Corriente Marxista Internacional

Sharon dispuesto a aplastar a los palestinos Israel está utilizando ahora todo su poder para desalojar a Arafat y ahogar la insurrección palestina en un baño de sangre. El viernes 29 de marzo Israel lanzó un ataque contra las regiones palestinas, destruyendo los cuarteles de Yasser Arafat en Cisjordania, asesinando a siete palestinos, arrestando a más de 70 y desatando una nueva oleada de sangre y destrucción.

Según algunos artículos de prensa, a primeras horas de la mañana, docenas de tanques, tropas y helicópteros israelíes han tomado el control de Ramala y otras ciudades de Cisjordania. Se produjeron choques que dejaron seis muertos y 29 heridos, los israelíes se trasladaron a los cuarteles generales de Arafat y entraron en su oficina con ametralladoras y tanques para intentar "aislarle".

La excusa para este acto de agresión fue el ataque terrorista suicida que mató a 20 civiles israelíes en vísperas de la fiesta de la Pascua judía. La radio pública israelí citó al primer ministro Ariel Sharon anunciando que el viernes era el principio de una ofensiva destinada a poner fin a los ataques palestinos que duraría "al menos unas semanas" e incluiría futuras operaciones "a una escala sin precedentes".

Terrorismo individual

Nuestra postura ante las bombas suicidas y otros actos de este tipo es clara. Nos oponemos a este tipo de acciones, no por las mismas razones hipócritas que los líderes del mundo occidental, que no dudan en bombardear y asesinar a civiles inocentes cada vez que les conviene.

Nos oponemos a la táctica del terrorismo individual porque es inútil y contraproductiva. Pero, el terrorismo a menudo es la respuesta de personas desesperadas después de largos años de opresión. Es el arma del débil contra el fuerte, es una reacción contra el salvajismo más inconmensurable, las tácticas brutales e inhumanas del imperialismo israelí.

Con la ocupación de tierras que no le pertenecen e intentado encadenar durante décadas a toda una población, el imperialismo israelí —ese baluarte de la reacción en Oriente Próximo— ha sembrado vientos y ahora recoge tempestades.

Desde el principio explicamos que los acuerdos de Madrid y Oslo no resolverían nada. Ninguno concedía las demandas legítimas del pueblo palestino. La llamada Autoridad Palestina no era una expresión de la autodeterminación, sino una trampa cruel para los palestinos, que seguían bajo el control total de Israel.

Ahora el engaño ha salido cruelmente a la luz. La comedia ha terminado y ahora comienza la tragedia. Israel ha decidido poner fin a la Autoridad Palestina y eliminar a Arafat.

Sharon ha dicho que Israel adoptará "las medidas necesarias para actuar y destruir la infraestructura de cada elemento terrorista que exista". Sharon culpa a Arafat de la oleada de ataques terroristas. "El gobierno ha decidido considerar a Arafat, que es la cabeza de una coalición terrorista, como un enemigo al que en este momento hay que aislar"; estas son las palabras de Sharon en una rueda de prensa el viernes después de una reunión de gabinete que duró toda la noche.

Pero pensar que Arafat está detrás de las bombas suicidas es ridículo. Se trata de puro surrealismo. Desde hace meses Arafat ha perdido el control de la situación. De ahí sus intentos desesperados de conciliar a Tel Aviv deteniendo a militantes palestinos y, sobre todo, sus incansables esfuerzos para convencer a los estadounidenses de que él es su hombre.

Arafat ha intentado evitar hasta el último momento la agresión haciendo un llamamiento para un alto el fuego incondicional. Pero la recompensa a sus esfuerzos ha sido el ataque a sus cuarteles generales, que en el momento de escribir este artículo están controlados por misiles y tanques israelíes.

Ahora, según un informe de la televisión Al Yazira, Yasser Arafat está con un arma dispuesto a enfrentarse al martirio: "Ellos (los israelíes) me quieren convertir en un prisionero, en un fugitivo o en un muerto. Pero no lo conseguirán. (Seré) un mártir, un mártir, un mártir". Pero el pueblo palestino no necesita mártires, necesita una dirección y un programa que puedan mostrar una salida a este caos infernal. Nos oponemos a que el ejército israelí aplaste a la Autoridad Palestina, pero Arafat y los otros dirigentes de la OLP deben cargar también con su parte de responsabilidad de lo que ha ocurrido.

