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La semana pasada la creciente turbulencia en Oriente Medio llegó a un punto crítico cuando estallaron protestas por la publicación de algunas viñetas que representaban una caricatura del profeta Mahoma. Como un terremoto, las protestas pronto se exte La semana pasada la creciente turbulencia en Oriente Medio llegó a un punto crítico cuando estallaron protestas por la publicación de algunas viñetas que representaban una caricatura del profeta Mahoma. Como un terremoto, las protestas pronto se extendieron desde Oriente Medio, donde miles de manifestantes furiosos se manifestaron, hasta Asia, a países como Afganistán, donde las protestas se volvieron violentas y varias personas resultaron asesinadas, e India, donde la policía antidisturbios lanzó gas lacrimógeno para dispersar a cientos de estudiantes que se manifestaban y quemaban banderas danesas. En Cachemira hubo incluso un día de huelga general para protestar por las caricaturas y también en Indonesia la policía dispersó a manifestantes que querían entrar en la embajada danesa. En Beirut no pudieron impedirlo y los manifestantes prendieron fuego a la embajada. Incluso en Londres, donde hubo manifestaciones militantes en donde los islamistas gritaban consignas reaccionarias glorificando los atentados del 7 de julio.

Sería tentador buscar una explicación a estos acontecimientos en una sola cosa, en este caso la publicación de un dibujo que muestra a Mahoma con un turbante con forma de bomba o presentándole con una espada y sus ojos cubiertos por un rectángulo negro. Deberíamos decir, sin embargo, que los tumultos estallaron cinco meses después de la publicación real en un periódico de derechas danés que publicó las doce caricaturas de Mahoma en septiembre del año pasado. Sólo después de que estas caricaturas fueran publicadas la semana pasada en varios periódicos europeos la controversia aumentó y comenzó a rodar la bola de nieve.

Incluso así, está claro para todo el que tenga ojos para ver, que la publicación sólo fue la chispa que encendió la mecha. No puedes explicar la conflagración actual sin buscar las frustraciones subyacentes de millones de musulmanes en todo el mundo. Como ocurrió con la explosión social en Francia, donde la causa inmediata de la revuelta fue la electrocutación trágica de dos jóvenes que se refugiaron en una central eléctrica por temor a una redada policial, es necesaria mirar fuera de los incidentes inmediatos. Sólo entonces se puede explicar la enorme resistencia de este movimiento que sólo puede ser visto en el contexto de los efectos de décadas de desempleo, pobreza y humillación bajo el dominio imperialista occidental en particular.

Incluso desde una perspectiva materialista y por consiguiente atea, está claro que la publicación de las viñetas representando a Mahoma, el líder espiritual de los musulmanes de todo el mundo, como un terrorista, depuesta lo bajo que están dispuestos a caer los periódicos burgueses hoy en día. Se ha hecho mucho ruido ante la necesidad de la “libertad de expresión” y algunos periódicos, como excusa, vieron que su deber periodístico era publicar las viñetas, pero la realidad es que estos dibujos tienen un claro carácter racista en el que equiparan a todos los musulmanes con los fanáticos terroristas. No hace falta decir que las religiones durante siglos han servido para justificar las guerras, ya fueran hechas por imanes reaccionarios en una mezquita en nombre de Alá o por George W. Bush en su discurso sobre el Estado de la Unión en nombre de Dios, eso no marca la diferencia. Los marxistas no creemos en ningún dios y luchamos por buscar una explicación científica de los acontecimientos en términos materiales (es decir, las circunstancias concretas de los hechos empíricamente demostrables que nos rodean), pero está claro que insinuar que el Islam por sí solo es, históricamente, una religión fanática sólo puede ser considerado una provocación por la prensa amarilla.

Sobre esto merece la pena citar un artículo de Lal Khan: El Islam y EEUU… ¿amigos o enemigos? y que dice lo siguiente:

“Si analizamos la historia islámica encontramos, por un lado, muchas victorias militares durante los siglos VIII, IX y X, y por el otro lado, vemos una extensión y desarrollo colosales en los terrenos de la ciencia, la cultura, la política y otros muchos campos. Los centros de conocimiento y enseñanza como Córdoba, Bagdad, El Cairo, Damasco y muchos otros abrieron nuevos horizontes al conocimiento y el intelecto humanos.

Los que hoy en día se denomina ‘civilización’ islámica entró en declive porque los conquistadores se negaron a aprender y adaptarse a las zonas y regiones conquistadas. Ha sido la síntesis de civilizaciones ricas y antiguas como Siria e Irán, junto con España y otras, las que habían dado grandeza e inmensidad a ese avance islámico en primer lugar. Las relaciones entre las diferentes religiones no eran lo mismo que hoy en día. En 1099, cuando después de un asedio de cuarenta días, las milicias cristianas que participaban en las Cruzadas ocuparon Jerusalén, la mayor parte de la población, incluidos hombres, mujeres y niños, fue asesinada. Durante dos días la sangre corrió por las calles, pero los musulmanes y los judíos lucharon codo a codo contra los cruzados.

