya Janata (BJP). El ministro del BJP en Gujarat, Narandra Modi ha sido la principal fuerza motriz del pogromo. Modi nunca ha ocultado su odio por la fe no hindú. Recientemente Modi manifestó que "todos los musulmanes puede que no sean terroristas, pero todos los terroristas eran musulmanes". Su gobierno también impuso un programa de estudios fundamentalista draconiano y que incluía el canto de extraños himnos religiosos (yajnas) como el "dhartimata" en todas las escuelas públicas. Pero Gujarat no es una excepción a la intolerancia religiosa que está royendo la fibra social de la India. Modi ha anunciado que las víctimas hindúes de la violencia comunal recibirán una cantidad dos veces superior a las compensaciones de las víctimas musulmanas.

India tiene la constitución más secular del mundo, pero es el país del planeta donde mueren más seres humanos asesinados por la violencia religiosa. En el momento de la partición, el año 1947, murieron más de un millón de hindúes y musulmanes en la lucha comunal que provocó la partición. Pero esta carnicería religiosa no es exclusiva de hindúes y musulmanes. En 1984, después del asesinato de Indira Gandhi, los sikhs fueron acusados, quemados y asesinados. En 1992 la destrucción de la mezquita Babri en la ciudad sagrada de Ayodhya, donde se encuentran los claros del Himalaya, fue seguida por revueltas en el campo donde se rodeó, aterrorizó y masacró a los musulmanes.

Los políticos burgueses que dominan la escena política india, siempre presentan sus lamentaciones formales, aunque en privado saboreen las recompensas políticas de las tormentas que arrastran a su paso. Algunos de ellos no pueden disimular una leve sonrisa cuando pronuncian pomposas frases de preocupación, intercaladas con palabras venenosas que envían señales privadas a su violento electorado. Sería una equivocación pensar que el BJP es el único partido político que aviva y perpetua el odio religioso para mantener el poder, los privilegios y la corrupción. La mayoría de los partidos políticos utilizan, de vez en cuando, el chovinismo religioso y comunal en su propio interés. Esto es el resultado inevitable del agravamiento de la crisis del capitalismo indio. El Partido del Congreso también es culpable de este crimen. En 1984 el Partido del Congreso condenó la masacre de los Sikhs, pero consiguió salir reelegido en las elecciones generales gracias a la oleada reaccionaria que siguió a la masacre Sikh.

El episodio de la mezquita Babri en diciembre de 1992 estuvo caracterizado por la connivencia entre el gobierno del Congreso en Nueva Delhi y el principal partido de la oposición, el BJP, que estaba en la vanguardia del movimiento destinado a destruir la mezquita situada donde los hindúes veneraban al dios Rama, según la religión hindú era el lugar donde, supuestamente, había nacido este dios. El primer ministro del Congreso en aquélla época ¾ P. V. Narasimha Rao¾ , como si se tratara de una variante moderna de la leyenda de Nero, dormía mientras la mezquita Babri se desmoronaba. Incluso sus colegas de gabinete no permitieron que les interrumpiera el sueño. Rao se quitó toda responsabilidad utilizando el maquiavelismo. Según Rao el BJP estaba cometiendo un suicidio, ¿por qué interferir? Pero el que murió políticamente fue él y no el BJP.

La India cuenta con una de las poblaciones musulmanas más grandes del mundo, en la actualidad supera los 150 millones de personas. La lucha comunal, el conflicto y el caos entre los musulmanes y la mayoría hindú, ha sido una característica constante desde la independencia de la India. La noción de armonía nacional que defiende los dirigentes nacionalistas burgueses de la India, ha demostrado que es un engaño, y esto se puede ver en el humo negro que salía de las casas musulmanas en llamas y el olor a carne humana quemada que inundaba el aire de Ahmedabad. El sueño de una India unida y armoniosa cada vez es más una fantasía.

Vajpayee y su partido el BJP, quieren hacer creer que practican el secularismo, pero llegaron al poder utilizando el fanatismo hindú y azotando el odio contra la minoría musulmana. Con su incesante crisis política y pérdida de apoyo, el régimen del BJP ha utilizado cada vez más el fanatismo hindú.

A principios de los años noventa, con el rápido declive del Congreso, el BJP comenzó una campaña para construir un templo en el lugar que antes ocupaba la mezquita. Basándose en los sectores más atrasados de la sociedad, el BJP consiguió ganar las elecciones en 1991. En 1992 llevó de nuevo a sus seguidores fanáticos a la mezquita Babri.

