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En las últimas semanas hemos visto en Venezuela una nueva ofensiva contrarrevolucionaria y como ésta se saldaba nuevamente con una derrota de la oposición fascista. Pero una cosa es clara: volverán a intentarlo. Ronald Marrero

Corriente Marxista Revolucionaria

Reportero comunitario de la Radio Alí Primera

William Sanabria

Corriente Marxista Revolucionaria · Corresponsal de El Militante

En las últimas semanas hemos visto en Venezuela una nueva ofensiva contrarrevolucionaria y como ésta se saldaba nuevamente con una derrota de la oposición fascista. Pero una cosa es clara: volverán a intentarlo.

El fracaso del‘Plan Guarimba’

El plan opositor consistía en radicalizar al núcleo duro de su base social que todavía consiguen movilizar hacia el fascismo. Las acciones terroristas de bandas no muy numerosas pero sí muy fanáticas, organizadas por cuadros de partidos opositores e integradas por jóvenes enloquecidos de clase media y en menor medida lúmpenes pagados, intentaban generar caos en el país e incluso paralizar este mediante cortes de tráfico de las principales vías de comunicación.

El objetivo más inmediato era presionar al Consejo Nacional electoral (CNE) para que reconociese las firmas falsificadas presentadas por la oposición exigiendo un referendo revocatorio contra Chávez. De tres millones de firmas supuestamente recogidas sólo 1.890.000 son válidas. En el resto hay todo tipo de fraudes (firmas de difuntos, utilización del nombre y datos de gente que no ha firmado, etc). El CNE debía haber anulado esas firmas pero haciendo una concesión a la oposición ha abierto un plazo para que 800.000 de esas firmas sean reparadas (confirmadas). Si los supuestos firmantes las confirman valdrán, sino serán invalidadas.

Pero incluso esta medida tibia —hay una conversación grabada de dirigentes de la oposición que reconocen no haber recogido las firmas necesarias— desencadenó la histeria de la oposición y del imperialismo.

Movilizar a los trabajadores para acabar con la reacción

De momento la debilidad de su base social y la respuesta popular han frenado nuevamente estos planes .La oposición ahora intenta que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) anule el dictamen del CNE y declare válidas las firmas. La Sala Electoral del TSJ, que ellos controlan, ha fallado que las firmas enviadas a reparo por el CNE deben ser consideradas válidas y ser en todo caso anuladas si lo piden los firmantes. Tiene su lógica: es difícil que los que no saben que “han firmado” —y más aún los muertos cuya firma ha sido falsificada— puedan ir las oficinas del CNE a anular “sus” firmas. El chavismo plantea que la Sala Electoral no puede decidir eso sino que debe ser la Constitucional.

Sin embargo, es un error centrar el debate en estas cuestiones legales como está haciendo el Comando Ayacucho (comité de enlace de los dirigentes de los partidos que apoyan a Chávez) y confiar en estos órganos burgueses.

Si algo confirma la experiencia es que, como hemos explicado una y otra vez los marxistas, estas cuestiones legales sólo son una táctica de la contrarrevolución para ganar tiempo y buscar la excusa para volver a pasar a la ofensiva. Hay que basarse en la organización y movilización de las masas y no sólo para prevenir una nueva ofensiva de la reacción sino para profundizar la revolución y derrotarles ahora que están débiles. Una de las razones del fracaso de la “Guarimba” fue que sólo consiguieron arrastrar a una reducida parte de su base, la mayoría sigue desmovilizada y escéptica tras ser manipulada y engañada tantas veces y conducida a derrotas.

La clase obrera responde al ‘Plan Guarimba’

La clase media es una clase que para mantenerse firme necesita ver fuerza y victorias, sino se dispersa. Esta debilidad —unida a la respuesta espontánea del movimiento popular— hizo que durante este nuevo plan golpista, las bandas sifrino (pijo) fascistas sólo pudieron accionar sus planes dentro de las urbanizaciones del este de Caracas y en las zonas de clase media como El Paraíso y Montalbán.

La “gran lucha” de estas bandas, en las zonas del este de Caracas, consistió en aterrorizar a sus vecinos y trancar las vías de sus urbanizaciones. Los dirigentes llegaron al extremo de disparar sobre sus propios partidarios. Se ha demostrado que de once muertos, nueve no lo fueron por disparos de la Guardia sino por disparos de francotiradores o balas perdidas de las propias bandas fascistas. Y los otros dos están todavía siendo investigados.

En las zonas populares donde la oposición golpista trato de imponer la “Guarimba”, los fascistas se encontraron con la oposición organizada de los trabajadores y los jóvenes de los sectores populares, como sucedió en el Valle, Coche, Caricuao, Petare o en la propia Universidad Central de Venezuela (UCV).

En el caso especifico de Valle y Coche, la organización popular contó con el apoyo de la radio comunitaria Alí Primera, la cual mantenía a la comunidad informada de todo lo que sucedía en la parroquia (barrio) y en otras zonas de Caracas. El flujo de información era constante. La radio también informaba a la comunidad de donde estaban las bandas sifrino fascistas. De esta manera, la vanguardia del movimiento popular acudía a la defensa de la zona y organizaba a la comunidad en cuestión, para evitar de nuevo las acciones de dichas bandas.

En la UCV las bandas armadas del grupo fascista Bandera Roja trataron de tomar las instalaciones y crear disturbios, siendo enfrentados por los estudiantes que apoyan el proceso y derrotados. Estas acciones, junto a la enorme movilización que hubo el 29 de febrero, les ha hecho retroceder al menos por el momento.

