Corriente Marxista Internacional

El año pasado muchos israelíes apoyaron la retirada unilateral de Sharon de la Franja de Gaza. Para ellos esto fue visto como el primer paso hacia la paz basada en un mini estado dependiente bajo el control del grupo de Abu Mazen con el apoyo del imp El año pasado muchos israelíes apoyaron la retirada unilateral de Sharon de la Franja de Gaza. Para ellos esto fue visto como el primer paso hacia la paz basada en un mini estado dependiente bajo el control del grupo de Abu Mazen con el apoyo del imperialismo norteamericano. Decían que eran “realistas”, no soñadores, a diferencia de los marxistas que defienden que dentro del sistema imperialista no hay solución para la cuestión nacional. Sin embargo, su “realismo” es una cosa y la realidad es algo totalmente diferente.

Junio de 2006 fue el peor mes para los palestinos de Gaza. El traslado de los colonos judíos hace diez meses ha dejado a los generales israelíes las manos libres, ahora pueden disparar libremente sin poner en riesgo la vida de los colonos judíos. Según el periódico Gaza-Ma’an, el ministro de sanidad palestino, Bassem Naim, dijo que el número de muertes palestinas se había triplicado en junio de 2006 comparado con junio de 2005. El número de heridos fue un 120% superior al del mismo mes de hace un año.

Han muerto 55 palestinos. El número de palestinos heridos durante el mes de junio fue de 159 en Gaza y 145 en Cisjordania, 46 de los heridos eran mujeres y 9 trabajadores del ministerio de sanidad.

El ministro palestino condenó el asedio israelí y el cierre de las fronteras, debido a esto se esperaba una crisis humanitaria. Entre las violaciones israelíes mencionó el ataque a seis familias palestinas cuando estaban en sus casas, coches o en la playa. También hizo referencia a los incidentes de humillación deliberada del personal médico y conductores de ambulancia cuando cumplían con sus deberes de transportar a los heridos y enfermos.

Como todo el mundo sabe, la crisis actual comenzó el domingo 25 de junio, cuando grupos palestinos armados lanzaron un ataque guerrillero contra un tanque del ejército situado en la frontera de Gaza con Israel. Asesinaron a dos soldados y secuestraron al cabo Shalit. Como ya hemos informado en artículos anteriores, esto ocurrió a pesar de que el ejército fue bien informado por el Shin Beth, los servicios de seguridad israelíes, de que se iba a cometer este ataque. Esta “ceguera deliberada” indica que los generales buscaban una excusa para atacar Gaza y sacrificaron al personal del tanque. A los soldados se les ordenó no disparar, sino intentar escapar, los dos soldados fueron asesinados y Shalit secuestrado durante su “escapada”.

Sin embargo, hay que decir una cosa sobre los generales: lo más probable es que no pensaran que Shalit iba a ser secuestrado. Desde la sangre fría de su punto de vista de clase lo mejor es que hubieran muerto los tres soldados en el ataque. Esto les habría dado la excusa para atacar a los palestinos sin tener que tratar la cuestión de negociar la liberación del soldado. En cualquier caso sólo sirvió para intensificar la situación.

El día después del ataque al tanque tres grupos palestinos, incluidos los Comités de Resistencia Popular, el ala armada de Hamás, y el Ejército del Islam, se declararon responsables del ataque guerrillero.

Los grupos exigían que Israel liberara a las mujeres y menores encarcelados a cambio de información sobre el paradero de Shalit. En lugar de la negociación, el gobierno israelí anunció que no negociaría con terroristas y a primera hora de la mañana del martes la aviación israelí destruyó puentes claves en Gaza y destrozó la principal eléctrica de la región, dejando sin electricidad a más de 1,4 millones de residentes.

El miércoles, 28 de junio, fuerzas terrestres entraron en el sur de Gaza. Al mismo tiempo, la aviación israelí sobrevoló Siria, donde se encuentran algunos dirigentes de Hamás en el exilio expulsados por el anterior primer ministro israelí, Rabin. Era una amenaza clara a Siria que indicaban el nivel que podía alcanzar la situación.

El 29 de junio, fuerzas israelíes secuestraron a docenas de miembros de Hamás, incluido un tercio del gobierno palestino y muchos parlamentarios. Al día siguiente, 30 de junio, los aviones israelíes atacaron Gaza, incluido el edificio del Ministerio del Interior. El mismo día, Israel revocó los derechos de residencia de un ministro de Hamás y tres parlamentarios de Jerusalén.

