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Responsable sindical de la corriente marxista Falce Martello y miembro de la Coordinadora Nacional Red 28 de abril (izquierda sindical de la CGIL)

Responsable sindical de la corriente marxista Falce Martello y miembro de la Coordinadora Nacional Red 28 de abril (izquierda sindical de la CGIL)

El Militante.- A finales de octubre se produjo en Roma una gran manifestación de la izquierda. ¿Qué motivos tenía esta convocatoria? ¿Quién la hizo? ¿Cómo se explica su gran participación?
Paolo Grassi.-
La manifestación fue convocada por los principales diarios de la izquierda, Liberazione (Rifondazione comunista) y Il Manifesto. En realidad la convocatoria puede atribuirse a Rifondazione y al Partido de los Comunistas Italianos (PDCI), los dos partidos comunistas italianos, que representan el ala izquierda del gobierno de Prodi. Los motivos por los que fue convocada hay que buscarlos en la crisis que atraviesa la izquierda italiana tras la toma de posesión del gobierno de Prodi.
El balance de los primeros 18 meses de gobierno es extremadamente negativo bajo cualquier punto de vista. Hasta hoy se han  beneficiado tan sólo los capitalistas. Sobre estas bases, los dirigentes de la izquierda y en primer lugar Rifondazione (que comparte responsabilidades por la situación actual), han tenido que organizar la manifestación. La plataforma reivindicativa era extremadamente ambigüa. El objetivo formal era pedir al gobierno el respeto del programa electoral de 2006.
La gran participación se explica por el hecho de que cientos de miles de activistas se han cansado de escuchar a los ministros y dirigentes sindicales que repiten que en Italia ya no hay cabida para el conflicto de clase y la lucha contra la explotación. El 20 de octubre ha sido visto como la ocasión para expresar este malestar. No importa cuanto los dirigentes de Rifondazione y del PDCI se hayan esforzado en tranquilizar al gobierno diciendo que no se manifestaban en contra de Prodi, la altísima participación ha demostrado lo contrario. El sentimiento general era de decepción y hartura hacia el gobierno.
EM.- ¿Cuál ha sido tu impresión de la II Conferencia Sindical de El Militante? ¿Qué similitudes y diferencias existen entre la situación de la clase obrera italiana y la del Estado español?
PG.-
La conferencia fue una experiencia muy positiva. He percibido en las intervenciones y las resoluciones muchas similitudes con la situación italiana. La conferencia ha demotrado el arraigo de la Corriente Marxista dentro de la clase obrera del Estado español. Delegados y trabajadores de más de 30 ciudades, decenas de sectores productivos representados, discutiendo las experiencias de lucha y el balance del trabajo realizado, no son cosas que se pueden ver todos los días.
Hay muchas intervenciones que me gustaría recordar, me impactaron especialmente los compañeros y compañeras jornaleros y los de la limpieza, las reflexiones acerca de la lucha de Delphi. También me ha interesado la intervención del compañero francés de Airbus y, por supuesto, la intervención de Serge Goulart explicando la lucha sin cuartel que llevan los compañeros brasileños en contra de la deriva derechista de Lula, en defensa de Cipla y de todas las fábricas ocupadas de América Latina.
Las muchas resoluciones aprobadas en la conferencia son la prueba de la calidad de la discusión y de la labor realizada. He aprendido mucho de vuestra Conferencia, he apuntado ideas para mejorar nuestra labor en Italia.
En Italia, durante los últimos diez años, ha habido un aumento exponencial de la precariedad laboral: 5 millones, de un total de 21 millones de asalariados. Como ocurre en el Estado español, Italia es uno de los países occidentales de la UE con los salarios más bajos mientras la productividad ha aumentado mucho. Esta productividad se paga con la salud de la clase obrera. En Italia cada año mueren más de 1.200 trabajadores y hay un millón de accidentes laborales. Existen todas las condiciones para relanzar la lucha. Los últimos años han estado llenos de luchas ejemplares. Sin embargo, las cúpulas sindicales y especialmente los dirigentes agrupados en el Partito Democrático son los que siempre frenan las luchas por el miedo de que estas pongan en crisis al gobierno, aterrorizados por la posibilidad de la generalización de los conflictos laborales.
EM.- ¿Cómo está la situación en la CGIL?
PG.-
Estos dirigentes se están empeñando en los últimos meses en una caza de brujas contra quienes se oponen a la colaboración de clases por parte del sindicato CGIL. Dentro del sindicato también siguen acumulándose contradicciones. Hace poco hemos asistido a la movilización de los trabajadores de Vodafone, muy radical, contra el despido de casi mil personas; aunque la lucha fue derrotada, por culpa de los dirigentes, miles de de jóvenes han entrado por primera vez en la arena de la lucha y han comprobado la importancia que tiene el dotarse de una dirección adecuada para ganar las luchas.
Los obreros de Fiat, la principal industria italiana, tras años de escasa movilización, vuelven a dar señales de disponibilidad a luchar. El conflicto entre metalúrgicos y patronal por el convenio estatal está empezando a endurecerse. Las presiones que sufren constantemente los trabajadores preparan nuevas explosiones sociales.