Hipocresía de los gobiernos de Occidente

Arafat ha intentado conseguir el apoyo de las potencias imperialistas contra Israel. Pero ¿qué apoyo puede esperar el pueblo palestino de los gobiernos europeos, que durante décadas han mirado hacia un lado mientras crucificaban a los palestinos? Ahora derraman lágrimas de cocodrilo y alzan las manos en protestas hipócritas contra la "violencia". Pero juegan el mismo papel vergonzoso de Poncio Pilatos. Se lavan las manos cuando en realidad son cómplices. Por un lado simpatizan con los palestinos pero, por el otro, tienen un ojo puesto en los intereses petroleros de Oriente Próximo.

Yasser Arafat durante un tiempo ha intentado conseguir el apoyo de los estadounidenses, lo que demuestra su extrema ceguera. Aunque al imperialismo estadounidense le guste tener tranquilidad en Oriente Próximo y durante tiempo haya intentado frenar a Israel, en última instancia, Washington siempre apoyará a Tel Aviv porque Israel es el único aliado de confianza en la región.

Pensar que es posible erradicar el terrorismo con bombas o asesinatos a gran escala es extremadamente estúpido. Cada vez que Israel actúa de esta forma, sólo crea las condiciones para que cientos de jóvenes palestinos se presenten voluntarios para nuevos ataques suicidas, contra los que no puede haber ninguna defensa real. El mismo día que los israelíes iniciaron este ataque, una joven palestina de 18 años de edad se suicidó y mató a dos israelíes en un supermercado en el Jerusalén ocupado. Veintiocho personas heridas, dos de gravedad, en un ataque reivindicado por las Brigadas de Al-Aqsa, un brazo armado de Al Fatah, la organización de Arafat.

Situación fuera de

control

Este tipo de acciones conseguirán más de lo mismo. De este modo, la camarilla reaccionaria que ahora gobierna en Israel está poniendo a su población en un gran peligro. El gobierno de Sharon ha movilizado a 20.000 reservistas después de una nueva escalada del conflicto. Esta es la respuesta típica de un reaccionario con estrechez de miras. Una nueva tanda de acciones militares sólo conseguirá inflamar más una situación que ya está fuera de control.

El ambiente en los territorios ocupados es explosivo. La policía israelí entró en la explanada de las mezquitas supuestamente después de que jóvenes lanzaran rocas contra los fieles que se encontraban rezando en el Muro de las Lamentaciones. El resultado fue un policía y cinco musulmanes heridos. Los asesinatos continúan en todas partes. En Cisjordania murieron por disparos cuatro colonos judíos. Habrá más muertes por ambas partes, y como es habitual, los palestinos se llevarán la peor parte.

Como era de esperar, el imperialismo estadounidense ha decidido mirar para otro lado. No pueden romper con Israel. Pero sus principales títeres en el mundo árabe están aterrorizados. El plan Saudí de paz suponía la retirada de Israel a las fronteras anteriores a 1967 y el reconocimiento de Israel por parte del mundo árabe, fue rechazado firmemente por Tel Aviv. La perspectiva es la extensión del conflicto en toda la región. Los estados árabes pro-occidentales ven cómo el terreno se mueve debajo de sus pies.

Los trabajadores de todo el mundo deben condenar, con todos los medios a su disposición, la agresión israelí contra Palestina. Y debemos preguntar a la clase obrera israelí ¿cuánto tiempo más va a durar esta locura? Hace mucho tiempo Carlos Marx señaló que ningún pueblo puede ser libre si oprime a otro pueblo. Los judíos fueron víctimas de una terrible opresión durante siglos. Ahora han pasado al papel de opresores de los palestinos. Por este camino no hay futuro posible para judíos y árabes.

El movimiento obrero internacional debe levantar la voz y actuar decididamente. ¡Alto a la agresión contra Palestina! ¡Por la retirada inmediata de todas las fuerzas israelíes! ¡Por el derecho a la autodeterminación de Palestina! ¡Abajo con el capitalismo y el imperialismo, la verdadera fuente de todas las guerras y opresión nacional! ¡Por una Federación Socialista de Oriente Próximo, la única solución a la locura de guerras y odios nacionales!

30 de marzo de 2002


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