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Esta semana hemos visto los combates más duros desde el final de la guerra. EEUU ha perdido 33 soldados en sólo tres días. Las fuerzas aliadas sufren ataques por todo el país y han perdido el control de algunas zonas. Esta semana hemos visto los combates más duros desde el final de la guerra. EEUU ha perdido 33 soldados en sólo tres días. Las fuerzas aliadas sufren ataques por todo el país y han perdido el control de algunas zonas. El brutal ataque de los estadounidenses a Faluya es una represalia por el asesinato de cuatro “contratistas” estadounidenses. ¿Qué hacían en Faluya, el lugar más peligroso de Iraq, civiles estadounidenses armados sin escolta militar? The Economist responde a esta pregunta: “Eran guardias privados de seguridad que trabajaban para una empresa estadounidense llamada Blackwater y que ha contratado la administración estadounidense”. En otras palabras, eran mercenarios; asesinos a sueldo y bandidos que en este momento pululan por todo Iraq, haciendo dinero de actividades represivas sin ningún tipo de restricción o control. Las escenas eran bárbaras pero son la consecuencia de la barbarie general en la que ha hundido el imperialismo estadounidense —la fuerza más reaccionaria y bárbara del planeta— a la población iraquí.

Rumsfeld intenta quitar importancia a la resistencia rebelde diciendo que: “El número de personas implicadas en estos ataques es relativamente pequeño”. Se trata de una importante subestimación. Probablemente el número real de luchadores sea relativamente pequeño, pero eso significa no comprender la naturaleza de una guerra de liberación nacional. La fuerza de las guerrillas no está en su número, en general, los grupos guerrilleros son pequeños, unidades móviles que pueden golpear inesperadamente y después camuflarse entre la población. Su fuerza consiste en el apoyo de la población. Y prácticamente toda la población iraquí ahora se opone implacablemente a la ocupación de su país.

El conflicto actual se inició con la torpeza estadounidense, que intentó detener al clérigo chiíta radical Muqtada al-Sadr. Este hizo un llamamiento a los iraquíes que no tienen nada, que son millones, a los pobres, a los sin techo y a los parados. Por esa razón es tan peligroso para los estadounidenses. El enfrentamiento con Sadr parece que fue provocado por Paul Bremer, jefe de la Autoridad Provisional de la Coalición, cuando cerró el periódico de Sadr y arrestó a uno de sus ayudantes. Evidentemente no se esperaba esta violenta respuesta.

Insurrección de masas

Los acontecimientos tienen su propia lógica, a pesar de lo que diga Rumsfeld, han iniciado una espiral que se les escapa a su control. En este momento es incorrecto referirse a la lucha en Iraq como una guerra de guerrillas. El movimiento se ha generalizado y su carácter ha cambiado. Ahora lo que estamos presenciando no es una guerra de guerrillas sino una insurrección de masas de todo un pueblo contra el odiado invasor extranjero. La historia demuestra que es imposible derrotar a todo un pueblo, no importa cuantas tropas, tanques y helicópteros utilices.

Lo que sobre todo debe alarmar a Washington es que la insurrección no se limite sólo al triángulo sunnita, sino que el principal foco de resistencia proceda ahora de los chiítas, que supuestamente iban a ser sus aliados. EEUU se enfrenta a una guerra en dos frentes, contra los sunnitas y los chiítas.

Desgraciadamente tienen algunos aliados y ahora esperan que éstos compartan los frutos de la lucha y la agonía. Pero esto no es demasiado popular, muchas de las tropas aliadas de las ciudades chiítas del sur pertenecen a países como Polonia, España, Ucrania, Bulgaria e Italia. Los gobiernos de estos países querían demostrar su lealtad a EEUU pero no esperaban encontrarse en una lucha tan seria. Igual que los chacales, lo único que esperaban era llegar detrás del asesino con la esperanza de compartir algunos de los huesos. ¡Pero esta escasa comida puede que a algunos les provoca una seria indigestión!

Vemos como todas las naciones implicadas en Iraq están afectadas por la situación, esto provocará crisis políticas como la ocurrida recientemente en España y que ha sacudido los cimientos del país. Pagarán un precio terrible por aceptar los dictados de Washington.

Un movimiento

de liberación nacional

La prensa constantemente habla del peligro de guerra civil (entre sunnitas y chiítas). La razón es evidente: es un intento de justificar la continuación de la ocupación de Iraq. “¡Si nos retiramos habrá una guerra civil!”. Lo que no dicen es que han estado constantemente utilizando las diferencias religiosas y nacionales para aumentar su propio poder y presentarse como los árbitros de la situación.

Sin embargo, la insurrección ha superado todas las diferencias nacionales y religiosas. Sunnitas y chiítas se han unido espontáneamente en la lucha contra el enemigo común. También ha habido protestas pacíficas de apoyo a al-Sadr en el norte del país, en Mosul y Rashad, ambas en la zona kurda. Estamos ante una verdadera lucha de liberación nacional de todo Iraq, uniendo a sunnitas, chiítas y kurdos. El pueblo iraquí ha demostrado una considerable madurez. Ha demostrado que por encima de las diferencias religiosas, lingüísticas y nacionales existe una conciencia nacional iraquí, forjada durante generaciones. Derrotó al poderoso imperialismo británico en el pasado y es capaz de derrotar al imperialismo estadounidense ahora.

