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Con el final de la era Blair en Gran Bretaña se ha alabado mucho al anterior primer ministro por el trabajo hecho para llevar la "paz" a Irlanda del Norte. La mayoría de los comentarios periodísticos se basan en la premisa equivocada de que Gran Bretaña jugó un papel en la unión de las dos fracciones opuestas en una mesa de negociación.  

Con el final de la era Blair en Gran Bretaña se ha alabado mucho al anterior primer ministro por el trabajo hecho para llevar la "paz" a Irlanda del Norte. La mayoría de los comentarios periodísticos se basan en la premisa equivocada de que Gran Bretaña jugó un papel en la unión de las dos fracciones opuestas en una mesa de negociación.

El Estado británico no ha sido ni será neutral. Siempre se ha puesto al lado de los Unionistas cuando han intentado imponer más concesiones al Sinn Fein, en este proceso utilizaron al RUC/PSINI (policía especial). Siempre ha utilizado trucos sucios, después de todo es una fuerza imperialista.

Deberíamos recordar que fue la policía la que asaltó los locales del Sinn Fein en 2002 y provocó la suspensión de Stormont (parlamento irlandés). Durante estos tres últimos años, el Estado británico no mostró ninguna evidencia de retirar sus cargos y Dennis Donaldson, uno de los acusados, admitió ser un espía británico. Espías, dobles agentes, mentiras y asesinatos, es decir, dominio británico. Durante todo el proceso de paz debajo de la superficie siempre ha estado la mano dura.

Lo que acercó a ambas comunidades no fue el Acuerdo de Viernes Santo. Todos los miembros de la asamblea deben registrarse como protestante, católico u otros, además existe una legislación importante que incluye el estatus de la unión con Gran Bretaña, todo destinado a conseguir el apoyo de cada comunidad, en otras palabras, consolida el veto Orange contra una Irlanda unificada.

Todo lo citado anteriormente es reconocido por los republicanos. Incluso algunos socialistas lo reconocen, incluso en estas organizaciones hay muchos militantes que se proclaman como la vanguardia de la clase obrera pero en la práctica niegan la realidad del imperialismo. Nunca se han ocupado de cuestiones que pudieran ser vistas como republicanas, ni siquiera cuando implicaban derechos democráticos como el de organizarse políticamente.

Recientemente, el PSRI en el sur de Irlanda ha sufrido un ataque de la policía política. Se han basado en falsas acusaciones del INLA contra dos militantes del PSRI en un intento de frenar el crecimiento de nuestro partido. Se han publicado historias falsas en los medios de comunicación sobre una actividad inexistente del INLA, para intentar conseguir que el gobierno del Estado Libre no reconozca el alto el fuego del INLA. El PSRI espera pacientemente a ser llamado a declarar y así defender nuestro derecho a organizarnos, será una larga espera.

Muchos en la izquierda no reconocen que la principal contradicción en Irlanda es que siga existiendo la cuestión nacional. La negación de la plena autodeterminación por parte de Gran Bretaña, utilizando los temores de, principalmente, los unionistas en el norte como un baluarte contra la contemplación de la lucha nacional es la principal contradicción.

La clase dominante en el sur es consciente y no quiere que la cuestión nacional se plantee porque necesita estabilidad, ya que eso significa beneficios para la clase capitalista. Por eso Bertie Ahearn trabajó tan duramente junto a Blair para llegar a un acuerdo que mutilara el principal órgano de lucha que contempla la cuestión nacional, el IRA Provisional. Al mismo tiempo, se aseguró que las denominadas "credenciales" republicanas del Fianna Fail salieran adelante para que no pudieran ser rebasadas por el Sinn Fein (Provisional). Tanto Ahearn como su sucesor en la dirección del Fianna Fail, Brian Cowen, son percibidos como "enérgicos" en la cuestión republicana.

Pero decir eso no cambia nada. Ahora tenemos un acuerdo en el norte al que se ha llegado por la presión de los británicos. El régimen de compartir el poder del Sinn Fein y el PDU por naturaleza es inestable. Por supuesto, no colapsará mañana, ambos se necesitan si quieren retener el poder. La gran mayoría de la población de la isla probablemente piensa que el "acuerdo" del norte funcionará y que las cosas sólo pueden ir a mejor. Hay pocas posibilidades de que esto ocurra.

Los tipos de interés británicos han subido al 5,75%, lo que supone un aumento de los recibos mensuales de hipotecas. Ocurre en un momento en el que por primera vez los compradores ven como sube el mercado inmobiliario debido a que los especuladores han comprado todo lo que les rodea. La vivienda tradicional se ha sustituido por bloques de apartamentos que rompen con la vida familiar o comunitaria. El ejecutivo de Irlanda del Norte hasta otoño no tomará una decisión sobre las tasas del agua y muchos dueños de casas tendrán dificultades para pagar con el aumento previsto para los próximos seis años.

En el sur de Irlanda, los precios de la vivienda cayeron por tercer mes consecutivo en mayo. El precio medio de la vivienda ahora es de 304.166 euros, un 2,1% por debajo de su valor a principios de año. Los tipos de interés han sufrido 8 aumentos seguidos desde finales de 2005. El tipo fijado por el BCE es del 4% y la mayoría de los analistas pronostican un 4,5% para finales de este año.

