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El 29 de marzo fue otro día terrible para los capitalistas griegos y su gobierno de Nueva Democracia. La economía greciapequea1.jpgquedó paralizada por una huelga general de 24 horas, la tercera en tres meses, convocada por la Confederación de Trabajadores Griegos (GSEE) y el principal sindicato del sector de los trabajadores del sector público (ADEDY).

El 29 de marzo fue otro día terrible para los capitalistas griegos y su gobierno de Nueva Democracia. La economía quedó paralizada por una huelga general de 24 horas, la tercera en tres meses, convocada por la Confederación de Trabajadores Griegos (GSEE) y el principal sindicato del sector de los trabajadores del sector público (ADEDY).general_strike_mar08_1.jpg

La huelga general llegó después de tres semanas de lucha militante de los trabajadores del sector público, especialmente los de la Empresa Griega de Electricidad (DEI) y de los trabajadores municipales. Como resultado de esta heroica huelga, la situación en las ciudades griegas fue de abierto desafío al establishment capitalista, con toneladas de basuras apiladas en las calles y cortes de electricidad que duraron horas.

La participación en la huelga general fue masiva, con unos 150.000 trabajadores manifestándose en docenas de manifestaciones por toda Grecia. En Atenas entre 100.000 y 120.000 participaron en dos manifestaciones. En la convocada por la GSEE participaron entre 80.000 y 85.000 trabajadores, y en la convocada por el PAME (frente sindical del Partido Comunista) participaron entre 30.000 y 35.000. La principal reivindicación de la huelga general era la retirada de la contrarreforma anunciada por el gobierno contra el sistema de seguridad social.

El gobierno Karamanlis con su nueva ley de pensiones elimina el derecho de las trabajadoras con hijos muy jóvenes a retirarse a los 50 años. El gobierno también unifica diferentes fondos de pensiones en uno solo y con este "truco" reduce el nivel de pensiones, aumenta el número de años necesarios que cientos de miles de trabajadores deben de trabajar para poder jubilarse.

Las principales consignas de las manifestaciones fueron: "Luchar hasta el final", "Resistencia y lucha con los sindicatos", "Vuestra ley para nosotros es un pedazo de papel". Desgraciadamente, a pesar de esta militancia, parece que este gran movimiento no conseguirá detener al gobierno que pretende aprobar esta nueva ley reaccionaria en el parlamento. El 20 de marzo el gobierno la votará en el parlamento, probablemente con alguna abstención de algunos de los 152 parlamentarios de Nueva Democracia.

La razón de esta situación está en la táctica de la burocracia sindical. Aunque los trabajadores han demostrado en varias ocasiones su disposición a luchar, los dirigentes sindicales no lo han hecho. No intensificaron las movilizaciones después de la primera masiva huelga general del 12 de diciembre, ni tampoco desarrollaron un plan concreto de lucha.general_strike_mar08_2.jpg

Después de la huelga del 12 de diciembre, los dirigentes del GSEE convocaron otras dos huelgas generales (13 de febrero y 19 de marzo) con un intervalo de un mes denominado "período de paz". Y la última huelga general se hace sólo un día antes de que se discuta la nueva ley en el parlamento.

Aunque los dirigentes sindicales tuvieron todo el tiempo necesario para organizar una lucha victoriosa, dejaron pasar dos o tres meses desde que el gobierno anunció sus planes, no consiguieron organizar una lucha con resultados concretos para los trabajadores. Su táctica no era buscar el camino a la victoria, sino tener una excusa para la derrota, así podrían ir a los trabajadores y decirles: "los dirigentes cumplieron con su deber pero el gobierno elegido democráticamente (olvidando de manera conveniente que el 51 por ciento votó a la izquierda) fue intransigente".

Espectacular giro a la izquierda

Esta huelga genera fue una de las expresiones más claras de la aceleración del proceso de radicalización de la sociedad griega. La huelga general de ayer llegó sólo después de la publicación de una serie de encuestas que revelan que se está produciendo un cambio importante en los modelos tradicionales de voto. Los dos principales partidos, PASOK (Partido Socialista) y Nueva Democracia, que han gobernado Grecia durante los últimos treinta años, son los más afectados por este cambio. Las últimas encuestas dan un apoyo a ND de sólo el 27 por ciento, sólo 5 meses después de su victoria electoral con un 41,85 por ciento, el PASOK tendría un 22 por ciento, por debajo del 38,1 por ciento conseguidos en las elecciones.

El electorado está girando abruptamente a la izquierda. El KKE (Partido Comunista) aparece con su mayor apoyo en diez años, un 7,5-8 por ciento. Pero la gran sorpresa es el apoyo al Synaspismos con su nuevo presidente Alexis Tsipras.

