Corriente Marxista Internacional

La integración política más lejos que nunca

"Acuerdo in extremis", "acuerdo de mínimos", "noche de thriller", "sobresaltos de infarto" y un largo etcétera son los calificativos escogidos por la prensa burguesa para describir la gestación y el resultado del último acuerdo al que se ha llegado en la Cumbre de la Unión Europea de los veintisiete celebrada el pasado mes de junio.

"Acuerdo in extremis", "acuerdo de mínimos", "noche de thriller", "sobresaltos de infarto" y un largo etcétera son los calificativos escogidos por la prensa burguesa para describir la gestación y el resultado del último acuerdo al que se ha llegado en la Cumbre de la Unión Europea de los veintisiete celebrada el pasado mes de junio.

Expresiones todas ellas que realzan la angustiosa necesidad que tenía la burguesía europea de llegar a algún tipo de arreglo. Un nuevo fracaso, tras el "escollo" de los referéndums francés y holandés, hubiera significado una crisis de mucho mayor calado, con efectos imprevisibles. Así que tenían que llegar a un compromiso como fuera para evitar males mayores.merkel.jpg
Ahora el objetivo ya no es aprobar una Constitución: han acordado elaborar un texto que se denominará Tratado de Reforma. Muy significativo de la gran unidad que se respira es que se eliminará del texto cualquier referencia a la simbología (himno, bandera,...) que pueda hacer pensar que Europa es algo parecido a un Estado.
Sí, se ha llegado a un acuerdo pero a costa de fuertes concesiones a Polonia y Gran Bretaña. El primero es un país situado en la órbita de EEUU en lo que hasta ahora era el área de influencia de la antigua URSS y que Putin quiere volver a recuperar para el capitalismo ruso; el otro, el "euroescéptico" tradicional, con sus propios intereses y también satélite en cierta medida de la política exterior norteamericana, como pudimos ver en la guerra de Iraq. Una vez más se ponen encima de la mesa los intereses dispares de los distintos países de la UE y cómo la sombra de EEUU planea por Europa.

Sistema de voto

Uno de los puntos estrella de la reunión fue el sistema de toma de decisiones. En la Constitución europea se apostaba por el de doble mayoría (es decir, la necesidad del 55% de los estados miembros y el 65% de la población) como un mecanismo para evitar que pequeños países (hablamos ya de una UE de 27 y en el futuro más amplia) en la práctica puedan ejercer el derecho a veto. Evidentemente, países como Alemania o Francia, ejes centrales de la UE, no quieren perder poder y así lo han defendido bajo el eufemismo de ser un sistema "más ágil y democrático". Sin embargo, cuál es la sorpresa cuando, una vez superada la propaganda de los grandes titulares tratando de endiosar a una mediocre y por los pelos presidenta de Alemania, Angela Merkel, y su gran capacidad negociadora y altura de miras, nos encontramos con que el resultado es el aplazamiento del sistema de doble mayoría hasta el 2014 (prorrogable al 2017) fruto de la presión de los reaccionarios gemelos polacos.
De esta manera Polonia (y el resto de nuevos estados miembros de Europa Central) podrá estar en una posición de fuerza para negociar la próxima partida presupuestaria europea para el periodo 2014-20. Algo que no es ningún detalle ya que en el periodo 2007-13 ha sido el principal beneficiario de los fondos de la UE (67.000 millones de euros), lo que le está ayudando a tener importantes índices de crecimiento (del 7,4% del PIB en el primer trimestre de 2007), tratar de tener controlada la situación interna (no hay que olvidar que se trata de un gobierno débil, votado sólo por el 39% de los polacos, en el que el partido de los gemelos sólo tiene un 25% de apoyo y las encuestas auguran un mayor retroceso) e intentar convertirse en un país clave en el mapa europeo.