La impasibilidad de los dirigentes del BJP incluido L. K. Advani (que está legalmente acusado de ser el responsable de la destrucción de la mezquita), en la actualidad ministro de interior, observando como los karsevaks destruían la mezquita Babri con mazos y varas de hierro, provocó el estallido de revueltas musulmanas en todo el país, particularmente en Bombay. Un mes más tarde en Bombay estalló una revuelta que duró tres días y donde murieron asesinados casi 500 musulmanes. Fueron las peores matanzas comunales desde la partición.

Después los acontecimientos dieron un giro brusco el 12 de marzo de 1993, explotaron simultáneamente diez bombas, algunas de ellas cerca de objetivos hindúes y murieron 300 personas. Era la respuesta de los fundamentalistas islámicos. La ausencia de una alternativa de clase provoca esta escalada de la locura fundamentalista. Desde 1992 los obreros están poniendo columnas y balaustradas para el templo de Rama en el lugar que ocupaba antes la mezquita de Babri. En las últimas semanas el VHP (socio nacionalista en la coalición de gobierno) ha estado llevando a miles de peregrinos para participar en los rituales de reconstrucción del templo. El VHP dijo que comenzaría a construir el 15 de marzo y ese fue el momento en que las cosas se volvieron más peligrosas.

Durante estos últimos años la "tregua" entre hindúes y musulmanes parece más un compás de espera que una paz constante, esta guerra fría terminó a finales de febrero gracias a Ayodhya, el genio que Vajpayee y Advani liberaron de la botella. Muchos socios de coalición del gobierno están nerviosos y amenazan con dejarlo. Los activistas de Ayodhya tienen su propio orden del día: construir el templo.

La semana pasada en Ayodhya un activista del VHP exclamó: "Veremos como nos frena Vajpayee. Tendrá que disparar a sus socios hindúes y si lo hace será el final de su mandato. Si pudimos llevarle al poder, podemos también derribarle".

El declive del BJP también es evidente en los resultados electorales. Después de actos sombríos en las elecciones parlamentarias y las elecciones locales 2000-2001, el BJP sufrió un revés en las recientes elecciones estatales. La alianza de 27 partidos (NDA) encabezada por el BJP vio los incidentes del 11 de septiembre y 13 de diciembre (asalto armado al parlamento indio) como la oportunidad de capitalizar la retórica "antiterrorista".

El avivamiento de la histeria bélica contra Pakistán no ayudó. El régimen del BJP ha movilizado a 700.000 soldados en la frontera pakistaní con un coste económico enorme y un riesgo militar elevado. Todo esto le ha llevado a perder votos como se pudo comprobar en las elecciones para la asamblea legislativa que se celebraron en febrero. En el estado clave de Utter Pradesh, donde el BJP ha quedado reducido a un tercer puesto en la asamblea; ha perdido la mitad de los votos. Este es el mayor revés electoral sufrido desde 1991. En otros tres estados (Punjab, Utteranchal y Manipur) el BJP también ha conseguido resultados pésimos. Sus aliados, especialmente los Akalis en el Punjab, ahora son más de una desventaja que un activo. Aparte del declive político, BJP y sus socios de coalición están manchados con escándalos de corrupción.

El BJP llegó al poder pretendiendo ser un partido "honrado y nacionalista", que erradicaría la corrupción y protegería al capitalismo nacional del envite imperialista, pero el BJP ha demostrado ser exactamente lo contrario. Sus filas están llenas de corrupción y el partido "Swadeshi" (nacionalista), y ha seguido los dictados del FMI, el Banco Mundial y el imperialismo estadounidense más que cualquier otro régimen indio. La privatización de los ferrocarriles ha puesto una enorme presión sobre los trabajadores. Se enfrentan a despidos y los pasajeros a la subida de precios.

El nuevo presupuesto es un ataque a los niveles de vida de las masas ya empobrecidas. Las medidas imperialistas no han conseguido impulsar el crecimiento económico. Está en un triste 4% y la tendencia es descendente debido a la intensificación de la crisis. La deuda externa ha aumentado, han vuelto a devaluar la rupia, el paro ha aumentado y la producción industrial está en constante recesión. La posición de la India en el Informe sobre el Desarrollo Humano de las Naciones Humanas es el 115 entre 162 países.

Este año la disponibilidad de cereales per cápita ha pasado de 426 a 390 gramos, las legumbres de 32 a 26 gramos y el aceite de 9,6 a 8 kilogramos. El gobierno ha reducido el número de medicinas con precio controlado de 166 en 1995 a 38, esta medida favorece a las multinacionales farmacéuticas.