Un informe reciente del economista Morgan Kelly, del University College Dublin, analiza los precios de la vivienda en la OCDE desde 1970 y los resultados son que cuanto más suben los precios, mayor es la caída. Cree que los precios reales subieron un 70% a partir de lo que se ganó desde el anterior boom. Cuanto estalle la burbuja tendrá efectos devastadores en muchas familias. Las cifras del Ministerio de Economía irlandés demostraban que los beneficios de los impuestos relacionados con la propiedad, como el impuesto sobre beneficios y el impuesto del derecho a timbre, fueron 215 millones de euros por debajo de lo previsto.

Más de 1.000 empresas extranjeras desde mediados de los años 90 han llegado a Irlanda y el desempleo ha pasado del 15% al 4,4%. Pero los sindicatos exigen salarios más altos ya que la inflación supera el 5%. Pero con las economías de Europa del Este que tienen menos nivel salarial estas empresas extranjeras pronto pueden salir del país.

Según los datos del Central Statistics Office (CSO), el número de personas inscritas en el Live Register (El Live Register no mide sólo el desempleo porque incluye también a aquellas personas que tienen trabajo a tiempo parcial, estacional o empleos discontinuos), en junio subió a su nivel más alto en tres años.

El informe del CSO también dice que la tasa de desempleo ahora está en su punto más elevado desde septiembre de 2003. El órgano representativo de los empresarios, el IBEC, manifestó que estos datos demostraban que el mercado laboral irlandés está comenzando a debilitarse por primera vez en años. El sector de la construcción probablemente será el primero que sentirá esta desaceleración.

El economista del IBEC, Fergal O'Brien, señaló lo siguiente: "el aumento de junio confirma que el mercado laboral irlandés está deteriorándose".

La prosperidad de Irlanda bajo el capitalismo se ha basado en el consumo y el crecimiento del precio de la vivienda. Pero si la gente se ve contra la pared, con los precios inmobiliarios cayendo y sus hipotecas subiendo, será difícil convencerlos para que no exijan salarios más elevados.

Ahora hay algunos republicanos que ven la defensa de las cuestiones de clase son una distracción, algo que se aparta de la lucha nacional pura. Y, en el otro lado, hay algunos desde la izquierda que con la simple mención de la lucha de clases, recurren a la economía o al tipo de política defendida por William Walker, y que James Connolly combatió enérgicamente.

La cuestión nacional en Irlanda es una cuestión de clase. La división del país en dos estados separados ha alentado el sectarismo, dividido a la clase obrera y ha permitido la explotación de todos los trabajadores. Cuando la clase obrera se canse del ondear de banderas, del desfile de bandas y pancartas, serán conscientes del escandaloso abuso del trabajo barato, la explotación diaria tanto de los trabajadores inmigrantes como de la juventud, y la extensión del latifundismo y la venta de los recursos del estado, entonces serán evidentes los motivos de la partición.

Desde la fundación del Estado del norte, la estrategia republicana para acabar con la partición ha sufrido una derrota estrepitosa. A pesar de la existencia del ejército guerrillero más eficaz de Europa occidental, los objetivos del movimiento Provisional fracasaron y tuvieron que firmar la paz con el enemigo al mismo tiempo que intentaban presentar el proceso de paz como una victoria. La campaña armada del INLA entorpecida por divisiones internas, repleto de espías británicos y sin una dirección política coherente y clara, todo llevó al fracaso a pesar de los heroicos esfuerzos de sus militantes genuinamente revolucionarios.

Muchos republicanos comienzan a ser conscientes del alcance de la derrota sufrida por los antiimperialistas. Durante los últimos años se ha producido un aumento del número de organizaciones que se autodenominan republicanas, ha comenzado un debate y diálogo dentro y entre estas organizaciones. El PSRI siempre ha estado dispuesto a hablar con todas, pero hablar no es lo mismo que trabajar y no hacer nada. En el pasado, con demasiada frecuencia, las llamadas organizaciones revolucionarias han gastado más tiempo mirándose el ombligo en lugar de hacer cosas para convencer a sus seguidores de que su política es la correcta.

El único camino está en analizar los errores del pasado, participando activamente en todas las manifestaciones de descontento que hay en la sociedad y, sobre todo, luchar para conseguir una dirección capaz de dirigir los conflictos de clase que sin duda llegarán. Como parte de este proceso, el socialismo republicano debe llegar a los elementos progresistas de la clase obrera, tanto católica como protestante. Si el diálogo se realiza en estas líneas, entonces será bueno y útil. Si, por otro lado, simplemente se trata de recrear el viejo modelo republicano que tan flaco servicio prestó a la clase obrera irlandesa en el pasado, entonces está condenado al fracaso y el PRSI debería ser muy claro, y explicar que no tiene intención de ir por este camino. Nuestra tarea es vincular la lucha contra el sectarismo en el norte y los problemas del sur, a la lucha por la transformación de cuestiones fundamentales como los salarios, el empleo, la vivienda, los servicios sociales y el control en el centro de trabajo, de este modo se abriría el camino hacia una república obrera, con las muchas luchas contra el capitalismo y el imperialismo británico que estallarán en el futuro.

 

[Originalmente como carta al Partido Socialista Republicano Irlandés,  publicado en la web de The Plough (http://www.theplough.netfirms.com/). Vol. 4, Nº 16, sábado 7 de julio de 2007]