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Abril es un mes de interesantes e importantes aniversarios: se cumplen 134 años del nacimiento de Lenin, 30 años de la Revolución de los Claveles, 56 del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y El Bogotazo, 46 de Playa Girón (Bahía de Cochinos), 39 de la Abril es un mes de interesantes e importantes aniversarios: se cumplen 134 años del nacimiento de Lenin, 30 años de la Revolución de los Claveles, 56 del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y El Bogotazo, 46 de Playa Girón (Bahía de Cochinos), 39 de la invasión norteamericana de la República Dominicana y, no podemos olvidarlo, 2 años del breve pero sangriento golpe de Estado en Venezuela, derrotado por los trabajadores, los jóvenes, los campesinos, los oprimidos venezolanos, cuando con su movilización, desafiaron a los militares golpistas y se echaron a la calle para evitar la consolidación de la dictadura apoyada por la oligarquía, la burguesía internacional y el imperialismo.

Con tantas fechas importantes veamos un poco cuál ha sido la situación en las últimas semanas y cuáles son las perspectivas que podemos dar.

Entre la fantasía bonapartista y la realidad revolucionaria

Se acerca un nuevo aniversario del golpe de Estado de abril de 2002, con su breve pero sangrienta dictadura en manos del empresario Pedro Carmona. La reacción y el imperialismo, que no han cejado en su empeño con varios intentos golpistas, han centrado ahora sus esfuerzos en la campaña mediática que han organizado para “denunciar” supuestas violaciones a los derechos humanos. Para ello han usado las muertes y detenciones durante los días de La Guarimba (ver artículo en El Militante núm. 170), además de supuestas persecuciones contra los que firmaron solicitando el Revocatorio contra el Presidente. Es claro que la decisión de la Sala Electoral del Tribunal Superior de Justicia cuya Sala Plenaria tuvo la desvergüenza de decir que en abril de 2002 no había habido un golpe sino “un vacío de poder” se enmarca en esta misma táctica. Toda esta campaña es parte de su estrategia desestabilizadora que trata de presentar al gobierno de Hugo Chávez como un gobierno bonapartista que desoye el clamor de un “pueblo”. Esto no sólo ha servido para reanimar una parte de su debilitada base social, sino que ha hecho eco en algunos sectores internacionales.

Desde la primera semana de marzo se empezó a hablar de supuestos desaparecidos. Más de un mes después estamos todavía esperando ver a sus dolientes salir a la luz pública. Pero nada sucede. En el colmo de la manipulación informativa, hace pocos días hubo un incendio en un calabozo de una base militar en el Estado Zulia en el que resultaron heridos ocho soldados. Toda la prensa burguesa se volcó a decir que esto había sido porque los soldados en el calabozo habían firmado la solicitud de Revocatorio. Sin embargo, ya se hizo evidente que los soldados estaban detenidos como medidas disciplinarias por no haberse presentado a tiempo a su cuartel y ninguno de ellos había firmado.

Desde la primera semana de marzo se empezó a hablar de supuestos desaparecidos, usando incluso antiguos luchadores como Pompeyo Márquez. Más de un mes después estamos todavía esperando ver a sus dolientes saliendo a la luz pública. Pero nada sucede. El silencio y la evidente manipulación ha sido tal en todos estos casos que incluso el director del diario burgués Ultimas Noticias presentó hace poco una columna en la que hablaba de los verdaderos perseguidos, torturados y desaparecidos políticos de las décadas de los 60, 70 y 80. También indicaba que de los supuestos más de 7.000 despidos políticos que había “denunciado” la corrupta y progolpista central sindical CTV, sólo 27 estaban en las Inspectorías de Trabajo.

Asambleas Populares

y de Trabajadores

Pero estas campañas de desinformación y manipulación mediática, que aquí son evidentes y conocidas, sirven para confundir internacionalmente y dar una justificación ante las masas de los países occidentales a las intenciones del imperialismo norteamericano de intervenir en el país, bien directamente, bien a través de algunas de sus organizaciones (OEA, ONU, OIT), bien a través de algún país vecino como Colombia. En la marcha del pasado 29 de febrero, en que las fuerzas que apoyan la revolución mostraron su enorme poder de convocatoria, el presidente Chávez centró buena parte de su discurso sobre la actuaciones del imperialismo y sus constantes intromisiones en los asuntos internos de los demás países.

