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Este sábado 5 de abril los ministros de economía europeos celebrarán una reunión en Ljubljana (Eslovenia). La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ese mismo día ha convocado una manifestación para exigir mejores salarios y condiciones para los trabajadores de Europa. Los seguidores de la Corriente Marxista Internacional de Italia, Austria y Suiza participarán en esta protesta y distribuirán el siguiente panfleto en distintos idiomas.

 

Este sábado 5 de abril los ministros de economía europeos celebrarán una reunión en Ljubljana (Eslovenia). La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ese mismo día ha convocado una manifestación para exigir mejores salarios y condiciones para los trabajadores de Europa. Los seguidores de la Corriente Marxista Internacional de Italia, Austria y Suiza participarán en esta protesta y distribuirán el siguiente panfleto en distintos idiomas.

¡Por una escala móvil salarial en toda Europa! ¡Hay que coordinar la lucha de todos los trabajadores europeos!

En toda Europa se han producido masivos aumentos de precio que amenazan los niveles de vida de los trabajadores. Las magníficas manifestaciones y huelgas de los últimos meses en Eslovenia son una expresión de las mismas preocupaciones y problemas que afectan a los trabajadores de toda Europa y el mundo. "Stop inflaciji" ("Detener la inflación") fue una de las consignas principales. Los salarios de los trabajadores sencillamente no pueden seguir el ritmo de las subidas de precios, sobre todo de la comida, vivienda, combustible y calefacción.

La política de los dirigentes sindicales, que en general es que la "moderación salarial" ayudaría a resistir la masiva deslocalización de empresas, ha demostrado su bancarrota y ha llevado al estancamiento, e incluso a la caída de los salarios reales en todos los países. La introducción del euro ha llevado a un aumento general de los precios a "niveles" europeos, mientras que los salarios aún son muy desiguales entre los países. Esta situación se ha utilizado de modo cínico por parte de la clase capitalista de todos los países para socavar los derechos y conquistas de los trabajadores, para aumentar sus beneficios en casa mientras amenazan a los trabajadores con el chantaje de la deslocalización. El resultado inevitable ha sido una caída de los niveles de vida para los trabajadores de todos los países.

El Tratado de Maastricht fue utilizado conscientemente por la clase capitalista como un instrumento para reducir el gasto social, atacar el sistema de pensiones y justificar una orgía de privatizaciones. Habitualmente, con la complicidad de los dirigentes sindicales, estas políticas se presentaron como sacrificios necesarios para "unirse a Europa".

La legislación laboral de la UE (el último ejemplo reciente es el Tratado de Lisboa) se ha utilizado como caballo de Troya para minar la legislación laboral progresista en todos los países, ayudando a introducir y extender la temporalidad laboral y "flexibilizar" la jornada laboral. La inmigración racista y las leyes de asilo se han aprobado para dividir a los trabajadores y enfrentar a un sector contra otro. Como resultado de esta política, la temporalidad laboral se ha extendido y el número de personas con empleo que viven bajo el umbral de pobreza aumenta cada año.

Al mismo tiempo, hemos visto la explosión de los beneficios de los bancos y de las empresas. En los últimos veinte años se ha producido una masiva redistribución de la riqueza en todos los países. Los enormes beneficios han salido literalmente de exprimir a los trabajadores con un aumento de la explotación y presión sobre la fuerza laboral. La parte del PIB que va a los salarios casi se ha dividido por la mitad a favor de los beneficios y la especulación. Los altos ejecutivos ahora ganan como media 40 veces más que los trabajadores normales.

¡Y esta situación se ha producido en un período de boom económico! ¿Qué pueden esperar ahora los trabajadores cuando nos enfrentamos a la crisis económica internacional más severa en décadas? Los capitalistas intentarán situar todo el peso de la crisis sobre las masas trabajadoras. Ya en los últimos años los capitalistas se han negado a incrementar los salarios en términos reales. Cada año han exigido "moderación" salarial, han atacado el sistema de negociación colectiva, las pensiones públicas y la seguridad social.

