Imprimir

...o como el principal periódico burgués, y los medios de comunicación del sistema, ocultan y manipulan la lucha de la juventud por su futuro, y odian a la revolución y a los revolucionarios.

...o como el principal periódico burgués, y los medios de comunicación del sistema, ocultan y manipulan la lucha de la juventud por su futuro, y odian a la revolución y a los revolucionarios.

Alguien que haya leído el pasado 23 de octubre las páginas de Sociedad de El País, el principal periódico no deportivo del Estado español, se habrá enterado de que en Villafranca de los Barrios (una localidad de 13.000 habitantes) un mentalista ejerció durante dos meses como médico sin serlo. También conocerá las últimas declaraciones en esos días de Aznar, diciendo que la ecología es el nuevo comunismo. Otro artículo que ocupa bastante espacio es sobre un dinosaurio que usaba plumas para aparearse, con un vistoso gráfico que recrea como era ese animal en todo detalle. Información, como podemos comprobar variada y de rabiosa actualidad.

mani13.jpgPero... ¡atención! a la derecha del dibujo del dichoso Epidexipteryx había una pequeña nota de 63 palabras titulada: "Manifestación contra Bolonia en 40 ciudades". ¡Bueno! ¡Nada importante! Total, todos los días se producen manifestaciones en 40 ciudades contra los Planes de Bolonia. Así dice el artículo: "Miles de estudiantes de secundaria y universitarios se manifestaron ayer en 40 ciudades españolas para exigir la paralización del proceso de Bolonia para armonizar los campus en Europa. Según el Sindicato de Estudiantes, los planes implican la "privatización" universitaria. El eslogan fue: Crisis económica: ¡que la paguen los capitalistas! La protesta fue acompañada de una huelga en los centros académicos de escaso seguimiento".

Curiosamente la noticia era muy diferente en los periódicos de ámbito local. Por ejemplo en La Rioja, periódico de esta Comunidad, además de informar de la huelga en la portada, su artículo se titulaba "Seguimiento mayoritario de la huelga en La Rioja convocada por los estudiantes". En La Crónica de León, en Las Provincias de Valencia o en La Opinión de Zamora la huelga también fue portada. En El Día de Guadalajara también fue portada y además en su interior dedicó dos páginas completas a describir la movilización. En muchos otros periódicos la noticia ocupó una página entera, siempre con foto de las manifestaciones. El Diario Montañés de Cantabria reconoció que "La mitad de los alumnos de Bachillerato secundó el paro contra el 'Plan Bolonia'" dando los datos facilitados por la propia Consejería de Educación cántabra. Gazeta Universitaria tituló la crónica del 22 de octubre de manera rotunda: "El Sindicato de Estudiantes movilizó a los jóvenes" con fotos de las manifestaciones de Madrid, Barcelona, Sevilla y León.

mani20madrid2013.jpgRealmente, lo que pasó el 22 de octubre fue que el Sindicato de Estudiantes había convocado huelga general de estudiantes para defender la educación pública y para evitar que la crisis la sufra la clase obrera. La huelga fue todo un éxito con un seguimiento masivo de la huelga y manifestaciones en 40 localidades que agruparon a 50.000 estudiantes en todo el Estado. Pero no sólo hubo esa convocatoria. El 13 de noviembre el Sindicato de estudiantes organizó una segunda movilización. Fue más extensa, llegando a 60 localidades, y con muchos más estudiantes en la calle, más de 150.000. De hecho, en Catalunya la convocatoria era también de profesores. Los principales sindicatos docentes catalanes USTEC, CGT y ASPEC, que representan al 70% del profesorado, convocaban junto a nosotros.

