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La degradación social y económica se profundiza en Argentina con cada día que pasa. En las últimas semanas se ha producido un recrudecimiento de la represión social y política que prueba una vez más la putrefacción de las fuerzas policiales y su conv La degradación social y económica se profundiza en Argentina con cada día que pasa. En las últimas semanas se ha producido un recrudecimiento de la represión social y política que prueba una vez más la putrefacción de las fuerzas policiales y su convivencia con el poder político y económico del país. Secuestros, torturas, asesinatos, atracos y amenazas son el pan de cada día, particularmente en la provincia de Buenos Aires, que tiene como protagonistas principales a la policía de la provincia, la bonaerense, y en menor medida a la policía federal.

Aumento de la represión policial

Así, tras el secuestro y asesinato del adolescente Diego Peralta por parte de policías de la localidad de El Jagüel, tuvo lugar el asesinato por ahogamiento del joven Ezequiel Demonty en el Riachuelo, en Nueva Pompeya, barrio de la periferia de la Capital. Actualmente se desarrolla el juicio, con gran impacto en el país, por el secuestro, violación y asesinato de la joven Natalia Melmann a manos de un grupo de la Bonaerense hace un año. Por otro lado, en la madrugada del sábado 21 de septiembre fue ametrallada la casa de la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, tras presentar un informe días atrás en la Fiscalía General de la Nación en el que se acusaba a la policía argentina de seguir usando contra la población los mismos métodos de la dictadura argentina en el período 1976-83, incluyendo la utilización de escuadrones de la muerte. Lo destacado de este informe es que también fue presentado y avalado con la firma de dos importantes funcionarios del gobierno de la provincia, lo que le confiere un carácter oficial.

Centenares de activistas obreros, juveniles, asambleístas, piqueteros y de la izquierda son permanente objetivo de amenazas y agresiones. El viernes 20 de septiembre hubo marchas a lo largo y ancho del país contra el gobierno Duhalde y la situación que vive el país convocadas por el sindicato CTA, las organizaciones piqueteras y la izquierda. En Jujuy, al norte del país, la represión policial fue brutal. Se practicaron 180 detenciones al final de la marcha, hubo decenas de heridos y todavía se cuentan 7 desaparecidos. Es verdad que, bajo las actuales circunstancias, la burguesía argentina no puede recurrir a una represión abierta para acallar la creciente protesta social contra el presente de miseria que ofrece el capitalismo, pero sí ha dado vía libre a una represión de baja intensidad para intentar contener la protesta en niveles que no resulten peligrosos para el sistema.

Pero la burguesía y las fuerzas de represión están jugando con fuego. Se está acumulando un sentimiento de odio y de rabia enorme entre las familias trabajadoras contra la brutalidad y la arrogancia policial. Cualquier desliz, cualquier abuso de más puede encender el fuego social y provocar un estallido de las masas, un nuevo Argentinazo, como el 19 y 20 de diciembre del pasado año. Así, por ejemplo, tras la aparición del cadáver de Diego Peralta en el Jagüel, a principios de agosto, la población de la localidad prendió fuego a la comisaría, y en algunos barrios del Gran Buenos Aires los vecinos y las asambleas populares han comenzado a improvisar patrullas y sistemas de vigilancia contra la inseguridad y la delincuencia organizada, que tiene a la policía como uno de sus principales actores.

Las luchas siguen arreciando. Hay multitud de conflictos por impago o atraso de salarios y contra los despidos. Los trabajadores del metro de la Capital están en lucha contra la empresa, Metrovías, para conseguir la jornada laboral de 6 horas por cuestiones de salubridad, jornada que disfrutaban antes de la dictadura del 76. Es interesante observar que en las recientes elecciones para renovar el cuerpo de delegados, los candidatos combativos han barrido a los elementos ligados a la burocracia sindical. Los mineros de Río Turbio, al sur del país, están movilizándose para imponer el control obrero de la mina, que es estatal, y para que el gobierno de la nación suministre los fondos necesarios para su puesta en funcionamiento. Trescientos cincuenta ferroviarios despedidos por una contrata privada en Buenos Aires están cortando las vías exigiendo su reincorporación a la empresa. También el pasado 7 de septiembre se desarrolló el segundo encuentro de fábricas ocupadas y gestionadas por los trabajadores, donde se llegó a importantes acuerdos de actuación para hacer frente a los intentos de desalojo judiciales y para extender las ocupaciones de fábricas a todas las empresas que cierren o despidan a sus trabajadores. Finalmente, para el fin de semana del 28 y 29 de septiembre, con el nombre de Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados, tuvo lugar una nueva asamblea general de organizaciones piqueteras combativas de cara a continuar con un plan de lucha y por empleo genuino para los trabajadores desocupados.

