Corriente Marxista Internacional

Por un PCA verdaderamente comunista

Por un PCA verdaderamente comunista

 

El pasado 24 de marzo tuvo lugar la repetición del Congreso del PCA (Partido Comunista de Asturias) tal como resolvió el Comité Federal del PCE, al entender que en el anterior se habían producido irregularidades en los censos, así como en las conferencias de algunas localidades asturianas. Tras lo que pueda parecer una mera pelea interna más, dentro de la difícil situación que atraviesa el PCE y por tanto IU, se esconden a nuestro juicio unas diferencias de mucho más calado. Lo que sucede en Asturias hoy no es más que la expresión más cruda de las contradicciones tremendas a las que se enfrenta el PCE en todo el Estado.

Por una parte está el sector liderado por Noemí Martín (que es el que sigue los postulados de Gaspar Llamazares a nivel estatal, y practica una política seguidista del PSOE, basada fundamentalmente en la actividad institucional, sin diferenciarse en la práctica de éste allí donde gobiernan conjuntamente, como es el caso de Asturias) y por otra, está el liderado por Francisco de Asís, que reclama la necesidad de un PCA más fuerte y combativo.
Las diferencias entre ambos sectores se han ido agudizando durante estos últimos años. Los últimos acontecimientos ocurridos en Asturias (la privatización de Izar, el cierre de empresas, etc.) las han profundizado aún más. La responsabilidad política de IU (cuya dirección está en manos del sector de Noemí Martín) respecto al procesamiento y posterior condena a tres años de cárcel de los dos sindicalistas de la CSI, Carnero y Morala, han terminado por hacer estallar la situación. El hecho de que se haya realizado este congreso es ya, de por sí, una indicación clara de que el PCA camina hacia la escisión, hacia la ruptura entre estos dos sectores.

Una política a la izquierda

Lo que se ha visto claramente en este congreso es la necesidad de que el PCA tenga una política más a la izquierda, más cercana a la clase obrera, más combativa; en definitiva una presencia mayor "en la calle", en contraposición con la política realizada por IU, muy sumida en las instituciones y en el gobierno que comparte con el PSOE. IU se ha convertido en una "mera máquina electoral" que nunca va más allá de protestas muy tibias en el parlamento asturiano y en los ayuntamientos donde tiene concejales. Esto lo notamos aún más en cuestiones tan candentes para la clase obrera asturiana como puede ser la persecución ya mencionada a Carnero y Morala, así como la poca o nula actividad en contra de los cierres de empresas que dejan en la calle a decenas de trabajadores. Esto es verdaderamente lo que está en cuestión: qué política defender y a qué clase, y no las expectativas electorales de IU para las próximas elecciones del 27 de mayo. Dichas expectativas, si se viesen truncadas, no sería por la realización de este congreso, sino por la deriva derechista que está llevando a cabo la dirección de IU.
Como represalia por la celebración del congreso, el consejo político de IU ha creado una Comisión Gestora en Oviedo, destituyendo a la antigua dirección, y ha manifestado que elaborará una nueva lista electoral para excluir de la misma a los militantes "críticos". Un verdadero "golpe de estado" que rompe con las decisiones adoptadas mayoritariamente en asamblea meses antes, donde habían decidido apoyar al sector minoritario que seguía la política defendida por Francisco de Asís. ¿Es así, como una organización "democrática" y "participativa" arregla los problemas? Lo que se trata de instaurar es una caza de brujas en la que todos los que defienden una política más a la izquierda están apercibidos de sanción.
Sin embargo, hemos de decir que, contrariamente a lo que piensan algunos, esto no se arregla con meras reuniones "por arriba" en las que la base poco o nada tiene que decir, ni llegando a acuerdos tratando de conciliar políticas tan dispares.
La solución a toda esta crisis pasa porque la base participe en toda esta crisis, haciendo que el partido se defina políticamente y de una manera clara. Estamos seguros que muchísimos compañeros del PCA demandan una política más a la izquierda y que precisamente la escasa vida interna, tanto en el partido como en IU, obedece en gran medida a la desmoralización y el desconcierto al cual les ha llevado la tibia política defendida hasta ahora. La crisis se ha manifestado en un punto que debe ser de no retorno: de no retorno al reformismo, de no retorno a no tener una vida interna en el partido, de que todas las decisiones importantes se decidan con menosprecio, incluso, hacia la base.
El congreso ha de convertirse en el comienzo de una nueva etapa para el PCA, una etapa en la que defienda claramente las ideas del marxismo revolucionario, una etapa en la que el partido deje de ser una maquinaria utilizada sólo para hacer fiestas, una etapa en la que se defienda con claridad la necesidad de luchar contra el capitalismo para conseguir una sociedad mejor. Es hora de defender el marxismo sin ataduras de ningún tipo: armados con las ideas del marxismo el crecimiento del PCA sería incuestionable.


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