Las acciones del gobierno israelí han llevado a muchos observadores internacionales a acusar a Israel de llevar a cabo actos de terrorismo. Pero, por supuesto, las autoridades israelíes niegan cualquier similitud entre estas acciones y los actos de terrorismo individual de los grupos palestinos. Podemos estar de acuerdo en una cosa: estas acciones no son actos de terrorismo individual, sino que se trata de una masiva campaña de terrorismo de estado perpetrado por el cuarto ejército más fuerte del mundo contra civiles principalmente desarmados, ¡esto se conoce comúnmente como crímenes de guerra!

El 8 de julio, los generales israelíes dijeron que el ejército había matado a “40 militantes armados” en su incursión en Gaza. Pero cuando se mira más de cerca la situación es bastante diferente. Demuestra que muchos de los muertos y heridos en los ataques israelíes en Gaza eran civiles. Israel ha utilizado tanques, tropas armadas, aviones, etc., contra una resistencia armada ligera. Entre los ataques más mortales del jueves estuvo un bombardeo israelí cerca de la ciudad de Bait Lahya, al norte de Gaza, en el que murieron, según testigos presenciales y el personal médico, seis civiles palestinos.

Bait Layha también fue el escenario de la mayor lucha terrestre: combatientes de distintas fracciones dispararon cohetes antitanque desde las callejuelas, combatiendo con las tropas israelíes que contaban con el apoyo de tanques y helicópteros. “Los tanques israelíes están fuera de tu casa. Los niños están gritando y la casa se está sacudiendo. Nos cogeremos en el fuego cruzado”, esto es lo que relataba una mujer a una emisora de radio local.

Según un informe desde Ramallah, publicado en el periódico cubano Granma (7/7/06):

“Los cazas supersónicos israelíes han bombardeado hoy zonas residenciales al norte de Gaza, pocas horas después del anuncio de que este jueves fue el día más sangriento en la invasión de esta región.

“La magnitud del número de víctimas civiles se podría medir por los hospitales que hacían llamamientos a la población para que donaran sangre, escasa debido al número de personas heridas por los cohetes.

“Nada menos que 112 personas fueron admitidas en los hospitales, la mayoría con heridas serias, según las mismas fuentes, mientras que los funerales de las 24 víctimas muertas por el fuego indiscriminado de las tropas israelíes desfilaban por las calles.

“Otras 27 personas, en su mayoría niños, han resultado heridas, según fuentes incompletas”.

Una cifra es lo suficiente elocuente como para demostrar lo que está suponiendo esta guerra para la gente corriente de Palestina: ¡más de 800 niños palestinos han muerto desde el estallido de la Intifada al-Aqsa en septiembre de 2000!

Cambios significativos en las tácticas de la resistencia palestina

El gobierno israelí por supuesto culpa a Hamás, el gobierno elegido, de sus propios actos de barbarie, sin embargo, con la captura de Shalit ha demostrado ser mucho más juicioso que el gobierno israelí. En un panfleto destinado a la población corriente israelí han pedido que presionen al gobierno para salvar la vida de Shalit deteniendo el ataque e intercambiando prisioneros.

Esto es algo bastante significativo porque es la primera vez que la resistencia palestina reconoce que hay una diferencia entre la población corriente de Israel y los círculos dominantes.

“Cualquier nación, preocupada por el bienestar de sus ciudadanos, haría lo mismo”, esto es lo que dice Ehud Olmert, el primer ministro de Israel. Cuando Olmert dice “cualquier nación” haría lo mismo, debe tener en mente a Bush y la guerra de Iraq, donde el ejército estadounidense destruyó la infraestructura de Iraq en los primeros días de la guerra, asesinando a muchos civiles. La destrucción de puentes y las dos centrales eléctricas que abastecían a 1,4 millones de personas ha dejado a los hospitales sin electricidad ni agua.