Política exterior desunida

El otro punto importante es la renuncia a la creación de un ministro de Exteriores Europeo, es decir a aparecer con un único y firme representante común de la UE. Lo que habrá será un Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, que tras ese rimbombante nombre sólo esconde limitaciones y una subordinación a las políticas e intereses de los distintos estados y burguesías nacionales. Además, Gran Bretaña, que ha sido el protagonista de esta batalla, ha introducido un párrafo en el que puntualiza que la actuación de este Alto Representante será "sin menoscabo del carácter específico de la política de seguridad y defensa de los Estados Miembros". Es decir, que cada uno de ellos hará lo que le plazca.
Ahondando en esta cuestión nos encontramos que a la vez, a instancias de Holanda, se ha aprobado que los parlamentos nacionales puedan exigir a la Comisión Europea que se replantee una proposición si consideran que invade sus competencias. Aunque se ha acordado reducir el número de materias en las que prevalece el derecho a veto, el Reino Unido e Irlanda tendrán excepciones y seguirá siendo necesaria la unanimidad en cuestiones como fiscalidad o política social.
Y por si no hubiera demasiadas garantías para que cada uno haga lo que quiera, los países miembros podrán aplicar una "cláusula de exclusión", que abre la puerta a que materias que ya son campo de las políticas comunitarias vuelvan a ser competencia de los estados. Es decir, que este maravilloso minitratado deja una puerta bien abierta a una mayor disgregación de la UE.
Otro elemento interesante a señalar es el de la Carta de Derechos Fundamentales, que será vinculante para todos los miembros de la UE, con las habituales excepciones. Gran Bretaña, estará exenta debido a la oposición visceral de la patronal británica que veía en esta Carta un mecanismo para que las tan odiosas huelgas (de solidaridad) prohibidas a mediados de los ochenta por Thatcher se pudieran legalizar. También Polonia ha conseguido introducir que "la Carta no afecta en modo alguno al derecho de los Estados Miembros a legislar en el ámbito de la moral pública, el derecho de familia, así como de la protección de la dignidad humana y el respeto de la integridad física y moral humana". Y es que los hermanos Kaczynski son incansables: no sólo se conforman con perseguir comunistas, con denunciar a los teletubbies por homosexuales, sino que la última ocurrencia que han tenido es la de multar a las polacas que este verano osen hacer top less atentando contra la "integridad moral humana". Así es como se está forjando esta moderna europa.

‘Nacionalismo económico'

El otro protagonista de la cumbre ha sido el recientemente elegido presidente francés, Nicolás Sarkozy. Ha querido aparecer, demagógicamente, como un dirigente que ha escuchado el sentir de los franceses que dijeron "no" a la Constitución europea y se ha presentado como el gran abanderado de que en el nuevo Tratado no aparezca entre los objetivos de la UE el de la libre competencia. Pero la defensa de una política, acuñada ya de "nacionalismo económico", refleja la situación de la debilitada economía francesa y las dificultades de la burguesía gala de competir en el mercado mundial, y no los intereses de los trabajadores franceses. Así, hasta la unidad económica, que es en lo que más ha avanzado la UE desde el punto de vista capitalista, puede sufrir "contratiempos" en el futuro.
Y es que el culebrón no ha terminado. El 23 de julio se reunirá la Conferencia Intergubernamental para redactar el texto que debe ser aprobado en octubre. Estos son sus planes si no hay sorpresitas de última hora (Polonia ya ha vuelto a amenazar con volver a la carga prácticamente al día siguiente de terminada la cumbre), reflejando el patetismo de la situación.
Los trabajadores europeos debemos mantener una postura totalmente independiente de los diferentes sectores de la burguesía europea. Tanto la burguesía más europeísta, como la euroescéptica y la filoamericana tienen un programa común bien definido: seguir atacando las conquistas de los trabajadores. Esta cumbre ha vuelto a ratificar que la unidad de Europa es una utopía, pero además una utopía reaccionaria porque de poder materializarse sería a costa de los más desfavorecidos. La genuina unidad europea sólo podrá ser una realidad bajo el socialismo.


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