Todas las encuestas dicen que el "Syriza", el frente electoral basado en el Synaspismos, conseguiría un 17,5-18,5 por ciento (Syriza está formado por el Synaspismos junto a algunos grupos pequeños maoístas y organizaciones ex - "trotskistas"). Syriza quedó cuarto en las últimas elecciones, con sólo el 5 por ciento y parece que ha subido ¡13 porcentaje de puntos en sólo cinco meses!

Lo que es impresionante es el hecho de que Syriza parece atraer muchos votos no sólo del PASOK, sino también de ND. El diez por ciento de los votantes de ND declararon que votarían a Syriza. La fuerza motriz de este creciente apoyo al Syriza son los jóvenes. Entre los votantes que tienen 18-35 años, el Syriza cuenta con un apoyo del 30 por ciento en las encuestas, superando al PASOK en ese grupo de edad.

Este apoyo creciente al Syriza dentro de la sociedad griega tiene una explicación concreta. Después del constante giro a la derecha de la dirección del PASOK durante estos últimos 15 años, se creó un gran vacío por la izquierda dentro de la sociedad griega. En un período de continuos ataques por parte de la burguesía, la nueva generación de trabajadores no tiene memoria de un ala de izquierdas del PASOK.

La fraseología reformista de izquierdas de los dirigentes del Synaspismos, en período en que los dirigentes del PASOK insisten en mantener su programa "neoliberal", está teniendo el efecto de ganar el apoyo de las capas más jóvenes de trabajadores. Estos nuevos trabajadores y jóvenes radicalizados son muy críticos con el Partido Comunista, debido a la táctica sectaria de dividir el movimiento que pone en práctica su dirección dentro del movimiento obrero, y su total identificación con la política y modelo social estalinistas.

Toda esta situación explica por qué el lenguaje de izquierdas radical del nuevo presidente del Synaspismos, Alexis Tsipras, junto con su imagen de ser un líder joven e imperecedero, sólo tiene 34 años, está atrayendo un gran apoyo para el Syriza. Con la dirección estalinista monolítica del KKE por un lado, y la dirección pro-burguesa del PASOK por el otro, el joven y buen orador Alexis Tsipras es mucho más atractivo para cientos de miles de trabajadores y jóvenes. Sobre esta base, según pasan los días, el Syriza se está convirtiendo en la "nueva esperanza para la izquierda" después de muchos años de ideas derechistas que han dominado la política griega.

La burguesía griega está totalmente desorganizada. Con la izquierda ganando terreno y ND en "caída libre", han tenido que abandonar la idea de gobiernos burgueses de derechas "fuertes" y comienzan a mirar posibles futuros escenarios que implicarían la entrada en el gobierno de dirigentes reformistas de los partidos obreros.

Cada día en la prensa burguesa venos dos posibles futuros escenarios. El primero, y más favorable para ellos, sería una coalición entre ND y el PASOK, como la "gran coalición" en Alemania. El segundo escenario, pero menos popular entre la burguesía, sería una coalición PASOK-Syriza, pero con un programa similar al gobierno de centroizquierda de Prodi en Italia.

La dirección del PASOK está considerando los dos escenarios, pero bajo la presión del movimiento obrero, oficialmente anunció en el último congreso del partido que estaba a favor de la segunda opción. La dirección del Synaspismos está dividida en esta cuestión de formar gobierno con el PASOK. El ala de derechas (que controla aproximadamente el 30-35 por ciento del partido) apoya con entusiasmo la idea, pero el ala de izquierdas (65-75 por ciento del partido) con Alexis Tsipras como su representante, rechaza oficialmente esta opción "mientas el PASOK mantenga su programa neoliberal".

El espectacular crecimiento del Synaspismos también ha producido síntomas de crisis dentro del KKE. En las KNE (Juventudes Comunistas de Grecia) hace dos semanas presenciamos una oleada de expulsiones de cuadros dirigentes por un "comportamiento antipartido". En realidad, estos cuadros lo único que hicieron fue cometer el "gran pecado" de cuestionar las tácticas sectarias de la dirección del partido en el movimiento obrero y su programa de dos etapas y el "socialismo en un solo país".

En las condiciones actuales de profundización de la lucha de clases y de giro masivo a la izquierda dentro de la sociedad griega, los marxistas que publicamos Marxistiki Foni estamos estableciendo vínculos políticos con la base del KKE y el Syriza, explicando pacientemente que no hay otro camino para la victoria de la lucha de los trabajadores que la unidad de todos los partidos obreros (PASOK, Synaspismos y KKE) en la lucha contra los ataques burgueses, y por un gobierno de izquierdas basado en la clase obrera y en los pobres, no con una política abstracta "anti-neoliberal" o "antiimperialista", sino con un programa socialista claro.