Según la propaganda estatal israelí la línea es más o menos la siguiente: “Hay una enorme diferencia entre nosotros y ellos... Nosotros somos humanos con un alto nivel de ética y mantenemos la ley mientras que los palestinos actúan como animales cazando en lugares poblados”. Debemos admitir que en este caso hay una diferencia real. La unidad palestina que capturó a un soldado, el cabo Gilad Ghalit, que participaban en una guerra. El gobierno israelí, por otro lado, ha secuestrado a docenas de civiles de Hamás, incluidos ministros y parlamentarios, y ha asesinado a civiles en Gaza.

Los gobernantes israelíes, como sus homólogos en EEUU y Gran Bretaña, simplemente están utilizando el terror del estado con la falsa pretensión de que están luchando contra el terrorismo en Iraq, Afganistán y Palestina. Esa es su moral.

El primer ministro de Israel y su perrito faldero Amir Peretz reiteradamente ha dicho que “Israel nunca intercambiará al soldado israelí por prisioneros palestinos, porque esto animaría a los terroristas para capturar más israelíes”.

Sin embargo, la mayoría de los israelíes son conscientes de que esto no siempre ha sido así. Recuerdan el caso de Elhanan Tennebaum, un oficial de alto rango (un coronel en la reserva), un traficante de drogas y amigo de Ariel Sharon, fue capturado en el Líbano. El jueves 29 de enero de 2004, 461 palestinos fueron liberados. Además, Israel devolvió los cuerpos de 59 libaneses y suministró información sobre el destino de otros 24 desaparecidos.

La razón para que el gobierno israelí se niegue a negociar para salvar la vida de Shalit no tiene nada que ver con la protección del pueblo israelí. Pero sí tiene todo que ver con su plan de derribar al gobierno de Hamás y castigar a los palestinos por haber elegido a Hamás en lugar de la elección de Israel, el corrupto grupo pro-estadounidense de Abu Mazen, el presidente, que ha demostrado una y otra vez su disposición a colaborar con los gobernantes de Israel contra su propio pueblo.

Hace tres años el primer ministro Sharon ofrecía a Abu Mazen la liberación de prisioneros palestinos. Según CBS/AP (6/7/2003):

“Israel dio el paso para cumplir una reivindicación palestina clave y liberar a unos 5.000 prisioneros, pero el primer ministro Ariel Sharon dijo que el movimiento limitado estará condicionado por el desmantelamiento de los grupos militantes palestinos.

“El objetivo de la liberación es fortalecer el gobierno del primer ministro palestino Mahmoud Abbas, que ha prometido cumplir la ‘hoja de ruta’ apoyada por EEUU.

“Un alto funcionario palestinos, no obstante, expresó su desacuerdo con la liberación limitada. Los grupos radicales, cuyos miembros no están en la lista de liberados, inmediatamente lo condenaron.

“EEUU e Israel están apoyando enérgicamente a Abbas, también conocido como Abu Mazen, como alternativa a Yasser Arafat y como líder palestinos creen que puede acabar con los grupos radicales”.

Ahora, en lugar de quedarse con el pueblo palestino atacado en Gaza, Mahmoud Abbas (Abu Mazen) ha desertado cobardemente y regresado a su lugar seguro en Ramallah después de una estancia de dos semanas en Gaza. El viernes, Abbas celebró una rueda de prensa en Gaza y pidió que los grupos palestinos liberaran al soldado israelí secuestrado y que cesaran los ataques con cohetes Qassam. Esto revela la naturaleza de clase de estas personas que ven a los imperialistas como sus amigos y salvadores esperando una recompensa de ellos. Lo mismo se aplica a los reformistas y sectarios de izquierda que nos dicen que la burguesía de las naciones oprimidas puede encabezar una revolución democrática y ponerse al frente del movimiento de liberación nacional”.

El terrorismo de estado del gobierno israelí en Gaza ha tenido el efecto contrario al que esperaba. Esperaba que sus acciones desmoralizarían al pueblo palestino y le pondría de rodillas, empujando al mismo tiempo a la población palestina hacia la histeria nacionalista, pero está ocurriendo lo contrario.

Durante casi una semana el padre del soldado capturado, Noam Shalit, fue tratado como un héroe y alabado por el gobierno. Muchos oficiales le visitaron y fue televisado. Sin embargo, el lunes, el mismo padre dijo que estaba “desilusionado con que el estado de Israel intentara restablecer su disuasión a costa de su hijo”.

