Corriente Marxista Internacional

Las luchas de los trabajadores del metal del sindicato Fiom-Cgil (que representa a la aplastante mayoría de los obreros del sector) ha entrado en su sexto mes. En mayo los sindicatos minoritarios (Fim-Cisl y Uilm-Uil) firmaron un acuerdo basura que p Las luchas de los trabajadores del metal del sindicato Fiom-Cgil (que representa a la aplastante mayoría de los obreros del sector) ha entrado en su sexto mes. En mayo los sindicatos minoritarios (Fim-Cisl y Uilm-Uil) firmaron un acuerdo basura que permite al gobierno Berlusconi y la patronal aumentar el trabajo precario y unas subidas salariales ridículas.

Durante estos meses la estrategia de lucha adoptada por los dirigentes de Fiom-Cgil ha sido la de iniciar luchas puntuales en distintas fábricas con el intento de dividir a los empresarios de la patronal para luego volver a dar una batalla estatal. Así es que se han realizado luchas muy duras en muchas fábricas: en decenas de éstas se han acumulado cuarenta, sesenta e incluso más horas de huelga en pocas semanas, lo que demuestra una combatividad que llevábamos veinte años sin ver. Los patronos, muy preocupados por el ambiente de rebeldía obrera en sus fábricas, han respondido con todo tipo de represión: amenazas, registros policiales en las casas de los delegados más combativos, petición al Parlamento para que interrumpiese las luchas con la ayuda de los carabineros (guardia civil italiana).

El problema es que la valentía y la determinación de muchos obreros italianos, hasta ahora no han bastado para romper el frente patronal tal como pretendía la estrategia sindical del Fiom, que se ha revelado equivocada ya que al final ha debilitado a los trabajadores más que derrotar a la patronal. Lo que ha faltado ha sido la coordinación entre los trabajadores de las empresas en lucha, cosa que habría permitido extender el ejemplo de las fábricas más combativas a todas las demás, allí donde los trabajadores no tenían la suficiente confianza en sus propias fuerzas.

Tras la huelga general de ocho horas en el sector del metal con una manifestación que reunió a más de 100.000 trabajadores en Roma (7 de noviembre), la lucha se ha estancado porque los dirigentes de Fiom-Cgil no saben dar una perspectiva para continuar y fortalecer la lucha a nivel estatal.

Sin embargo, como demuestra la gran manifestación de Roma, la lucha de los trabajadores metalúrgicos todavía no está perdida. Para revitalizarla es preciso que los delegados sindicales se hagan cargo, democráticamente, de la dirección del movimiento. Hay que elegir coordinadoras de delegados de las fábricas en lucha, a todos los niveles, para que cada ejemplo de combatividad pueda extenderse directamente de fábrica en fábrica a partir de la base obrera. Estas coordinadoras podrían dar la vuelta a la situación y permitirían ganar la lucha. Esto requiere un enfrentamiento entre la base y la dirección sindical, que es la responsable de todas las pérdidas de derechos y condiciones laborales de los últimos años.

Paolo Grassi

Falce Martello · Italia


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