Corriente Marxista Internacional

Los tambores de guerra han sonado una vez más en Faluya. Después del ataque de abril de este año, la ciudad de nuevo ha sido escenario de un ataque, probablemente mayor que el anterior. La vida prácticamente se ha detenido y miles de personas han hui Los tambores de guerra han sonado una vez más en Faluya. Después del ataque de abril de este año, la ciudad de nuevo ha sido escenario de un ataque, probablemente mayor que el anterior. La vida prácticamente se ha detenido y miles de personas han huido de sus hogares. Durante las últimas semanas las fuerzas norteamericanas hicieron incursiones aéreas diarias al mismo tiempo que utilizaban tácticas de guerra psicológica.

El alto mando estadounidense dice que Faluya es la principal base de los terroristas árabes dirigidos por el célebre Abu Musab Al Zarqawi, un alto dirigente de Al Qaeda. El consejo de la resistencia que controla Faluya lo negó y dijo que el único motivo de atacar la ciudad era que no aceptaban la ocupación. El gobierno interino títere no tiene ninguna autoridad en Faluya y en los alrededores. De la misma forma que las armas de destrucción masiva fueron una excusa para esta guerra imperialista, ahora se ha encontrado otro pretexto en la persona de Al Zarqawi. Han creado una cortina de humo para confundir a la opinión pública. Aunque nadie sabe si realmente Al Zarqawi está o no en Faluya, esto no ha sido obstáculo para utilizarle como principal motivo del ataque.

En abril los imperialistas norteamericanos tuvieron que aceptar una tregua humillante en la ciudad. A pesar del masivo bombardeo sobre Faluya no fueron capaces de subyugar a la población. En realidad fue más que una derrota para las tropas estadounidenses. Las fuerzas de seguridad iraquíes se negaron a luchar contra la insurrección que comenzó en Faluya y después se extendió a las zonas chiítas del sur de Bagdad. El movimiento de resistencia no pudo ser aplastado y sirvió para fortalecer la determinación de la resistencia.

Nuevos crímenes de guerra

Después de la masacre de abril continuaron los despiadados ataques aéreos contra la ciudad. Ha sido bombardeada casi diariamente. Cientos de familias iraquíes han huido de la ciudad a un campo de refugiados en la vecina Habaniya. Robert Fisk, uno de los pocos periodistas honestos que hay en Iraq, escribía lo siguiente:

“Los estadounidenses tienen un ejército profesional en Iraq, pero se está convirtiendo en algo espantosamente habitual su forma de asesinar a mujeres y niños en Faluya, simplemente niegan que sus ataques asesinen a inocentes e insisten en que los 120 muertos de su operación en Samarra eran todos insurgentes cuando esto posiblemente no es cierto. ¿Qué pasó con la última matanza en una boda? ¿Fue otro ‘éxito’ contra el terrorismo? Como los periodistas apenas pueden viajar por Iraq no hay testigos independientes de esta terrible guerra. ¿Qué está ocurriendo en Ramadi, Hilla y otras ciudades donde las fuerzas estadounidenses están llevando a cabo ataques brutales?”.

Esto es totalmente correcto. Diariamente se están cometiendo crímenes de guerra en nombre de la libertad y la democracia, no tiene sentido presentar los ataques como producto de los terroristas. La resistencia no son sólo pequeños grupos de fanáticos islamistas o seguidores de Sadam Hussein. En Iraq tenemos un movimiento de resistencia con una base de masas real. La desgracia es que la dirección del movimiento está en manos de los islamistas debido a la ausencia de una alternativa. El Partido Comunista y parte de los dirigentes sindicales están colaborando abiertamente con los ocupantes. Así que no debe extrañarnos que la población se oriente hacia el clero al que ven como la única voz que se opone al imperialismo.

Es fácil ver como crece la resistencia. Cuando ves a tus familiares asesinados es normal que busques venganza. Cuando caen diariamente bombas desde los aviones estadounidenses inevitablemente la furia del pueblo iraquí irá dirigida contra las fuerzas ocupantes.

La realidad es que las fuerzas ocupantes han creado por sí mismas el caos. Todo Oriente Medio se ha convertido en un mortal tablero de ajedrez donde el imperialismo libra una batalla decisiva. Los imperialistas ahora utilizan el argumento de que si abandonan Iraq sólo prevalecerá el caos. ¿Pero el ataque a Faluya no es un “caos” terrible? La responsabilidad de todo este caos recae totalmente sobre los hombros del imperialismo. La población iraquí tienen el derecho a decidir su propio destino y controlar los recursos de su país. Pero es imposible con una fuerza ocupante que no está allí para establecer una verdadera “democracia” o “soberanía”, sino que sólo pretende defender los intereses del imperialismo norteamericano.

¡Hay que poner fin

a la masacre de Faluya!

¡Hay que acabar

con la ocupación de Iraq!

¡No a la guerra y al capitalismo que son el origen de todas las guerras, el hambre y la miseria del mundo!

Maarten Vanheuverswyn

www.marxist.com


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