Igualmente, el derecho a una discusión abierta y el derecho a disentir en todas las cuestiones, incluida la religión, fue un factor importante en el desarrollo de esta civilización, que repiqueteó y floreció durante el último siglo del milenio anterior. Si analizamos los escritos de los eruditos religiosos (que enseñaban a través del viejo mundo) de los siglos VIII, IX y X, son mucho más modernos, maduros y tienen un nivel mucho más elevado que la mayoría de la basura de eruditos islámicos de hoy en día. Lo irónico es que si esos eruditos de aquella época vivieran hoy, habrían sido condenados a muerte bajo las draconianas leyes que prevalecen hoy en diferentes países… Este declive ha provocado no sólo el colapso de toda una civilización, sino también ha estrangulado las mentes en grilletes religiosos, pensamientos estrechos y convertido sociedades en pozos estancados”.

La reacción alimenta la reacción

Si el objetivo de estos dibujos era abrir el debate sobre el Islam o el secularismo frente a la religión en general, ciertamente no lo ha cumplido. En lugar de debate y discusión racional tenemos insultos y llamamientos a los más bajos impulsos que difícilmente pueden ser descritos como una sátira. Sólo podemos imaginarnos la indignación del occidente “civilizado” si un periódico se atreviera a hacer una caricatura de un rabino judío con una bomba encima de su gorro. No sin razón sería visto como antisemita y un coro de condena de respetables damas y caballeros habrían caído sobre el maldito. Al fin y al cabo después de todo ¿no es el Islam la religión de esas hordas oscuras procedentes de oriente?

Si bajar al reino de las teorías conspirativas, no es una coincidencia que todo este episodio tenga lugar en un momento en que el imperialismo estadounidense está empantanado en la ciénaga iraquí, cuando los palestinos sean abierta reprendidos por llevar al poder a Hamás, cuando Irán estira sus músculos con su política nuclear y amenaza abiertamente con aniquilar a Israel, etc., Atacando un enemigo que por sí mismo abiertamente reaccionario, no hay duda de que la gran mayoría de mulás e imanes no jugaría ningún papel progresista, le viene como anillo al dedo a occidente para poder justificar su comportamiento rapaz señalando a estos clérigos que controlan las mentes de sus respectivas poblaciones. ¿Acaso una persona sana no quiere ver la desaparición de estos líderes teocráticos?

Sólo hay un pequeño problema: fue el llamado occidente democrático el que instaló al grueso de regímenes islámicos corruptos que hay en Oriente Medio. Sadán Hussein, los talibanes y Osama bin Laden fueron todos utilizados por ser buenos amigos del imperialismo estadounidense, incluso aunque el perro muerta después la mano de su antiguo amo. Sin duda, muchos árabes darían la bienvenida a más “libertad y democracia” para sus sociedades, pero ellos también saben que estos palabras son simples frases vacías en las boas de personas como George W. Bush y Tony Blair, que después de invadir ilegalmente y todavía ocupan un país rico en petróleo en el corazón de Oriente Medio, y cuyas tropas han contribuido a la muerte de decenas de miles de ciudades iraquíes normales.

En el mundo islámico existe una gran conciencia colectiva que no ha olvidado las docenas de invasiones extranjeras de los países imperialistas buscando mercados y esferas de influencia. El imperialismo británico saqueó Oriente Medio ya en 1920 y desde entonces su sucesor norteamericano ha continuado jugando al mismo juego de divide y vencerás. El mundo islámico no ha olvidado los cohetes estadounidenses destrozando las viviendas y escuelas palestinas durante años, como no ha olvidado las milicias libanesas promovidas por EEUU dejando su sello en el campo de refugiados de Shabra y Satila en 1982, asesinando y violando a más de 17.000 musulmanes. Nunca se reconciliarán con la ocupación israelí del territorio palestino, la expropiación de los palestinos, los constantes bombardeos y ejecuciones respaldadas por el estado. Estos son sólo unos cuantos ejemplos de las cicatrices que han dejado en las mentes de millones de musulmanes de todo el mundo.

Todo Oriente Medio es una caldera a presión esperando explotar, las escenas que estamos viendo ahora son sólo el principio en la medida que las contradicciones subyacentes siguen sin resolverse. Lo más escandaloso de todo es “por qué” esta cuestión casi nunca se plantea en el mundo occidental, sin el contexto histórico y político de la región no se puede decir nada sensible sobre esto.

Como escribía Robert Fisk en The Independent:

“En Egipto, la Hermandad Musulmana consiguió el 20 por ciento de los escaños en las últimas elecciones parlamentarias. Ahora tenemos a Hamás al frente de ‘Palestina’. ¿No es esto un mensaje? Que la política de EEUU −’el ‘cambio de régimen’ en Oriente Medio− no está consiguiendo sus objetivos. Estos millones de votantes están prefiriendo al Islam que a los regímenes corruptos que les impusieron”. (4/2/2006).

La tragedia de todo esto es que Oriente Medio no avanza ni un paso más con estas recientes provocaciones. La ausencia de una alternativa y la total desesperación, ha provocado un hecho innegable, que cada vez más musulmanes giran hacia las sectas islámicas que defienden falsamente el martirio como una solución a su miseria.

