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La huelga general del 12 de diciembre, la primera contra el tercer gobierno de Berlusconi ha sido sin duda un éxito. Más de un millón de trabajadores y estudiantes tomaron las calles y más de cuatro millones de trabajadores secundaron la huelga. 200.000 manifestantes en Bolonia, 60.000 en Milano, 50.000 en Torino, 40.000 en Cagliari, a pesar del mal tiempo y el empeño de los medios de comunicación en ocultar las convocatorias y los cientos de empresas que se están cerrando por la crisis.


La huelga general del 12 de diciembre, la primera contra el tercer gobierno de Berlusconi ha sido sin duda un éxito. Más de un millón de trabajadores y estudiantes tomaron las calles y más de cuatro millones de trabajadores secundaron la huelga. 200.000 manifestantes en Bolonia, 60.000 en Milano, 50.000 en Torino, 40.000 en Cagliari, a pesar del mal tiempo y el empeño de los medios de comunicación en ocultar las convocatorias y los cientos de empresas que se están cerrando por la crisis.

La huelga, convocada por el sindicato CGIL, ha sido una prueba de fuerza importante, que tuvo aún más valor considerando que había sido criticada por los dirigentes de los sindicatos CISL y UIL, que están apoyando cada vez más al gobierno. Ahora hay que insistir en desarrollar plenamente el potencial de lucha que los trabajadores italianos han demostrado tener para dar una respuesta de clase a la crisis, que está golpeando duramente. Son ya 400.000 los trabajadores que están sujetos a EREs, 10.000 empresas se han declarado en estado de crisis, 400.000 precarios acaban de perder o perderán en breve su puesto de trabajo. La crisis afecta a la totalidad de las empresas, grandes y pequeñas. La Fiat ha mandado a casa 58.000 trabajadores, Telecom acaba de anunciar que le sobran 9.000 empleados.
La cuestión clave es como dar continuidad a las movilizaciones. Esto creará divisiones en el sindicato, porque la dirección de CGIL ve las huelgas como manera de soltar presión para volver luego a las políticas de pacto social con el gobierno. Dicha política choca con la naturaleza del periodo actual, en el cual los patronos no quieren pactar nada que no sea más retrocesos para la clase obrera. La presión desde abajo está aumentando: el próximo 13 de febrero habrá huelga de 8 horas convocada por dos ramas del sindicato, la FIOM (metal) y la FP (funcionarios públicos) con manifestación en Roma, que podrían confluir con la lucha estudiantil.
El gobierno, enfrentado al mayor movimiento estudiantil de los últimos veinte años, tuvo que hacer concesiones superficiales, manteniendo los recortes a la educación pública. Las razones para seguir luchando siguen en pie, y el movimiento ganaría fuerza si avanzara en su organización y estableciese un vínculo mayor con las movilizaciones obreras.
En el plano político, el Partido Demócrata (PD) no apoyó esta huelga general y ahora tiene una crisis de estrategia: nació antes de las elecciones para gobernar y ahora se ve condenado a la oposición durante años. La conflictividad en su interior crece, alimentada por casos de corrupción y por los malos resultados electorales. En las municipales de Abruzzo (región de Italia central), el PD acaba de perder 14 puntos con respeto a las elecciones del año pasado, votos que no fueron a parar a los partidos del gobierno, sino a la abstención y al partidito del ex juez Antonio di Pietro. La junta regional ha pasado a manos de la derecha tras años de gobierno del centroizquierda.

La situación de Refundación Comunista

En conjunto, los partidos de la izquierda han cosechado un 7% de apoyo electoral (3% para Refundacion Comunista, RC), lo cual significa 12.000 votos más con respeto al año anterior. Si RC hubiese asumido la posición de su corriente marxista (Falce Martello), es decir, rechazar la alianza con el PD en crisis y hacer una campaña electoral independiente, el resultado hubiera sido mejor. FalceMartello está dando la batalla para que el giro a la izquierda decidido en el congreso de verano de 2008 se lleve a la práctica.
El partido llevaba años como expectador pasivo ante las luchas. En ocasión de la huelga general del 12 de diciembre los militantes de nuestra corriente han sido los principales protagonistas del giro del partido las fábricas y centros de estudio para preparar la huelga, contribuyendo con una plataforma política clara.
El Comité Político Nacional de RC aprobó en diciembre uno de los documentos políticos más avanzado de su historia, donde se defiende la nacionalización de la banca, la reducción de la semana laboral sin reducción de salario y un salario para todos los desempleados (el subsidio de desempleo en Italia no existe). La definición de la naturaleza de clase del PD aparece bien definida en la declaración que, aunque no impide que el partido siga llegando a acuerdo electorales con el PD en diferentes zonas de Italia, constituye una herramienta importante para quienes quieran poner en práctica el giro a la izquierda que se defiende en el texto.
De hecho, en las ciudades de Parma y Módena, la corriente marxista de RC ha contribuido a la salida del partido de unos ayuntamientos donde gobernaba junto con el PD. En Módena, el concejal de RC ha salido del partido para poder seguir sentado en su sillón. Con eso hemos demostrado que nuestra lucha no es solo de palabra, sino de hechos reales.
La escisión de la minoría de derechas de RC (Bertinotti y Vendola fueron derrotados en el último congreso) es algo probable y próximo. Sus dirigentes son atraídos por el canto de las sirenas del PD y por la perspectiva de un cartel electoral del tipo "izquierda unida" en las elecciones europeas. Son atajos sin mucho futuro.
La reconstrucción de la izquierda en Italia debe pasar por un programa revolucionario, independiente de cualquier partido burgués. Refundación Comunista es hoy la única fuerza que puede ocupar este lugar y su corriente marxista Falce Martello es el motor del relanzamiento del partido, del que depende el éxito de la lucha de la clase obrera italiana.