Corriente Marxista Internacional

Declaración de la Corriente Marxista El Militante

¡No a la directiva de las 60 horas semanales!

¡No a la esclavitud capitalista!

¡Por una huelga general europea!

1. Sólo nos quedará tiempo para trabajar y dormir, como en el siglo XIX. Los ministros de Trabajo de la Unión Europea aprobaron el pasado 10 de junio una directiva que establece la jornada semanal en 60 horas, que para los trabajadores con guardias se amplía a 65. Como la jornada se calcula como el promedio de tres meses, la jornada real podría llegar a las 78 horas semanales, ya que lo único recogido son 11 horas de descanso diario. Esta directiva es un ataque salvaje, frontal e histórico contra la clase trabajadora. Los capitalistas quieren volver a imponer y legalizar las condiciones laborales del siglo XIX. Para que la directiva pase a ser ley tiene que ser aprobada en el Parlamento Europeo, que la discutirá tras el verano.

 

Declaración de la Corriente Marxista El Militante

¡No a la directiva de las 60 horas semanales!
¡No a la esclavitud capitalista!
¡Por una huelga general europea!


1. Sólo nos quedará tiempo para trabajar y dormir, como en el siglo XIX. Los ministros de Trabajo de la Unión Europea aprobaron el pasado 10 de junio una directiva que establece la jornada semanal en 60 horas, que para los trabajadores con guardias se amplía a 65. Como la jornada se calcula como el promedio de tres meses, la jornada real podría llegar a las 78 horas semanales, ya que lo único recogido son 11 horas de descanso diario. Esta directiva es un ataque salvaje, frontal e histórico contra la clase trabajadora. Los capitalistas quieren volver a imponer y legalizar las condiciones laborales del siglo XIX. Para que la directiva pase a ser ley tiene que ser aprobada en el Parlamento Europeo, que la discutirá tras el verano.


2. Peor de lo que parece. Pero la directiva no sólo contempla las 60 horas, sino que recoge algo mucho más grave. Si se aprueba, el empresario podrá pactar individualmente con cada trabajador su jornada laboral, al margen de lo fijado en el convenio. La directiva pretende individualizar las relaciones laborales y acabar con la negociación colectiva. Esto es un ataque gravísimo a los intereses de los trabajadores, cuyas mejores armas fueron, son y serán siempre la unidad y la lucha y la organización colectivas. Además, esta directiva no viene sola. Es parte de una ofensiva general y ruidosa contra los salarios, las pensiones, los gastos sociales, por la privatización de todos los servicios públicos, etc.


3. Cinismo patronal. Cualquier trabajador sabe, por la experiencia de los últimos años, qué significa el incremento de la jornada: más accidentes laborales, más enfermedades físicas y psíquicas, deterioro de las relaciones sociales y familiares, falta de tiempo para el ocio, etc. Pero a pesar de que esto es evidente, la Comisión Europea califica esta directiva como un gran paso adelante para que los trabajadores europeos ¡¡conciliemos la vida laboral y familiar!! La patronal catalana, en un ejercicio de cinismo ilimitado, afirma que “en realidad es una medida garantista” porque introduce ¡¡un tope de 60 horas!! El capo de la CEOE, Díaz Ferrán, nos llama tontos y dice que hemos interpretado mal la directiva. A toda esta gentuza no le importa nada la vida de los trabajadores, sólo les preocupa una cosa: preservar sus multimillonarios beneficios en estos tiempos de crisis.

4. ¿Se opuso el gobierno? El gobierno de Zapatero dice oponerse a la directiva, pero el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, no votó en contra, sino que se abstuvo. La tibieza del gobierno del PSOE respecto a la ampliación de la jornada a 60 horas es fácil de entender, pues es una medida que va en la misma dirección que su política social y económica: mano dura contra los inmigrantes, contención salarial, reducción de impuestos para los ricos, incremento de la tarifa eléctrica y de los impuestos indirectos, etc. Como el gobierno ha aceptado la lógica del capitalismo, su política no puede ser muy distinta a la que aplican los gobiernos de derechas. De hecho, conforme la crisis se hace más evidente y los capitalistas presionan más duramente para que se tomen medidas contra los trabajadores, más se está derechizando la política del gobierno. Pero la política de Solbes, Sebastián y compañía no es la única posible.


5. Dirigentes sindicales: ¡basta de excusas para no hacer nada! Los principales dirigentes de CCOO y UGT le han dedicado duras palabras a esta directiva, pero en la práctica no están haciendo nada, ni siquiera lo más elemental: una campaña informativa en las empresas para explicar lo que nos jugamos. De hecho, cuesta incluso encontrar su opinión en los medios de comunicación. No parece que estén a la altura de un ataque que, por su gravedad, es realmente histórico. Las cúpulas de CCOO y UGT ponen sus expectativas en el Parlamento Europeo, en el que “confían” y al que piden “sensibilidad”. Pero, ¿qué razón hay para confiar en un Parlamento donde la derecha tiene la mayoría y que acaba de aprobar una directiva brutal contra los trabajadores inmigrantes? La única manera real de obligar a la burguesía europea a retirar esta directiva es movilizando de forma contundente y unitaria a los trabajadores de toda Europa.