¿Qué decía El País el 14 de noviembre? El principal artículo de Sociedad ese día se titulaba "Vendo helados y vendo teatros" y consistía en un amplio reportaje de cómo conocidas marcas de diversos productos, al patrocinar otras entidades culturales y deportivas imponen sus nombres. Vamos, un artículo muy interesante pero que bien podrían haberlo publicado el martes 12 de noviembre... o el 12 de diciembre... Buscando y buscando, finalmente encontrábamos una pequeña nota sobre la convocatoria del Sindicato de Estudiantes. 74 palabras. ¡En esta ocasión va acompañada de foto! Pero que nadie piense que era una foto de la manifestación de Madrid a su paso por Cibeles, o de Barcelona en Pl. Universitat... no, no, no. Es una foto de un antidisturbios cacheando a un estudiante. ¡Qué curioso! ¿Coincidencias? ¿Acaso lo más significativo e importante de las manifestaciones de estudiantes es la presencia de policías intimidando a los estudiantes? ¿O es la imagen que tratan de, conscientemente, asociar a la juventud?

¿Qué decían esas 74 palabras publicadas el 14 de noviembre? "Miles de estudiantes de instituto y universidad se manifestaron ayer en 60 ciudades de toda España contra la reforma europea de las universidades, la cual identifican con una intolerable privatización de la enseñanza pública. En Madrid fueron 10.000. En Barcelona, 14.000 alumnos y docentes acudieron a la llamada de los sindicatos, además, contra el proyecto de ley educativa catalana. También hubo concentraciones importantes en Valencia, Sevilla, Santiago de Compostela y Granada (en la imagen)". Al menos ya sabemos que la foto del policía cacheando es de Granada donde la manifestación, por supuesto, concluyó sin incidentes y en la que participaron unos 3.000 estudiantes.

Podríamos volver a citar las distintas referencias a la convocatoria que hay en la prensa local pero es evidente que para El País no es noticia el que haya decenas de manifestaciones donde participen más de 150.000 estudiantes luchando en defensa de la educación pública, en defensa de un futuro digno y contra el sistema capitalista.

Doble rasero

Sin embargo, tras la movilización del día 13, en El País han proliferado, no uno, ni dos, sino más de diez artículos sobre los encierros contra Bolonia, presentándolos como la única muestra de rechazo a los Planes. Por supuesto, en ninguno de esos artículos se menciona, ni el papel del Sindicato de Estudiantes en la lucha contra Bolonia, ni a las manifestaciones del 22 de octubre y el 13 de noviembre, a pesar de que estos encierros se iniciaron al calor de estas manifestaciones multitudinarias y que, salvo los desarrollados a finales de noviembre en Barcelona, ninguno de ellos han contado con más de unas decenas de participantes.

La máxima expresión de todo esto lo tuvimos el domingo 7 de diciembre un especial de cinco páginas a todo color que se dedicaba íntegramente a los encierros contra Bolonia. Este extenso artículo, además de reconocer la limitada participación que tienen esos encierros, dejaba caer algún que otro grave prejuicio: "Muchos alumnos de los que no están participando en las asambleas, aunque se manifiestan en contra de Bolonia, tienen ideas confusas sobre lo que implica", afirma el reportaje, como si sólo la minoría que conforma las autodenominadas "Asambleas contra Bolonia" supieran lo que está en juego, frente a la masa informe que sale a la calle a manifestarse sin saber muy bien por qué.

Es curioso que El País opte por silenciar las movilizaciones de decenas de miles de estudiantes en la calle convocadas por el Sindicato de Estudiantes, mientras que concede tanto espacio a los encierros antibolonia. No podemos olvidar que El País es un férreo defensor del Proceso de Bolonia como ha demostrado en infinidad de artículos. ¿Qué sucede entonces? ¿No será tal vez que son las movilizaciones masivas convocadas por el Sindicato de Estudiantes, las consignas a favor de una huelga general de 24 horas que unifique a los estudiantes y al movimiento obrero contra la política de concesiones a los banqueros que el gobierno de Zapatero está poniendo en práctica, lo que realmente preocupa al diario El País?  Quizás eso explicaría por qué El País oculta lo que considera más peligroso y, en la medida en que no puede hacer desaparecer el descontento real que existe entre la juventud, muestra la expresión más inofensiva del mismo.

