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Las azañas del ministro de la Liga Norte, Roberto Calderoli, han provocado gran revuelo en toda Europa. Mientras el mundo de fe musulmana protestaba contra las caricaturas, al ex ministro del gobierno de Berlusconi, se le ocurrió mandar a imprimirla Las azañas del ministro de la Liga Norte, Roberto Calderoli, han provocado gran revuelo en toda Europa. Mientras el mundo de fe musulmana protestaba contra las caricaturas, al ex ministro del gobierno de Berlusconi, se le ocurrió mandar a imprimirlas en su camiseta, exibiéndola de forma sarcástica delante de las cámaras de televisión.

Esta fue la chispa que ha desatado una revuelta en la ciudad de Bengasi, en Libia. El pasado colonialista de Italia ha añadido gasolina al incendio, pero entendemos que cuando decenas de miles de personas toman las calles no lo hacen simplemente por una preocupación religiosa. El blanco de las protestas de Libia es el imperialismo y también el régimed de Gaddafi, sobretodo tras la carnicería policial. En un país riquísimo de petróleo, la mayoría de la población vive en la pobreza absoluta; la misma vida a la que los pueblos de Oriente Medio se ven condenados por el capitalismo.

Las posturas de Calderoli y de la Liga Norte no son ninguna novedad: este partido lleva años colocado en la extrema derecha del espectro político italiano. La propaganda racista es sistemática; esos son algunos titulares publicados en en su diario La Padania refiriéndose a las provocaciones de Calderoli: “No ofrezcamos la otra mejilla” y “Nadie tieme porque pedir perdón”. La Liga está cabalgando la retórica fundamentalista cristiana del choque de civilizaciones, que adoptan todos los reaccionarios del mundo, desde Bush hasta el Partido Popular en el Estado español. Cuando la crisis económica golpea duro como nos está pasando en Italia a las familias trabajadoras, la estrategia de la derecha es culpar de la crisis economica a los inmigrantes, a China, a la cultura islámica… Todos tienen la culpa, menos los capitalistas... ya que financian a la Liga Norte.

La campaña de Berlusconi

Berlusconi fue obligado a deshacerse del ministro de la Liga, aunque él mismo esté entre los principales impulsores del racismo y de las ideas reaccionarias en Italia. Las calles de las ciudades italianas están plagadas de carteles de su Forza Italia con la cara de Berlusconi y la consigna “¿Inmigrantes ilegales en cantidad? ¡No gracias!”. En su búsqueda desesperada de votos para las inminentes elecciones, que se celebran el 9 de abril, Berlusconi ha articulado una alianza con las organizaciones neofascistas, entre las cuales se halla la de la nieta del dictador fascista Benito Mussolini, doña Alessandra. Otra señal más de la creciente polarización que está marcando a Italia. La derecha trata de excitar las pasiones más bajas de las capas medias en crisis y de los sectores más atrasados de los trabajadores. Ante esta propaganda, La Unión, alianza de centro-izquierda encabezada por Romano Prodi opone la consigna “¡Que gobierne la seriedad!”. Pero para hacer frente de forma efectiva a la reacción es necesaria una política de clase, revolucionaria e internacionalista. Los militantes de Falce Martello, la corriente marxista del partido Refundación Comunista, estamos trabajando en esta tarea.

Roberto Sarti

Falce Martello (Italia)