En condiciones de crisis económica, el capital aumentará la presión aún más. Los recortes salariales, la destrucción de empleos, cierres de fábricas y deslocalizaciones estarán en el orden del día. Las tranquilas relaciones sindicales basadas en los principios de la "concertación social" en el pasado han demostrado ser contraproducentes y serían aún más criminales en este contexto. La concertación social hoy significa la subordinación total de los intereses de la clase obrera a los del capital. Las esperanzas de muchos dirigentes sindicales de poder relanzar el sistema de concertación social en la UE es una utopía reaccionaria y debemos rechazarla.

Si queremos defender nuestros niveles de vida y derechos, necesitamos sindicatos combativos. La experiencia de los últimos años demuestra que la única manera de conseguirlo es que los propios trabajadores recuperen el control de sus organizaciones. Se deberían elegir comités de delegados sindicales (elegidos democráticamente y sometidos a revocación) en cada rama de la industria y servicios, independientemente de la afiliación sindical de los trabajadores que participan y se deberían coordinar a nivel europeo.

Los sindicalistas de toda Europa necesitan elaborar una estrategia común y un programa, lanzar una movilización general coordinada en cada país. Lo que necesitamos es luchar para recuperar lo perdido, empezando con aumentos salariales significativos y proteger el poder adquisitivo con la introducción de la escala móvil salarial. Los salarios más altos deberían ir acompañados de mejoras en las condiciones laborales y de seguridad. Este debería ser el primer paso hacia la conquista de los mismos derechos y salarios para todos los trabajadores europeos. Nuestra tarea es llevar esta lucha a nuestros países, a nuestros sindicatos y centros de trabajo.

El capitalismo demuestra una vez más su verdadera cara. Este sistema sólo funciona gracias al incremento de la explotación de nuestra mano de obra. El capitalismo, ellos dicen, no puede funcionar con demasiadas leyes y restricciones, "el mercado debe regularse él mismo". La historia demuestra que no es así. Todas las mejoras se han conseguido con la lucha. ¿Por qué deberíamos aceptar un sistema que no garantiza una existencia humana para millones de trabajadores? Sin nuestro permiso este sistema no puede funcionar. No se encendería ni una sola bombilla, no se movería una rueda, no sonaría un teléfono sin el permiso de la clase obrera. SI nos unimos, la clase obrera tiene un poder inmenso. La lucha por la defensa de nuestro nivel de vida sólo puede ser el punto de partida de una lucha hacia la transformación de la sociedad. Nuestro trabajo es lo que permite que funcione este sistema. ¿Entonces por qué no deberíamos también decidir cómo y qué se debe producir y cómo debería gestionarse la sociedad? Eso sería posible si desafiamos el derecho de un puñado de capitalistas a decidir nuestros destinos y tomamos el control de los medios de comunicación.

Luchamos por:

•·         Un aumento salarial sustancial para recuperar lo perdido estos años.

•·         Por un salario mínimo nacional en cada país que sea al menos dos tercios el salario medio, como un primer paso hacia un salario mínimo europeo.

•·         Por una escala móvil salarial para defender nuestro nivel de vida.

•·         No a las directivas de la UE que introducen o apoyan la temporalidad laboral.

•·         No al Tratado de Lisboa.

•·         Derogación de todas las leyes racistas de inmigración y políticas de asilo.

•·         No a la "concertación social".

•·         Por unos sindicatos democráticos y combativos.

•·         Por la organización de comités de delegados sindicales (elegidos democráticamente y sometidos a revocación) en cada rama de la industria, coordinados a nivel europeo.

•·         Por la renacionalización de lo que se ha privatizado para beneficiar a un puñado de capitalistas, por la defensa de la propiedad pública bajo el control democrático de los trabajadores, los trabajadores deben gestionar el sistema de pensiones, sanitario, telecomunicaciones, la producción y distribución de energía, banca, seguros y crédito y todas las industrias importantes.

•·          No a la Unión Europea de los empresarios. ¡Por los Estados Unidos Socialistas de Europa!

La Corriente Marxista Internacional quiere organizar a los jóvenes y trabajadores para luchar por un programa marxista dentro de los sindicatos y organizaciones de masas del movimiento obrero. ¡Si estás interesado en discutir estas ideas ponte en contacto con nosotros!