encierros.jpgLos encierros, como método de lucha, tienen enormes limitaciones. En la práctica aíslan a los activistas del conjunto del movimiento estudiantil, y lo que aquí necesitamos es generar un movimiento masivo, parando las clases, organizando asambleas no de 30 sino de 300 en cada facultad y demostrando en la calle que somos decenas de miles los que reclamamos la retirada inmediata de los planes de Bolonia. Además, es absolutamente necesario que el movimiento se oriente a conquistar el apoyo de los trabajadores, en primer lugar al profesorado, que logremos arrancar a CCOO  UGT la convocatoria de una huelga general contra la privatización de la enseñanza, la sanidad y en defensa del empleo. Esta es la táctica que defiende el Sindicato de estudiantes y que El País quiere silenciar a toda costa.

El peligro del 22 y el 13

Las convocatorias del 22 de Octubre y el 13 de Noviembre buscaban no sólo luchar contra Bolonia, sino que vinculaban la lucha en las universidades con la lucha en los institutos de los estudiantes de secundaria y de toda la comunidad educativa en defensa de la educación pública. Pero también van más lejos.

Este trimestre se ha desvelado con toda su crudeza el comienzo de la grave crisis económica que atraviesa el sistema capitalista en todo el mundo y que está golpeando de lleno al Estado español. El paro está disparándose y pronto afectará a cuatro millones de trabajadores. En todas partes las empresas están anunciando ERES o están, directamente, rescindiendo los contratos. Por eso el 22 y el 13 también luchábamos para que la crisis económica no la pagáramos los hijos de los trabajadores, sino sus responsables, los capitalistas.

Y también denunciábamos, por considerarlo una vergüenza y un escándalo, que el gobierno de Zapatero, aupado al poder con el voto de millones de trabajadores, destine 150.000 millones de euros a los grandes bancos para garantizar los beneficios de sus dueños, y luego diga que no hay dinero para la sanidad, para la educación, o para garantizar los demás gastos sociales.

Estas reivindicaciones estuvieron presentes de principio a fin en las decenas de manifestaciones celebradas los días 22 de octubre y 13 de noviembre. Los lemas más coreados fueron aquellos con un contenido claramente anticapitalista y revolucionario, contra la crisis y en defensa de los derechos de los trabajadores: "¡Sí hay dinero, lo tienen los banqueros!", "Beneficios millonarios y mi madre se va al paro", "¡Qué la crisis, la paguen los banqueros!", "¡Aquí están, estos son, los de la Revolución!", "¡Si no hay solución habrá Revolución!", etc. Pero el ambiente de las manifestaciones era contagioso y numerosos trabajadores nos aplaudían emocionados a lo largo del recorrido. No se trataba de una anécdota, era algo muy sintomático.

Ahora entendemos la hostilidad de El País y del resto de los medios de comunicación a la convocatoria del Sindicato de Estudiantes. TVE, por ejemplo, cubrió la manifestación del 13 con un flash de apenas 20 segundos y a continuación emitió un reportaje de varios minutos sobre la "violencia en las aulas". ¡Cómo van a permitir que "la opinión pública" vea a miles de jóvenes gritando consignas anticapitalistas, contra la crisis, exigiendo a CCOO y UGT que convoquen una huelga general! Cualquier obrero que viera esas imágenes simpatizaría inmediatamente con los estudiantes. Es más, diría a sus dirigentes sindicales: ¡hay que hacer como los estudiantes!

Y por tanto, los medios de comunicación, cuyos dueños, no podemos olvidar, son los mismos accionistas de los bancos, grandes constructoras, multinacionales, etc. deciden políticamente ocultar y distorsionar la verdad.

¿Prensa veraz?

