Imprimir

El sábado 20 de octubre cientos de miles de trabajadores y jóvenes marcharon por las calles de Roma. La manifestación estaba convocada formalmente por los dos principales diarios de izquierda: Il Manifesto y Liberazione (el periódico de PRC), aunque en realidad estaba convocada por Rifondazione Comunista y el PdCI (los dos partidos italianos que llevan el nombre comunista), es decir, el ala de izquierdas del gobierno de Prodi.

El sábado 20 de octubre cientos de miles de trabajadores y jóvenes marcharon por las calles de Roma. La manifestación estaba convocada formalmente por los dos principales diarios de izquierda: Il Manifesto y Liberazione (el periódico de PRC), aunque en realidad estaba convocada por Rifondazione Comunista y el PdCI (los dos partidos italianos que llevan el nombre comunista), es decir, el ala de izquierdas del gobierno de Prodi.
La asistencia superó todas las expectativas. Una enorme marea de gente con banderas rojas inundó Roma. Algunos periódicos burgueses, como Corriere della Sera, dijeron que había un millón de personas en la Plaza San Giovanni, lugar donde terminaba la manifestación. Fue la más grande de estos tres o cuatro últimos años. La reciente transformación de los DS (socialdemócratas, hasta hace poco el partido mayoritario de la izquierda) en Partido Demócrata tenía el objetivo de dejar claro a la clase obrera que ya no había lugar en Italia para la lucha de clases y que la precariedad laboral, la pobreza, la marginación y la explotación sólo se pueden paliar con algunas medidas de caridad por parte del gobierno.

La izquierda y el Partido Demócrata

Lo expresado en la calle el día 20 tiene relación directa con las condiciones de vida y trabajo de millones de personas en Italia. Potencialmente los contenidos y aspiraciones de esta manifestación representan a la gran mayoría de la clase obrera y la juventud del país. Sin embargo, para materializar estas aspiraciones es necesario derribar el obstáculo principal, es decir derrotar al proyecto que está detrás del Partido Demócrata (PD).
En los meses anteriores en Italia se habló mucho sobre este supuesto "partido virtual" creado en laboratorio, sin ideología y sin bases sociales. Hoy que el PD existe se ve claramente que no es virtual. No sólo debido al éxito de las primarias para elegir a su secretario, en las que participaron tres millones y medio de personas, y de las que salió elegido Veltroni con el 76% de los votos; sino también por la sólida estructura y las infinitas conexiones que hacen del PD una organización acorazada alrededor de los intereses de la burguesía italiana.
En un artículo aparecido en La Stampa (el diario de la multinacional Fiat) se presentaba un inventario impresionante de las posiciones de poder en manos de este nuevo partido: "el Partido Demócrata comienza su carrera con una dotación inicial más que notable. Presidente de la República, presidente del Senado, presidente del gobierno, seis ministros con cartera, diez de los dieciocho ministros sin cartera (...) Se puede apoyar en algunas grandes empresas estatales y mixtas. El firme control de la televisión pública y la posibilidad de influir en los jueces a través del vicepresidente del Consejo Superior de la Judicatura... Con la amistad interesada de importanes personajes de la economía... Algunos añaden además el nombre de Cordero di Montezemolo (presidente de la patronal italiana Confindustria). Además hay muchos que están a la espera preparados para convertirse en Demócratas".

¿Crisis final del gobierno de Prodi?

El gobierno de Prodi está plagado de contradicciones insolubles. Su epílogo está cada vez más cerca, los conflictos y los frentes se multiplican, y al final unas nuevas elecciones parecen ineludibles.
El éxito de la manifestación, más allá de las declaraciones de responsabilidad y moderación, de la fuerte predisposición a capitular que caracteriza a la dirección actual de Rifondazione Comunista, sí es un nuevo y poderoso elemento de contradicción que ha encendido alarmas en sectores derechistas de la Unión (coalición de centro-izquierda). Estos sectores ya han dejado en varias ocasiones en minoría al gobierno en el Senado (la Unión tiene una mayoría de dos votos).
Por su parte, la dirección de Rifondazione, ha evitado hasta la fecha cualquier debate público sobre lo que va a pasar cuando caiga el gobierno Prodi. Izquierda Demócrata ya tienen su plan: construir "Izquierda Unida", para formar una alianza con el Partido Demócrata.
Pero ¿y los comunistas? ¿Pueden los cientos de miles de personas que se han manifestado el día 20 aceptar la perspectiva de la izquierda integrada plenamente en el gobierno, gestionando el sistema y languideciendo a la sombra del PD?
Creemos que no. Las masas quieren otra cosa muy distinta. Quieren unidad, por supuesto, pero no unidad ficticia entre los dirigentes, sino la solidaridad de quienes están dispuestos a luchar a fondo en una lucha común en contra de adversarios poderosos.
Así lo demuestra el que en julio hubiera un millón de votos en las fábricas contra el pacto social y ahora en octubre otro millón ha llenado las calles de Roma.
En los trenes que regresaban a sus lugares de destino la noche del 20 de octubre se respiraba confianza y ganas de luchar, de aquí debe surgir una alternativa radicalmente diferente.
Hoy es necesaria una perspectiva de izquierda y de clase, revolucionaria y comunista, en primer lugar para oponerse al Partito Demócrata y a la derecha de Berlusconi y Fini. Es necesario que la izquierda conquiste y consiga el apoyo de la gran mayoría de la clase obrera para luchar contra el capitalismo. Sin lugar a dudas, en el próximo período la lucha de clases volverá a sacudir Italia.