Imprimir
En el pasado FIAT aplicó la política de construir nuevas plantas de automóviles en el sur de Italia. Lo hizo porque en esta zona el desempleo siempre fue muy elevado. Los empresarios de FIAT pensaban que podrían utilizar esto para empeorar las condiciones laborales, libres de la interferencia sindical. Creían que los trabajadores del sur no arriesgarían sus puestos de trabajo uniéndose a un sindicato o participando en una huelga. Pero como siempre, las condiciones laborales en la fábrica les hicieron adquirir conciencia colectiva. En otras plantas del sur los trabajadores de FIAT crearon sus organizaciones sindicales y lucharon por unas mejores condiciones laborales. Sin embargo, en el caso de Melfi ocurrió algo distinto. La fábrica fue construida basándose en un acuerdo especial que permitía pagar salarios más bajos que al resto de los trabajadores de la empresa. La excusa era que en el sur el coste de la vida supuestamente era inferior. Ahora Melfi está en la vanguardia de la lucha. Llevan varias semanas en lucha y se han convertido en un punto de referencia para todos los trabajadores italianos.

El sábado 29 de abril los trabajadores se reunieron en asamblea frente a las puertas de la fábrica y decidieron convocar huelga en todos los turnos. Cada día que pasa los trabajadores están demostrando su determinación y coraje. No han caído en la trampa de aceptar los falsos acuerdos propuestos por los empresarios de FIAT (con la complicidad de los dirigentes sindicales de la CISL, UIL y FISMIC). No cedieron ni siquiera a pesar de la violenta represión policial. Todo lo contrario, estos ataques simplemente han servido para profundizar la lucha y han provocado huelgas espontáneas de solidaridad en muchas ciudades italianas.

Esta huelga ha demostrado una vez más la unidad y determinación de todos los trabajadores. En los últimos días de un total de 8.000 trabajadores (si consideramos FIAT y las empresas de suministros) no han ido a trabajar más de 60 o 100 (la mayoría capataces). FIAT tuvo que enviarles a casa ya que era un número tan pequeño que no podían hacer nada productivo. La empresa ha tenido que admitir abiertamente que la farsa de acuerdo alcanzado anteriormente por separado con los demás sindicatos excepto el FIOM era un pedazo de papel sin valor y se han comprometido a reabrir las negociaciones. El motivo es que se han dejado de producir 30.000 automóviles (han dejado de recibir ingresos por valor de 200 millones de euros).

Solidaridad de clase

La fuerza de los trabajadores de FIAT no reside sólo en su número y unidad. También son un ejemplo para todo el movimiento obrero y su victoria será un punto de referencia importante para la clase obrera italiana en su conjunto, comenzando con los trabajadores de las otras plantas de FIAT. Por eso en este momento crítico no se puede dejar solos a los trabajadores de Melfi. El 26 de abril, después de los ataques policiales, estallaron huelgas espontáneas por todo el país. Sólo en la provincia de Turín más de cien fábricas fueron a la huelga y más o menos el mismo número en la provincia de Brescia. También, la huelga general de cuatro horas de los trabajadores metalúrgicos del pasado 28 de abril claramente muestra el enorme apoyo que tiene la lucha de los trabajadores de Melfi entre los metalúrgicos. Pero este ambiente de apoyo se debe transformar en una movilización de masas que profundice la lucha y la de una dimensión nacional.

Los trabajadores de Melfi están luchando por lo mismo que el resto de trabajadores: ¡salarios y condiciones laborales decentes! La lucha de Melfi se puede convertir en el punto de partida para una ofensiva general de los trabajadores para conseguir salarios y condiciones laborales decentes para todos, no sólo los de FIAT sino para todos los trabajadores metalúrgicos en general. La extensión de la lucha a todo el país es la única forma de que los trabajadores de Melfi puedan ganar y también serviría para cambiar radicalmente el ambiente de las luchas obreras en general.

Ahora es posible hacer una campaña para unir la lucha de Melfi con la de todos los metalúrgicos, pero hay que comprender que es necesaria la movilización general, que todos los trabajadores deben ser conscientes de lo que está en juego. Esto daría a esta lucha un mayor impulso y renovadas energías. Hace falta una ofensiva general de los trabajadores para conseguir mejores salarios, derechos laborales y jornadas laborales, una lucha que ya no se puede aplazar. Debemos defender la dignidad de los trabajadores y también el futuro de la nueva generación.

Mayo de 2004