"EL PAÍS se esfuerza por presentar diariamente una información veraz, lo más completa posible, interesante, actual y de alta calidad, de manera que ayude al lector a entender la realidad y a formarse su propio criterio"

Se trata del Artículo 3.2 del Estatuto de la Redacción, una especie de supuesta ley interna de El País con la que aparentemente trata de presentarse como un medio plural, independiente, democrático, etc., etc., etc.

Veamos algunos ejemplos de esa "veracidad" que ayuda "al lector a entender la realidad y a formarse su propio criterio":

Venezuela 12/04/02. Ese día la reacción venezolana, financiada y organizada por el imperialismo norteamericano, da un golpe de Estado contra el gobierno de Hugo Chávez, elegido democráticamente. El presidente de la patronal venezolana, Carmona, asume la presidencia, suspende los derechos democráticos e inicia una salvaje represión contra los defensores del gobierno legítimo.

Por supuesto El País, apoyó con absoluto entusiasmo el golpe de Estado, hasta el punto de denominarlo "rebelión cívico-castrense" (La República bolivariana ha muerto, 13/04/02). "La situación había alcanzado tal grado de deterioro que este caudillo errático ha recibido un empujón. El ejército, espoleado por la calle, ha puesto fin al sueño de una retórica revolución bolivariana encabezada por un ex golpista que ganó legítimamente las elecciones para, convertirse desde el poder en un autócrata peligroso para su país y el resto del mundo" (Golpe a un caudillo, editorial de 13/04/02). Estas palabras fueron escritas mientras los reaccionarios de toda Venezuela, los empresarios, los militares de derechas, la alta jerarquía eclesiástica... descorchaban una botella de champagne, y preparaban las listas negras para reprimir y asesinar a miles de activistas de izquierda, militantes y dirigentes sindicales y estudiantiles.

Por supuesto, el periódico se encargó de difundir todas las mentiras utilizadas por la burguesía venezolana para justificar el golpe de Estado: "La gota que colmó el vaso y levantó a los militares fue la represión protagonizada por la policía y francotiradores adictos a Chávez, que causaron 15 muertos y un centenar de heridos el jueves, en la tercera jornada de una huelga general que unió paradójicamente a sindicatos y empresarios" (Golpe a un caudillo). Lo cierto es que se demostró sobradamente que esos muertos fueron abatidos por francotiradores de la propia oposición a Chávez, para dar una excusa que justificara el golpe. Obviamente no se trataba de una huelga general, sino de un paro patronal en el que los empresarios cerraron las empresas impidiendo acudir al trabajo a los obreros. Detrás del odio visceral hacia Chávez, realmente se encuentra el odio visceral de la burguesía a la revolución.

Por desgracia para El País, esa misma revolución se encargó de echar al traste con los planes de la oligarquía venezolana y del imperialismo. Una insurrección popular derrumbó el gobierno del golpista Carmona (presidente de la Patronal venezolana) en 24 horas y devolvió a Chávez al poder. Fue la primera vez que las masas tumbaban un golpe de Estado en América Latina. Los medios de comunicación, con El País a la cabeza, no han cesado desde entonces de engañar y mentir sobre Venezuela, precisamente por el temor de que la Revolución que se está desarrollando allí no se extienda a otros países.

México, 6 de julio de 2006. Se producen elecciones presidenciales en México. La mayoría de la población votó por el PRD, partido de izquierdas, dirigido por López Obrador. Se trataba de la primera victoria electoral de la izquierda en la historia mexicana, con todo lo que eso iba a implicar en un contexto de revolución latinoamericana. Sin embargo, la oligarquía mexicana y el imperialismo norteamericano organizaron un fraude electoral masivo para garantizar que el partido de la burguesía PAN continuara en el poder.