6. Malestar social y disposición a la lucha de los trabajadores. La convocatoria de una huelga general de 24 horas por la retirada de la directiva de las 60 horas sería recibida con entusiasmo por todos los trabajadores europeos, que en toda Europa se están movilizando contra el deterioro de las condiciones laborales: Francia, Portugal, Dinamarca, Grecia, Alemania, Suiza o Gran Bretaña, por mencionar sólo los más recientes, a pesar de que hay una auténtica conspiración del silencio por parte los medios de comunicación para ocultar estas luchas. Por ejemplo, nos pudimos enterar, día a día y con todo lujo de detalles, de los avatares de la antorcha olímpica, pero se han cuidado mucho de informar de que en Grecia ya se han realizado en lo que va de 2008 tres huelgas generales contra el aumento en de la edad de jubilación, no vaya a ser que los trabajadores del resto de los países imitemos a nuestros hermanos griegos. Incluso en el Este europeo, después de muchos años, hay un repunte de las luchas.
Pero si la mayoría de los gobiernos europeos son de derechas no es por la debilidad de los trabajadores, sino por el fracaso de los gobiernos socialdemócratas, que frente al desempleo, la precariedad, la pérdida del poder adquisitivo, etc. ofrecen las mismas alternativas que la burguesía. Pero, por abajo, el ambiente de malestar social y disposición a la lucha es general. Aquí en el Estado español, según datos de la CEOE, en el primer trimestre del año las horas perdidas por huelgas aumentaron un 70%. Hemos asistido a huelgas combativas del sector de la limpieza, de los trabajadores de Justicia, de los conductores de buses urbanos en Madrid y Barcelona, etc. Hay ambiente y fuerza para frenar esta directiva y el deterioro de las condiciones laborales. Los dirigentes sindicales tienen que dejar de poner excusas para no hacer nada y lanzar ya la convocatoria de una huelga general europea.

7. ¿Qué se puede esperar del nuevo pacto social? Hacer frente de forma consecuente a esta directiva implica un cambio total de acción sindical. Los dirigentes sindicales están dispuestos a seguir firmando pactos sociales. A la salida de la reunión del 18 de junio con Zapatero y el capo de la CEOE, Fidalgo ya habló de que los sacrificios que exige la crisis económica se tenían que repartir equitativamente entre trabajadores y empresarios. En los años de “vacas gordas”, cuando los beneficios crecían astronómicamente y unos pocos “emprendedores” amasaban fortunas multimillonarias, es decir, en las mejores condiciones económicas posibles bajo el capitalismo, los trabajadores no nos hemos beneficiado de los pactos sociales, sino que nuestras condiciones de vida y trabajo han empeorado. Por tanto, ¿qué podemos esperar, en estos tiempos de crisis, del nuevo pacto que están negociando la CEOE y el gobierno con los dirigentes de CCOO y UGT? Es indignante que, en esta situación de deterioro acelerado de las condiciones de vida de los trabajadores por la crisis (inflación, desempleo, incremento de las hipotecas, etc.), los dirigentes de CCOO y UGT digan que afrontan la negociación con el gobierno y la patronal “sin un catálogo reivindicativo”. Mientras, la CEOE está a la ofensiva y no se anda con titubeos: quiere una nueva reforma laboral, moderación salarial, reducción de los gastos sociales, menos impuestos para los empresarios, otro recorte de las pensiones...


8. Es necesario un sindicalismo combativo, de clase y democrático. Las cúpulas de CCOO y UGT dicen que el pacto social es más necesario en tiempos de crisis, como si todos fuésemos en el mismo barco y hubiésemos olvidado la experiencia de los últimos años. Quien defienda hoy el pacto social es porque está completamente alejado de las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera o porque está comprometido con los intereses del capital. Pero la mayoría de los afiliados a CCOO y UGT no piensan lo mismo que sus dirigentes. Por eso es necesario recuperar los sindicatos como instrumentos de lucha contra la patronal. 


9. El capitalismo no sirve. Por una Federación Socialista Europea. En pleno siglo XXI, con un desarrollo de la tecnología, de los conocimientos y de los medios de producción sin precedentes en la historia de la humanidad, los capitalistas nos quieren hacer retroceder a las condiciones sociales y laborales del siglo XIX incluso en Europa, porque, lamentablemente, en otras zonas del mundo siguen como entonces. Su ansia de beneficios es tal, que ahora, tras el estallido de la burbuja especulativa sobre la vivienda, se han lanzado a especular con los alimentos, amenazando la vida de cientos de millones de seres humanos. Se habla mucho de crisis económica, de hambre, de desempleo, pero parece que no hay culpables, que son padecimientos inevitables. No es verdad. Sí hay culpables: los que están al frente de este sistema que sólo ofrece explotación, hambre y miseria: los capitalistas, los grandes monopolios, la Banca, que son los que controlan nuestras vidas. Por eso, la lucha por la mejora de nuestras condiciones de vida y trabajo está totalmente ligada a la lucha por el socialismo, para que la riqueza que los trabajadores creamos con nuestro esfuerzo dejé de estar al servicio de un puñado de parásitos y se ponga al servicio de otra meta: que todos los seres humanos de este planeta podamos tener una vida digna desde el nacimiento hasta la muerte. La única Europa próspera, sin racismo y donde todos los pueblos vivan en paz es una Europa socialista, dentro de un mundo socialista.

23 de junio de 2008

NO A LA DICTADURA DEL CAPITAL
HOY MÁS QUE NUNCA: SOCIALISMO O BARBARIE.
ÚNETE A LA CORRIENTE MARXISTA EL MILITANTE Y LUCHA CON NOSOTROS


- No a las 60 horas semanales
- Derogación inmediata de la directiva contra los trabajadores inmigrantes
- Jornada laboral de 35 horas sin reducción salarial
- Salario mínimo de 1.100 euros
- Subsidio de desempleo indefinido hasta encontrar puesto de trabajo
- Basta de pérdidas de poder adquitivo. Por una escala móvil precios-salarios
- En defensa de la sanidad y de la educación pública, basta de recortes y privatizaciones
¡QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS RICOS!

Bájate el cartel en PDF y divúlgalo en tu centro de trabajo


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