Esto, junto a la lucha contra La Guarimba, ha impulsado la formación de asambleas populares y de trabajadores, aunque todavía no son órganos de poder popular y obrero. En este sentido hay que resaltar el “Encuentro para la Unidad Política de los Trabajadores” al que asistieron representantes de sindicatos clasistas y organizaciones obreras, entre ellos nuestros camaradas de la Corriente Marxista Revolucionaria.

Con el antiimperialismo como tema central, en el Encuentro se evidenciaron algunas contradicciones y confusiones que hay todavía en un sector del movimiento obrero, que se tienen que seguir debatiendo. Por otro lado, también se mostró la receptividad que hay a nuestros planteamientos, especialmente cuando nuestros compañeros explicaron que la lucha contra el imperialismo es una lucha tanto interna como externa, que a la final se puede sintetizar como la lucha por el socialismo. Entre las iniciativas más importantes de este encuentro está la convocatoria para realizar Asambleas regionales, además de convocar a una Asamblea Nacional de Trabajadores para el Primero de Mayo.

Venezuela,

Tierra de Contrastes

Mientras las comunidades y los trabajadores están concretando iniciativas para tener mayor participación, algunos dirigentes partidistas siguen desoyendo estas iniciativas y actuando sin contar con las bases. La situación más grave se ha producido con la designación de los candidatos para las próximas elecciones regionales. En algunos casos se ha desoído completamente al movimiento popular, al punto que hay candidatos claramente rechazados por el movimiento revolucionario, ya sea porque traicionaron el movimiento durante el golpe o porque han sido designados en contra de la opinión de las bases. En algunos casos sectores de las bases incluso se han organizado para elegir otros candidatos que cuenten con su apoyo, aunque allí donde no hay candidatos surgidos del movimiento popular con posibilidades de ganar va a predominar el cierre de filas para evitar la victoria de la reacción.

Otro ejemplo de la necesidad de esta participación de las bases es el resultado de la recogida de firmas para revocar a los diputados opositores. El Comando Ayacucho (instancia que coordina a los dirigentes de los partidos mayoritarios que apoyan a Chávez) insistió desde un principio que tenía la situación controlada y podía encargarse perfectamente de las jornadas de recolección de firmas, por lo que no movilizó ni organizó suficientemente a las bases. Los resultados preliminares dados por el CNE indican que de 23 diputados, sólo en dos casos se consiguieron las firmas necesarias para convocar el Revocatorio y once quedan con posibilidades de revocatorio en los reparos. Igualmente sucedió con la coordinación de los observadores durante el llamado Reafirmazo de la oposición, en la que muchos voluntarios no pudieron concretar su participación por la falta de información.

Esta actuación indolente y burocrática del Comando Ayacucho ha provocado muchas críticas y descontento hacia su funcionamiento, lo que pone de manifiesto que el único modo de unificar realmente el movimiento revolucionario es coordinarlo por abajo mediante asambleas abiertas y democráticas en cada fábrica, barrio, cuartel, comunidad, etc., en las que se elijan representantes revocables en todo momento, permitiendo de esta manera la participación activa y el control de las bases revolucionarias en la toma de decisiones.

¡A profundizar,

a profundizar, con la participación popular!

El único camino a seguir actualmente es el de avanzar, profundizando la revolución y encaminándonos hacia el socialismo. Para ello la tarea más importante es impulsar decididamente la participación de las bases en Asambleas Populares y garantizar que la Asamblea Nacional de Trabajadores no sea una consigna vacía, sino que inicie el camino hacia el poder obrero.

Sin este trabajo es inútil hablar de lucha antiimperialista o de futuro en la revolución. Aunque por el momento la oposición está débil, con su base bastante desmovilizada, esto puede cambiar en el futuro. Por eso no podemos desaprovechar más oportunidades de profundizar la revolución, solucionar los problemas más acuciantes de las masas como el desempleo y la pobreza, avanzando en la participación del pueblo en la toma de las decisiones y en la defensa de la revolución.