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La Confederación General del Trabajo (CGIL) ha convocado finalmente la huelga general para el 5 de abril. El 23 de marzo habrá una manifestación nacional en Roma donde participarán por lo menos medio millón de trabajadores. Redactor de Falce Martelo

(periódico marxista italiano)

La Confederación General del Trabajo (CGIL) ha convocado finalmente la huelga general para el 5 de abril. El 23 de marzo habrá una manifestación nacional en Roma donde participarán por lo menos medio millón de trabajadores. Estas movilizaciones se van a producir después de la negativa del gobierno de Berlusconi de retirar su propuesta de ley que abroga el artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores, que permite la readmisión de un trabajador injustamente despedido.

La decisión de convocar la huelga ha sido tomada por unanimidad por la ejecutiva nacional de la CGIL en la noche del 20 febrero. Rápidamente decenas de miles de fax de apoyo han llegado de las fábricas y de los comités de empresa.

Al día siguiente miles de trabajadores se han movilizado espontáneamente en apoyo de la huelga. En Turín han salido a la calle los trabajadores de Bertone, Lear, Pininfarina, Viberti; en Milán los del Alfa Romeo, Nacco, Van Leer, Aros. En Brescia, Modena, Reggio Emila, Ferrara, Bologna, Livorno y Nápoles ha habido movilizaciones muy extensas. El pesimismo y el escepticismo de estos años están dejando paso a la confianza en la fuerza de la clase obrera.

La CGIL se niega a sentarse en la mesa de negociaciones hasta que el gobierno quite de su paquete de propuestas la modificiación del artículo 18.

CISL, UIL y los sindicatos corporativos de derechas (CISNAL, UGL) siguen en la negociación, que se está transformando cada vez más claramente en una farsa.

La verdad es que el gobierno no ha dado ningún paso atrás, lo único que está intentando es ganar tiempo para enfriar la situación explosiva que hay en las fábricas.

Muchos trabajadores de CISL y de UIL están dejando el carnet de su sindicato y se orientan hacia la CGIL; muchos jóvenes que estaban completamente desilusionados con la política anterior de este último, se acercan masivamente a la lucha. Entre éstos los más combativos son los trabajadores de la "nueva economía", de los call-center y los precarios en general. En los primeros días de marzo habrá asambleas de trabajadores en todas las grandes ciudades con miles de participantes.

Las provocaciones del gobierno de derechas siguen: el 27 de febrero la Cámara de Diputados ha aprobado la ley "Salva-Berlusconi", teóricamente sería una ley para prever el conflicto entre intereses públicos y privados pero que realmente tutela los intereses privados de Silvio Berlusconi, jefe del gobierno de derechas italiano. El mismo día el Senado aprobaba una ley salvaje contra los inmigrantes.

La crisis de la izquierda

Después de diez años de derechización de la política de los dirigentes del partido Democrático de Izquierda (DS), que han llevado al partido a una crisis profunda, empieza a levantarse una oposición en la base electoral del partido.

En el último congreso del DS, la izquierda, dirigida por Cofferati (secretario general de la CGIL) y Giovanni Berlinguer (el hermano del antiguo secretario del PCI, Enrico Berlinguer) ha obtenido el 34% de los votos.

Después del congreso y con el proceso hacia la huelga general, el apoyo a Cofferati sigue creciendo y de hecho la izquierda tiene el apoyo del periódico del partido (l’Unità) y de otro diario histórico de la izquierda italiana (Il Manifesto).

El 24 de febrero se ha organizado un mitin en Milán, con 40.000 participantes, que han contestado sistemáticamente los planteamientos de D’Alema, presidente del DS y líder de la mayoría del aparato del partido. Había miles de carteles donde se leía: "D’Alema dì qualcosa di sinistra" (D’Alema, di algo de izquierdas) que es una frase famosa de una película de Nanni Moretti, un actor cinematográfico que está dirigiendo a un sector intelectual de la izquierda del partido contra la política del grupo dirigente del Olivo y del DS.

El aparato dirigente del DS hasta ahora ha demostrado una total incapacidad para reacionar ante la crisis. Ésto está provocando que Cofferati asuma cada vez más claramente un papel como referente y sea visto como la única alternativa posible a la crisis del partido.

La izquierda del DS está discutiendo abiertamente la posibilidad de formar una nueva organización política (Partido del Trabajo) que se colocaría a mitad de camino entre el DS y Refundación Comunista, una organización que tendría una relación muy clara con los sindicatos. Todavía no está claro si este proceso se realizará, lo que es evidente es la turbulencia política que atravesará en el próximo periodo el DS, de la que también es posible que surga una escisión de derechas.

Frente a la contestación social, Massimo D’Alema ha anunciado que, siendo su figura un elemento de tensión en la izquierda, ha decidido irse tres meses a Estados Unidos a hacer conferencias (!!!).

En esta situación de impasse de la burocracia del DS, el parcial giro a la izquierda de la CGIL y con la derecha atacando frontalmente, se abren enormes posibilidades para una fuerza comunista que puede ganar una influencia importante en el movimento.

Refundación Comunista

Mientras escribimos este artículo el partido de la Refundación Comunista (PRC) está ocupado en la preparación de su congreso. La mayoría del partido, que apoya Bertinotti, propone una orientación prioritaria al movimiento contra la globalización.

Esto está muy bien, y como compañeros de la minoría de Refundación apoyamos esta orientación, al mismo tiempo que criticamos la adaptación total del partido a las posiciones prevalecientes en el movimiento antiglobalización, que no cuestionan el capitalismo, sino que se proponen exclusivamente reformarlo.

La orientación de Refundación hacia el sindicato ha estado ausente. Prueba de ello es el hecho de que Fausto Bertinotti, secretario general del partido, no se ha presentado al congreso de la CGIL, principal sindicato italiano.

Muchos compañeros sindicalistas de base están muy contrariados con la actitud del grupo dirigente del partido, que alterna afirmaciones muy críticas (y a veces sectarias) hacia los sindicatos y al mismo tiempo van codo con codo con su dirección. Por ejemplo, en el mismo congreso de la CGIL los sindicalistas de Refundación han apoyado el documento final que respaldaba la política del pacto social de los últimos años.

Con esta actitud hay un peligro muy serio de que la radicalización social hacia la izquierda no sea capitalizada por los comunistas, sino por la izquierda del DS y en particular por Sergio Cofferati que tiene como objetivo declarado seguir con una política de "colaboración de clase" pese a que el gobierno Berlusconi no está por la labor.

Los marxistas agrupados en la revista Falce Martello y que participan en la oposición de izquierdas en el PRC están haciendo una campaña en las fábricas (y proponiéndola al conjunto del partido) centrada en las siguientes consignas:

Huelga general de 24 horas

Por la caída del gobierno Berlusconi

Extensión del artículo 18 a todos los trabajadores (incluyendo los precarios)

Retirada de toda las leyes racistas y antipopulares del gobierno (ley sobre la inmigración, ley de autonomía escolar, ley de pensiones, etc.)

Formación de un comité unitario desde abajo para dirigir la lucha, incluyendo a los estudiantes y los parados.

Nacionalización de las empresas en crisis bajo el control obrero.