Tenemos una información limitada sobre al-Sadr, pero parece que no se corresponde con la caricatura del fanático religioso chiíta que nos presentan los medios de comunicación occidentales. A pesar de sus ideas religiosas reaccionarias ha demostrado un grado importante de comprensión política que no tiene nada que ver con los lunáticos de Al Qaeda y lo más importante es que ha hecho un llamamiento a la población de EEUU y que distingue cuidadosamente entre el gobierno y el pueblo estadounidense:

“Pido al pueblo estadounidense que se ponga detrás de su hermano de lucha, el pueblo iraquí, que está sufriendo la injusticia a manos de sus gobernantes y del ejército de ocupación, y que nos ayuden a transferir el poder a los iraquíes honrados”. Este lenguaje no es el de un lunático miope.

En la guerra una de las cuestiones decisivas es la actitud de la población y en este frente decisivo EEUU ya ha perdido la guerra. La brutalidad de los imperialistas, su indiferencia ante el sufrimiento de la población iraquí, su desconsideración arrogante hacia las sensibilidades religiosas y nacionales, han provocado un sentimiento casi universal de resentimiento hacia ellos. Esto no se puede eliminar con cohetes, tanques y helicópteros. Todo lo contrario, cada nuevo ataque contra zonas civiles, cada mujer y niño muerto o herido, aumentará el odio hacia las fuerzas de ocupación.

La insurrección actual probablemente se calme después de un tiempo. La intensidad de la lucha no puede continuar así indefinidamente. Los estadounidenses tienen el suficiente armamento para conseguir algo parecido al control. Pero lo que sí está claro es que se ha cruzado la línea y que ha cambiado algo fundamental.

Aunque las fuerzas de ocupación puedan conseguir algún tipo de control, no van a ser capaces de establecer nada parecido a la estabilidad. No pueden resolver ninguno de los problemas fundamentales. Por lo tanto, son inevitables nuevos levantamientos e insurrecciones. Tarde o temprano los invasores comprenderán que la ocupación de Iraq les está costando más de lo que están consiguiendo a cambio. Cuando llegue ese momento toda esta aventura infame colapsará, aunque esta no es la perspectiva inmediata.

A pesar de su inmenso poder, el margen de maniobra del imperialismo estadounidense está limitado debido a la situación mundial. El empeoramiento de la situación en Iraq está comenzando a afectar a la opinión pública en EEUU, el ambiente de las masas es cada vez más crítico y la posición de Bush es más precaria.

Bush y Kerry

El empeoramiento de la situación en Iraq amenaza la campaña electoral de Bush frente a John Kerry. Sin embargo, aunque ganen los demócratas no habrá muchas diferencias en la política exterior de EEUU. No tienen una estrategia alternativa y básicamente defienden los mismos intereses de clase que Bush. Los demócratas quieren que las Naciones Unidas jueguen el papel central en la ocupación, pero es más fácil decirlo que hacerlo.

Quienquiera que esté en el despacho oval, ya sea Bush o Kerry, no va a suponer una diferencia fundamental. Los dos intentarán utilizar a la ONU como una cobertura para la ocupación de Iraq. Finalmente, la cuestión se decidirá con la lucha de la población iraquí por la autodeterminación y con el movimiento de masas en EEUU, Gran Bretaña, España y en los demás países implicados.

El papel de la ONU

Los imperialistas estadounidenses están atrapados en Iraq. No pueden salir porque perderían todo. No tienen base en Iraq, la idea de entregar el poder a los iraquíes es un chiste. Sus colaboradores están aislados y son odiados por la población. La policía iraquí creada por los estadounidenses no ha conseguido convertirse en una fuerza seria de lucha y en los últimos acontecimientos, como recogía la revista The Economist, “en Bagdad sencillamente abandonaron las comisarías. En todas partes hemos visto esta situación”.

El gobierno títere de Bagdad se mantiene en el poder sólo gracias a las bayonetas estadounidenses. En el momento que éstas se retiren el gobierno colapsará como un castillo de naipes. En una palabra, los imperialistas estadounidenses están en serias dificultades.

En la vida, cuando alguien tiene dificultades siempre recuerda a los amigos que hace tiempo olvidó. En la guerra se aplica la misma norma. Como es habitual, utilizarán a la ONU para dar una cobertura respetable a las operaciones de rapiña de los imperialistas.

El movimiento obrero debe oponerse a la implicación de tropas extranjeras en Iraq, ya sea bajo bandera de la ONU o con las barras y estrellas.

¡Exigimos la retirada inmediata de todas las tropas extranjeras del suelo iraquí!

¡La población iraquí debe decidir su propio futuro libre de cualquier intromisión externa!

Este artículo es un extracto, puedes leer la versión íntegra en www.elmilitante.org