Noam Shalit respondía a los cometarios hechos por el ministro Meir Sheetrit, quien dijo que Israel debe restaurar su nivel de disuasión. El padre añadió que estaba dispuesto a reunirse en cualquier momento con los militantes que tenían retenido a su hijo. En el fondo de su mente, como muchas otras personas, debe tener la fe de Ron Arad.

El teniente coronel Arad fue un aviador de F-4 Phantom con la misión de atacar objetivos de la OLP cerca de Sidón, en Líbano, el 16 de octubre de 1986. Aparentemente una bomba que él arrojó explotó en el aire causando tal daño al avión que Arad y el piloto salieron expulsados del avión. El piloto fue rescatado horas después, pero Arad fue capturado por la milicia chiíta libanesa Amal.

En 1987 se recibieron cartas de Arad. El gobierno israelí negoció su liberación pero las conversaciones se rompieron en 1988. Dirani, el antiguo jefe de seguridad de Amal que supuestamente había capturado el navegador IAF, y Obeid, una figura política de Hezbolá, fueron secuestrados por Israel que los utilizó como moneda de cambio para conseguir la liberación de Arad. En los primeros dos años de su cautiverio hubo señales de que Arad estaba vivo. Desde 1988 no se supo nada más de su destino.

Según Mednews (Noticias de Defensa de Oriente Medio): “El 8 de diciembre de 1999 la cadena de televisión NBC informó de que Israel había negociado un acuerdo secreto para comprar petróleo iraní, como parte de un intento de que Teherán mediara en la liberación de Ron Arad. La filtración, originada en Washington, detuvieron los contactos israelíes con Irán. Mednews ha sabido que el día antes de la filtración, funcionarios israelíes dieron instrucciones al Departamento de Estado para que el acuerdo petrolero con Irán fuera ‘puesto a salvo’. Su preocupación era evitar el tipo de acusaciones que recibió el gobierno israelí en el momento del inicio del escándalo Irán-contra. Esta filtración impidió la liberación de Arad, que había sido negociada en detalle con funcionarios iraníes”. El 24 de enero de 1995 el líder de Hezbolá, Sayed Hassan Nasrallah, dijo públicamente que Hezbolá creía que Arad estaba muerto y sus restos desaparecidos.

Divisiones en el gobierno israelí

Noam Shalit no es el único ciudadano israelí que quiere intercambio de prisioneros. Según las encuestas de opinión, el 60 por ciento de los ciudadanos israelíes quieren que se detenga la incursión y que se negocie con Hamás la liberación de Shalit a cambio de prisioneros palestinos. El problema es que en la democracia burguesa una vez que has elegido a un gobierno tendrán que aguantarlo, a menos que el movimiento de masas de los trabajadores se ponga al frente de la nación y le obligue a dimitir.

Por primera vez, debido a las presiones desde abajo, han aparecido fisuras en el círculo gobernante. Avi Dichter, no hace mucho jefe de los servicios de seguridad y ahora ministro de seguridad pública, ha hecho la siguiente declaración: “en un gesto de buena voluntad, Israel, como en el pasado, sabe cómo liberar prisioneros”. Pero durante el fin de semana Olmert comentó esta declaración, reiterando su oposición a la liberación de prisioneros palestinos a cambio de Shalit.

A la luz de la pesada resistencia que el ejército israelí ha encontrado en el norte de Gaza, incluso los generales israelíes se han dado cuenta de que han fracasado. El sábado por la mañana fuerzas israelíes tuvieron que salir del norte de Gaza, tres días después de haber invadido la zona. Cuando las tropas se iban, el primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, pidió un alto el fuego general. Según fuentes mediadoras egipcias, en una declaración publicada en nombre de Haniyeh, dijeron: “para librarnos de la crisis actual, todas las partes deben restaurar la calma y acabar mutuamente con todas las operaciones militares... La propuesta puede que haya estado coordinada con Khaled Meshal, líder de Hamás en Damasco”.

El primer ministro israelí acabó con cualquier esperanza de poner fin a este conflicto e inmediatamente rechazó el alto el fuego, exigiendo primero la liberación del soldado, como una condición para cualquier acuerdo de alto el fuego con los palestinos.