No aceptar las maniobras de los golpistas

La oposición necesita, en primer lugar, reanimar a su base social con algún avance que presentar y volver a manipularla y engañarla para desestabilizar el país. Ese es el sentido de la sentencia de la Sala Electoral.

Si el CNE o el TSJ, por la presión del imperialismo, concediesen el referendo esto sería una traición a la voluntad popular pero pondría al gobierno en una situación difícil después de haber dicho que acataría la decisión del CNE. Si se negase, la campaña internacional contra Chávez se intensificaría.

No tienen razón quienes dicen que si Chávez tiene el apoyo masivo debe ir al referendo tengan las firmas sus opositores o no. El referendo es una táctica de la contrarrevolución y esto está claro para las masas, además está impulsado por golpistas y asesinos que deberían estar en la cárcel.

Si el gobierno lo aceptase representaría un error enorme pues convertiría lo que ha sido una victoria popular en una victoria de la reacción. Millones de trabajadores y jóvenes que se han enfrentado a los dos golpes de estado y que han respondido siempre con su movilización ante los avances de la reacción, lo verían como una concesión a los golpistas.

Por otro lado, en caso de referendo el imperialismo volcaría toda su presión para intentar ganarlo, como hicieron en Nicaragua contra los sandinistas. Recurrirían a los medios más viles: fraude masivo, presión económica y política extremas... Es bastante posible que no lo lograsen pero no reconocerían el resultado y aplicarían la misma táctica de estos últimos días pero posiblemente con más gente en la calle pues llegar al Revocatorio animaría a un sector de su base hoy desanimado.

Si el CNE no convoca el referendo pero les concede más firmas también sería un error, pues las utilizarían para volver a lanzar una ofensiva. Aunque no llegasen a los 2.400.000 necesarios legalmente acusarían a Chávez de no querer someterse a las urnas, de crear inestabilidad social y toda la sarta de mentiras que están publicándose en los medios de comunicación burgueses.

Por eso los marxistas estamos defendiendo que en lugar de negociar hay que sacar conclusiones de estos últimos días y basarse en que siguen debilitados y el movimiento popular se ha fortalecido para pasar al ataque y profundizar la revolución.

Si no son capaces de cambiar la decisión del CNE, intentarán movilizar y radicalizar nuevamente a su base social con el objetivo de encontrar puntos de apoyo en el ejército para un nuevo golpe de estado, o desencadenar una intervención en el país (“Chávez no controla la situación”, “es autoritario y represivo”, “hay un clima de guerra civil”, etc.) preferiblemente para ellos a través de la OEA o algún país vecino, Colombia probablemente, con el apoyo yanqui.

Perspectivas

Tras su fracaso en la “Guarimba” no se puede descartar que una nueva derrota —incluso el simple miedo a esa derrota— les obligue a aplazar algo más sus planes, pero lo que está claro es que lo volverán a intentar.

El imperialismo mantiene todas las opciones abiertas, desde el magnicidio hasta la posibilidad de una intervención. El ejército colombiano ha comprado a España grandes cantidades de armamento que sólo sirve —según diferentes expertos— para luchar contra otro ejército regular.

Incluso han agitado el fantasma del separatismo. Los gobernadores de Zulia (estado petrolero fronterizo con Colombia con cierta tradición autonomista) y de algunos otros estados ven peligrar sus redes clientelares y caciquiles y tienen organizados escuadrones de la muerte que ya han asesinado a varias decenas de partidarios de Chávez en los últimos años. Esta posibilidad tiene muchos riesgos y no parece que sea su primera opción pero si siguen sin encontrar el camino para tumbar a Chávez dentro del propio aparato del estado podrían apostar por ella.

Están atrapados en la trampa de su propia debilidad. No pueden reconocer el fracaso de su estrategia del referendo y tampoco tienen todo el tiempo del mundo ya que Venezuela se está convirtiendo en referente en el resto de Latinoamérica y las elecciones regionales de agosto pueden ver una nueva victoria masiva del chavismo.

Asambleas populares

El movimiento popular ha salido fortalecido de la “Guarimba”. Otra vez se reorganizaron las asambleas populares, el movimiento popular que estaba desorganizado, volvió a organizarse de nuevo, se relanzo la APR (Asamblea Popular Revolucionaria) y ahora sé están reorganizando las asambleas populares de ciudadanos y otros medios de participación popular.

En las asambleas no sólo se habla de la contingencia y de la organización para la misma. Ahora se cuestionan algunas políticas erradas del gobierno. Se está tomando conciencia entre sectores cada vez más amplios del pueblo de que sólo la organización y la participación mancomunada en los conflictos, garantizará la profundización del proceso revolucionario.

Existe la certeza en estos sectores que revolución que no avanza retrocede.

Debemos profundizar el proceso revolucionario. Nacionalizar la banca, expropiar las empresas de los golpistas, expropiar las empresas tomadas y fomentar la industria desde el Estado, yendo hacia el control obrero de la producción y a una economía planificada.

Es imposible acabar con el desempleo y la miseria en el capitalismo. La mejor forma de acabar con el hambre y la miseria es avanzando hacia el socialismo.

Debemos desarrollar Asambleas Populares y crear los diferentes comités necesarios en el seno de estas, así como milicias obreras y populares en defensa de la revolución para prepararnos ante nuevos ataques de la contrarrevolución. También se deben impulsar estas asambleas en el ejército y que los soldados y oficiales participen en las Asambleas Populares, pues esa es la única forma de mantener bajo el control e influencia popular a las Fuerzas Armadas.

La organización de asambleas y comités debe ser con representantes elegidos y cuyos cargos sean revocables por la asamblea.

Con estas medidas podremos enfrentar los nuevos intentos del imperialismo y la oligarquía por acabar con la revolución en nuestro país.