La contienda electoral

La pelea electoral de cara a las presidenciales de marzo de 2003 sigue su curso. La burguesía necesita del peronismo para contener a las masas de la población. Pero el peronismo está dividido en torno a tres candidatos: Rodríguez Saá, Menem y De la Sota. Saá y Menem están movilizando todos los punteros y caciques locales que les son afines para organizar mítines públicos de masas y reclaman que se adelanten las elecciones al mes de diciembre, tranquilizados por la no postulación, de momento, de candidatos a la izquierda del peronismo, lo que les daría con total seguridad el paso a la segunda ronda electoral, en la que se disputarían la presidencia los dos candidatos más votados en la primera ronda. En el campo opositor, ya advertimos que del acuerdo establecido por el dirigente más carismático de la izquierda, Luis Zamora, con el grupo burgués, ARI, y su dirigente Carrió, contra la llamada "farsa" electoral de Duhalde, no iba a salir nada bueno. Así ha sido. Después de unirse en coro con la izquierda llamando al boicot a estas elecciones, Carrió decidió romper la alianza con Zamora para proclamarse como candidata para la presidencia, y así utilizar la autoridad que Zamora le concedió para intentar agarrar votos de las familias trabajadoras. Zamora todavía persiste en el boicot, pero otro grupo relevante de la izquierda, Izquierda Unida (donde está el PC y otros grupos a su izquierda) parece haberse desmarcado de la postura boicotista y están dejando caer que presentarán un candidato propio en alianza con otros grupos, como el Frente para el Cambio de Alicia Castro. La consigna de convocar una Asamblea Constituyente que se haga cargo de la reorganización del país, esgrimida como alternativa por diferentes grupos de la izquierda frente a las elecciones presidenciales, está pasando cada vez más desapercibida entre las amplias masas de la población que no aciertan a entender qué significa exactamente este organismo ni qué aportaría de nuevo como alternativa a la celebración de unas elecciones generales para renovar el Congreso y el Senado.

Las negociaciones con el FMI

En el plano económico lo más destacado es el tira y afloja en las negociaciones que el gobierno Duhalde está teniendo con el FMI de cara a alcanzar un acuerdo. El FMI exige como condición previa que Argentina pague ya las cuotas y créditos pendientes con los diferentes organismos del capital internacional. Eso, a pesar de que se ha descubierto que el gobierno argentino, a espaldas de la población, ha pagado este año 3.500 millones de dólares de su deuda externa, tres veces más de lo que se destina a los Planes Sociales y susbsidios para los desocupados. El FMI amenaza con represalias duras, pero el gobierno responde que sólo podría pagar recurriendo a las reservas del banco Central (9.500 millones de dólares) dejando al país sin reservas para hacer frente a la falta de liquidez.

También se ha conocido el borrador de Presupuestos para el año 2003, destacando la partida asignada para el pago de la deuda externa, unos 4.000 millones de dólares, que es el 22% del presupuesto, la segunda partida más grande. Este presupuesto es absolutamente irreal porque parte de aumentar la recaudación por impuestos en un 48%, previendo un aumento de la creación de riqueza, del PIB, del 3% ; cuando este año el PIB caerá más de un 15% y con la profundización de la crisis en toda Latinoamérica y a nivel internacional.

No hay salida para las familias trabajadoras argentinas en el marco del capitalismo. Los intereses del capital internacional y de la podrida oligarquía local están en contradicción irresoluble con los de la mayoría de la población. El futuro es de más miseria y descomposición social si los trabajadores no encaran la lucha consciente por la expropiación de los capitalistas y la planificación de los recursos económicos para salir de la miseria.

Esta es la bandera que deben enarbolar los activistas obreros y la izquierda para conjurar la catástrofe que amenaza el futuro de millones de trabajadores y desocupados en Argentina.