Mientras los ataques en el norte de Gaza continúan desde el aire y el mar, los generales simplemente movieron sus tropas para atacar Gaza en el sur de la zona, donde una madre y dos hijos murieron en el barrio de Sajaiyeh, cerca del cruce fronterizo de Karni. El ejército israelí ha negado cualquier responsabilidad en las bajas, pero se ha confirmado que lanzaron un ataque aéreo en la zona, pretendiendo que tenían como objetivo un grupo de militantes armados. Si crees en Cenicienta entonces te puedes creer esta historia.

Fracaso de las operaciones militares

Al inicio de la invasión, los generales decían que detendrían los cohetes Qassam que caían sobre el sur de Israel. En realidad no podían detenerlos. Al menos 15 cohetes Qassam fueron disparados a Israel desde Gaza el viernes. La mayoría de los cohetes cayeron en Sderot, cerca del sur de Ashkelon, y uno a medio kilómetro de la ciudad de Netivot, también al oeste de Negev. La serie de cohetes que cayó cerca de Netivot parece que a más de 10 kilómetros. Este fue el primer incidente de fuego Qassam cerca de Netivot. En otras palabras, los militantes parece que han actualizado sus armas primitivas.

Ahora los generales han tenido que admitir que no pueden detener los cohetes Qassam mediante operaciones militares que asesinan a civiles. El portavoz del Estado Mayor israelí dijo lo siguiente al periódico Haaretz: “La operación de Gaza no significa que podamos evitar el disparo de Qassam si nos vamos mañana o pasado... Pero eso significa que las organizaciones terroristas pagarán un alto precio por cada Qassam disparado”. Lo que están diciendo los generales israelíes es que en la actualidad, hasta que cambien de nuevo su historia, que la causa de la incursión no es la liberación de Shalit.

La agresión del gobierno israelí está inquietando a la administración Bush porque teme la reacción de las masas árabes por el apoyo abierto de EEUU al gobierno de Olmert. Esto es evidente en que el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, ha cancelado el viaje planeado a Israel para la próxima semana. Fuentes del gobierno israelí dicen que esta cancelación refleja el deseo de distanciarse del conflicto actual entre Israel y los palestinos en Gaza.

Incluso Kofi Annan, el secretario general de la ONU, que ha estado actuando como títere de Bush durante muchos años, tuvo que hacer una declaración que no fue del agrado de los gobernantes de Israel: “Estoy extremadamente preocupado por la peligrosa situación del territorio palestino ocupado. Hago un llamamiento para una acción urgente que alivie la desesperada situación humanitaria de la población civil... Los ataques aéreos israelíes sobre la única central eléctrica de Gaza han tenido un impacto de largo alcance en los hospitales de Gaza, en los molinos, en los sistemas de agua y sanidad”.

La declaración podría ayudarles a reflejar lo que ocurrió a sus queridos amigos de la época del apartheid en Sudáfrica. Si los reformistas no hubieran salvado el sistema capitalista, la clase obrera sudafricana podía haber tomado el poder y derrocado no sólo el sistema de apartheid sino el propio sistema capitalista y construir un estado obrero.

Los actos criminales perpetrado por el ejército israelí en Gaza sólo sirven para aislar a la clase dominante israelí. Lo que está ocurriendo en Gaza es un punto de inflexión en la historia de Israel desde 1967 y un reflejo de la creciente crisis orgánica del imperialismo mundial. Esta crisis política abrirá el camino para la lucha de clases en Israel. Ya la opinión pública israelí contra el gobierno Olmert. No podrán engañar siempre a la población. La polarización social que hemos visto surgir en varias ocasiones en Israel durante los últimos años, está reapareciendo en esta cuestión.

Durante muchos años los marxistas hemos estado en contra de todos aquellos que repetían como papagayos la idea de que los israelíes eran un único cuerpo reaccionario. En realidad esta idea que conviene a la clase dominante de Israel que quiere fusionar a la población israelí como un solo ente, bajo la idea del sionismo. En realidad, Israel es una sociedad de clases como cualquier otra, donde los intereses de los trabajadores, los pobres y las clases medias decadentes son los opuestos a los de la clase dominante y sus sirvientes.

Debemos entender que mientras la clase dominante israelí siga en el poder no tendremos paz entre el pueblo palestino e israelí. La única solución duradera puede venir de la clase obrera. Debemos decir no a la guerra de nación contra nación y levantar la perspectiva de la guerra de una clase contra otra.


Nueva página

Para mantenerse al día con nuestras actualizaciones, por favor visite nuestra nueva página en luchadeclases.org