El déficit fiscal ha aumentado un 5,7%. La llamada reestructuración económica no ha conseguido sus objetivos. El objetivo que tenían de ingresos con la venta de las industrias públicas era de 2.500 millones de dólares, sólo han conseguido 1.100 millones.

El declive del Congreso, que ha gobernado durante la mayor parte después de la independencia, llegó cuando optó por una política económica de "libre mercado" y abrió el país al saqueo imperialista directo.

El declive del BJP ahora parece imparable. No hay diferencia fundamental entre la política económica del BJP y el Congreso, o con el resto de partidos que hoy dominan la política del país. Bajo el dominio del capital no pueden hacer otra política. La crisis se intensifica. La grave crisis socio-económico ha tenido un impacto profundo en la superestructura política India que se ha fracturado y fragmentado sin remedio.

El reciente episodio de barbarie en Gujarat es sólo un aspecto de la rapidez con que se está deteriorando el tejido social indio. La recesión mundial agravará seriamente la crisis del capitalismo indio. La miseria, la pobreza, la enfermedad y el primitivismo son el resultado de la explotación capitalista, y atizan el fuego del salvajismo comunal, étnico y religioso. La violencia genera violencia y este círculo vicioso de odio y sangre basado en los prejuicios del pasado parece no tener fin. Sólo se puede acabar con el levantamiento de las masas basándose en la solidaridad y la unidad de clase , sólo así se podrá poner fin a este círculo violento.

Pero la cuestión es que sustituirá al régimen del BJP cuando caiga. El Congreso es tremendamente impopular. No hay otro partido que tenga bases nacionales en India. Esto demuestra el fracaso político de la burguesía india. La clase dominante india no ha conseguido resolver ninguna cuestión de la revolución democrático burguesa. Paradójicamente, las condiciones en todos los sectores han empeorado. Los patrones del desarrollo desigual y combinado bajo un capitalismo decadente han exacerbado más las contradicciones. Estas contradicciones ahora están explotando en todas direcciones. Junto a esta locura reaccionaria también se están produciendo los primeros movimientos revolucionarios del proletariado indio.

Los funcionarios y profesores llevan 27 días de huelga en el estado de Kerala. La represión del régimen no ha conseguido poner fin a la huelga. Miles de activistas políticos de izquierda están apoyando esta huelga. Hay numerosas huelgas y acciones de represalia en el país sobre las cuales la prensa india e internacional guardan un silencio criminal.

Los dirigentes del PCI y PCI (M) han sufrido un rechazo en los resultados electorales. Esto se debe a que han sustituido el sendero revolucionario de estos partidos tradicionales del proletariado indio por el pantano de la política parlamentaria burguesa. El cambio en la situación objetiva y el auge de la lucha de clases obligará a los dirigentes del PC a abdicar o emprender el sendero de la política revolucionaria.

El 15 de marzo fue la fecha indicada por el VHP para construir el templo en Ayodhya. Pero lo que no ha dicho la prensa burguesa es que el 14 de marzo hubo manifestaciones en todo el país y acciones de masas contra la política antiobrera del BJP, contra la privatización, reestructuración, etc., Todas las federaciones sindicales de izquierdas se unieron para convocar conjuntamente esta acción.

La revolución y la contrarrevolución tienen la misma cara de la moneda en India. El fanatismo religioso y la locura comunal son el producto del agravamiento de la crisis capitalista y el fracaso de los dirigentes obreros tradicionales a la hora de plantear una alternativa revolucionaria. Paradójicamente, después del Congreso y el BJP, los partidos comunistas son la única fuerza política que tienen, aunque pequeña, una presencia en todo el país. Sobre la base de una política y programa revolucionario podrían ganar a las masas de todo el país.

Existe un colosal vacío político en la India. Si una dirección marxista revolucionaria no lo llena, entonces la India se dirigirá hacia la fragmentación sangrienta, el desorden, el caos y la barbarie. Ese es el único futuro que el capitalismo puede ofrecer a la India. Sus síntomas son evidentes, se pueden ver en los horribles acontecimientos en Gujarat. La única salida a estos horrores es el derrocamiento del podrido sistema capitalista. Esto sólo se puede conseguir con la revolución socialista. El proletariado indio ha demostrado en más de una ocasión que es capaz de aceptar este desafío. El único factor ausente es un programa, dirección y partido revolucionarios. En la nueva época la subida de la marea hará que la rebelión proletaria se extienda por todo el país, limpiando la basura venenosa del comunalismo y la lucha religiosa, y preparará el camino para una nueva civilización basada en el socialismo.

11/3/2002