Aquí vemos que los efectos reaccionarios que está teniendo la provocación y la contra provocación. Como ocurrió con la prohibición del velo en Francia que tuvo un efecto contraproducente porque las jóvenes fueron arrojadas directamente en los brazos de los líderes religiosos atrasados, ahora tenemos estos patéticos dibujos con sus efectos venenosos. El resultado es una división aún más grande entre diferentes comunidades. En lugar de unir a comunidades y luchar contra el opresor común, es decir, la clase capitalista que se apropia de la riqueza creada con el trabajo de personas trabajadoras normales, los dirigentes corruptos de Oriente Medio están sentados sobre su petróleo sin utilizar la riqueza para su propio pueblo, nosotros tenemos más problemas en común que están enraizados principalmente en la esfera política y económica. Los racistas ignorantes occidentales culpan a los musulmanes por “querer destruir nuestra democracia” mientras los imanes reaccionarios abiertamente defienden el asesinato de cualquier occidental que entre en su país sin hacer distinción entre una persona normal perteneciente a la clase obrera europea o estadounidense y sus respectivos gobiernos.

Ausencia de dirección

En realidad, la situación altamente inflamable de Oriente Medio es sólo una expresión de la inmensa turbulencia mundial. En todas partes −incluso en países europeos hasta hace poco conocidos por su relativa estabilidad− existe un sentimiento de que las “cosas no pueden seguir así”. En América Latina este sentimiento de descontento adopta formas revolucionarias con la elección de dirigentes de izquierdas, pero en Oriente Medio la colosal acumulación de furia no se ha canalizado, hasta el momento, hacia una verdadera alternativa que pueda emancipar a las masas y provocar un cambio real en sus vidas. En su lugar, han ganado las tendencias conservadoras y el giro hacia el islamismo reaccionario, se trata sólo de una expresión trágica de la ausencia de una alternativa socialista.

Sin embargo, esta situación en absoluto es inevitable, en realidad, con frecuencia a los fundamentalistas islámicos se les concede más poder del que realmente tienen. Como hemos explicado en otros artículos, la victoria de Hamás no necesariamente debe ser vista como un giro a la derecha, sino como una expresión de que las masas palestinas estaban hartas de los dirigentes corruptos de Al Fatah y, como consecuencia, votaron a un partido que fue capaz de llenar ese vacío político prometiendo reformas y con declaraciones retóricas sobre luchar por la justicia social. Tomemos el ejemplo de la huelga general en Cachemira hace unos días para protestar por la publicación de las viñetas. Fue una huelga organizada por los fundamentalistas que pudieron capitalizar el sentimiento antiimperialista de las masas pakistaníes. Lo que nadie ha mencionado es que el mismo día hubo otra huelga general contra el gobierno pakistaní por su incapacidad para tratar las consecuencias y los daños del terremoto. No tuvo nada que ver con al Islam sino que fue por cuestiones claramente políticas y sociales.

A propósito, en Pakistán, que también es un país musulmán, la línea de los fundamentalistas al principio fue que el terremoto era la “cólera divina” y la población tenía la culpa por sus pecados. Pero aquí vimos la diferencia cuando existe una dirección adecuada. Como informamos a través de nuestra página web, la Campaña por la Defensa de los Sindicatos en Pakistán (PTDUC) organizó rápidamente brigadas de solidaridad para ayudar las víctimas y creó sus propios campamentos humanitarios. Al mismo tiempo que hacían el trabajo de ayuda también hacían trabajo político entre las masas, culpando a la corrupta dictadura de Musharraf del elevado número de víctimas, porque es incapaz de proporcionar una vivienda decente a su propio pueblo. Pronto encontró un gran eco y los fundamentalistas islámicos tuvieron que cambiar su línea de argumentación y comenzaron a orar en sus mezquitas culpando al gobierno. Fue una verdadera demostración de la unidad de una miríada de etnias y religiones diferentes que, en la práctica, demostraron la superioridad de la solidaridad colectiva, siempre que esta lucha por mejoras materiales concretas se combine con la perspectiva de transformar el mundo sobre bases socialistas.

La experiencia de los últimos años demuestra que las masas en Oriente Medio están más que dispuestas a derrocar a sus corruptos regímenes. Lo que hace falta con urgencia es un programa internacionalista y organizar a su alrededor a todas las capas oprimidas de la sociedad, canalizar esta cantidad enorme de frustración hacia una salida revolucionaria. Como dijo Trotsky en una frase célebre: “Sin la guía de una organización, la energía de las masas se disipará como el vapor no se puede encerrar en una caja de pistones. Pero sin embargo, lo que mueve no son los pistones o la caja, sino el vapor”.

La situación extremadamente volátil del mundo implica todo tipo de resultados impredecibles. Debemos construir las fuerzas para conseguir un resultado que puedan unir a todas las nacionales para librarnos de este sistema capitalista enfermo de muerte y de sus violentas guerras, para poder garantizar un trabajo agradable para todos y el suficiente tiempo libre para emancipar a la mente humana del oscurantismo medieval. Esto es el socialismo internacional.