Imprimir
La situación económica y social se agrava de día en día en Argentina. Los atrasos en el pago de los salarios es la norma en la mayoría de las empresas, los despidos siguen aumentando, igual que los precios de la canasta básica de la compra. Faltan al La situación económica y social se agrava de día en día en Argentina. Los atrasos en el pago de los salarios es la norma en la mayoría de las empresas, los despidos siguen aumentando, igual que los precios de la canasta básica de la compra. Faltan alimentos y productos de primera necesidad en las tiendas y supermercados, y lo mismo ocurre en las farmacias con muchos medicamentos.

El gobierno ha decretado el feriado bancario (cierre obligatorio de los bancos) con la excusa de que la salida de depósitos puede provocar la quiebra del sistema financiero por falta de fondos. Al mismo tiempo con la Ley Bonex quiere imponer la conversión de los depósitos a plazo que hay en los bancos en Bonos del Estado, recuperables dentro de cinco o diez años, o para pagar impuestos al Estado. Vemos así a quién sirve este gobierno, porque en lugar de tomar medidas para que vuelvan al país los 130.000 millones de dólares que los grandes capitalistas y banqueros argentinos tienen depositados en las cuentas corrientes de bancos en el extranjero, prefieren condenar a pasar enormes privaciones y cuantiosas necesidades a las familias trabajadoras y los pensionistas, que no pueden disponer del escaso dinero que tienen depositado en los bancos del país.

Duhalde está implorando que una parte de la ayuda solicitada al FMI (unos 9.000 millones de dólares) llegue antes de imponer los recortes a los gastos estatales que exige aquél. Él sabe que eso no va a resolver nada, salvo aplazar unos cuantos meses una situación que se volverá de nuevo explosiva cuando el dinero del FMI se gaste y nos volvamos a encontrar en la misma situación de quiebra estatal. Por eso el FMI se obstina en exigir un recorte drástico de los gastos estatales antes de que llegue la ayuda. El problema para la burguesía argentina es que aplicar dicho plan (recorte brutal de los gastos estatales; aumento generalizado en las tarifas del transporte, hidrocarburos y telecomunicaciones; congelación y rebajas salariales; pérdida de todo tipo de derechos conquistados; y que los grandes ladrones que saquearon el país queden impunes) tiene el evidente peligro de conducir a un enfrentamiento decisivo con los trabajadores.

Ascenso de la lucha obrera

El ambiente social en Argentina está cambiando en las últimas semanas. Ante la congelación salarial y la subida exorbitante de los precios, el nivel de vida de las familias obreras ha caído bruscamente, y el inicial ambiente de temor a la crisis económica se está transformando en un ambiente de lucha y resistencia.

El pasado martes 9 de abril se convocó una huelga nacional en los ferrocarriles, que fue todo un éxito, a cargo del sindicato La Fraternidad de la CGT contra la disminución de los ramales ferroviarios y contra los recortes salariales, y han amenazado con otra de 48 horas. En la provincia de Córdoba también hubo una convocatoria de huelga para el 12 de abril a cargo de los empleados públicos. Los trabajadores de la Panificadora Cinco, en Carapachay (Buenos Aires), en colaboración con la asamblea barrial de la zona, ocuparon la fábrica después de haber sido despedidos siete meses antes, con la intención de ponerla a funcionar bajo control obrero, siguiendo los ejemplos de los obreros de Brukman y Zanon. En la localidad de San Juan los empleados públicos tienen tomados la mayoría de los edificios oficiales, incluidos los hospitales, exigiendo que se paguen los atrasos salariales y el Bono de Ayuda escolar. En Catamarca, están también en huelga los empleados municipales. Los docentes de Río Negro y Entre Ríos llevan ya semanas en huelga contra los atrasos salariales y contra los recortes educativos. Estos son sólo unos cuantos ejemplos del movimiento que se está empezando a dar entre la clase obrera. Y los dirigentes burocráticos de las CGT se ven obligados cada vez a tomar más distancias con el gobierno por miedo a verse sobrepasados por su base. Sin embargo es necesario que todas estas acciones confluyan y se manifiesten en una gran huelga general para derribar al gobierno antiobrero de Duhalde.

La actividad de las asambleas y piquetes ha continuado. El pasado 20 de abril, en conmemoración del quinto mes del asesinato de los 31 compañeros durante las jornadas del 19 y 20 de diciembre, que hicieron caer al presidente De la Rua, fue convocada una jornada de lucha con una manifestación en Plaza de Mayo. Asistieron unas 15.000 personas convocadas por las Asambleas Populares y las organizaciones piqueteras y de la izquierda.

La represión policial contra los piqueteros también ha seguido con la detención y procesamiento de decenas de miembros del Bloque Nacional Piquetero (hay ya más de 3.000 procesos judiciales abiertos). También los piqueteros del MTD de Lanús fueron salvajemente reprimidos en un corte de ruta el 15 de abril, con dos trabajadores heridos de bala, uno de ellos muy grave por una bala que le atravesó el estómago. Afortunadamente, el compañero se recupera de sus heridas.

Comités de Fábrica

Hoy la tarea más urgente que tienen los trabajadores de las fábricas y el transporte es la de organizar comités de fábrica, formados por delegados elegidos de entre los trabajadores para llevar a cabo un plan de lucha en cada centro de trabajo, que se debe concretar en: ningún despido, que se paguen los atrasos salariales y se cobre mes a mes puntualmente, y que haya una escala móvil precios-salarios ajustada mes a mes para no perder poder adquisitivo. Es la única manera de hacer frente a la crisis capitalista y que las familias trabajadoras no descendamos hasta la degradación en nuestras condiciones de vida; planteando la ocupación del centro de trabajo si fuera necesario, y el control obrero para llevar a efecto estas medidas. Estos comités deben estar coordinados entre las fábricas y empresas de cada localidad, a nivel provincial y a nivel estatal; llevando a cabo acciones conjuntas con las organizaciones piqueteras y las asambleas populares.

La llamada "economía de libre mercado" ha demostrado su total bancarrota en Argentina. El que las grandes fábricas y empresas, las grandes haciendas agrícolas y los bancos produzcan, vendan, contraten y despidan siguiendo el interés personal de quien los posee, se ha demostrado que va contra los intereses de la mayoría de la población: las familias trabajadoras y el resto de capas oprimidas de la sociedad. Perpetuar la dominación del puñado de familias ricachonas y de multinacionales que controlan las palancas económicas fundamentales del país sólo conduce, como estamos viendo, a extender la pobreza y la miseria entre la mayoría de la sociedad. Y esto es lo que defiende el gobierno Duhalde y a donde conducen los planes que quiere imponer el FMI con el apoyo de los partidos burgueses argentinos. La riqueza que producimos los trabajadores con nuestras manos y cerebro debe pertenecer al conjunto de la clase obrera, que somos, además, la mayoría de la sociedad, para así planificar democráticamente los recursos productivos para el interés de la mayoría y no de una minoría de parásitos como ha ocurrido hasta ahora. Estos comités de fábrica deben ser el embrión del poder obrero en la sociedad y junto con las asambleas populares y organizaciones piqueteras llevar a cabo la expropiación de los capitalistas para dar paso a un gobierno de los trabajadores.