 "Tras un minucioso escrutinio, el Instituto Federal Electoral de México debía declarar anoche vencedor de las presidenciales celebradas el pasado domingo a Felipe Calderón, candidato del Partido de Acción Nacional (PAN), del saliente presidente Fox" (México se divide, editorial de 7/7/06). Así se expresaba la editorial de El País al día siguiente de las elecciones. No importó al periódico que López Obrador aportara numerosas pruebas que demostraban la magnitud del fraude, que millones de mexicanos salieran a las valles a movilizarse contra tamaña manipulación electoral, que numerosos diarios e institutos de opinión mexicanos denunciaran la victoria espuria de Calderón.

zocalo.jpgLa campaña de El País contra López Obrador y el movimiento de millones de trabajadores y campesinos contra el fraude electoral, no cejó ni un momento. En una editorial del sábado 16 de septiembre, El País afirma: "La conducta del candidato izquierdista en las elecciones presidenciales mexicanas, Andrés Manuel López Obrador, ha pasado del esperpento a la amenaza real para las instituciones políticas de México, un país de gran peso político y económico en todo el continente americano (...) El comportamiento de López Obrador está en línea con las tentaciones bien recientes de cambios constitucionales y reformas legales en algunos países latinoamericanos, como Venezuela y Bolivia, orientados a perpetuar o ampliar las presidencias actuales sin pasar por las urnas. Son la excrecencia de actitudes caudillistas o de simple desprecio a las reglas más elementales que deben respetar todos los partidos democráticos: el ganador, por el margen que sea, gobierna si se lo permiten sus leyes parlamentarias y el perdedor saluda, da la enhorabuena y se dedica a vigilar estrechamente al Gobierno elegido".

La desesperación del diario El País se deja entrever en estas líneas. Para empezar, ¿Cómo es posible que un esperpento de hombre, cuando no un "payaso", pues así calificó reiteradamente El País a López Obrador, pueda convertirse en una amenaza real para las instituciones mexicanas? Lo que El País realmente ocultaba es que López Obrador congregó el descontento y la furia de millones de mexicanos hastiados de lo que significa la "democracia" capitalista. El editorial de El País acaba sentenciando: "Lo que importa es que las instituciones mexicanas dispongan de resortes para acabar con este intento ridículo de subvertir la democracia, y que los países del entorno que ahora jalean sus pretensiones -y que coinciden con quienes sugieren reformas constitucionales retrógradas- reconozcan públicamente y sin reservas al verdadero ganador, Calderón". ¡Ya sabemos cuáles son esos "resortes" a los que se refiere El País! ¡En América Latina y en México tienen una dramática experiencia al respecto!

Igual de elocuentes fueron los editoriales de El País dedicados a la insurrección popular de Oaxaca, en donde se alentaba, un día y otro también, a la intervención militar para reprimir el levantamiento.

Bolivia, 11 de septiembre de 2008. Ese día la oposición al gobierno de Evo Morales organizó una matanza salvaje de más de treinta campesinos en Pando. Los campesinos se dirigían a la capital de la región para denunciar las agresiones fascistas que estaban sufriendo. Allá les esperaban fascista armados en camionetas de la gobernación de Pando que comenzaron a disparar a los campesinos indefensos. Pronto se demostró la implicación del prefecto de Pando (gobernador opuesto a Evo Morales) que había inspirado y organizado la matanza.

¿Pero qué publicó El País sobre la matanza de Pando? Al día siguiente sacó un artículo titulado La violencia ahonda la crisis boliviana (12/09/08) donde en ningún caso se dejaba claro quiénes estaban organizado esa violencia y quiénes la estaban sufriendo. "El azar o la necesidad hacen de Bolivia una caldera a presión, en la que supura un gravísimo enfrentamiento civil -aunque pocos osen hablar de guerra- entre el Gobierno indigenista de La Paz y los rebeldes autonomistas de Santa Cruz y provincias limítrofes" Por cierto, el gobierno de Evo no es indigenista, salvo a que esa calificación haga referencia a que la mayoría de la población de Bolivia es indígena, sino que se trata de un gobierno de izquierdas aupado al poder por las masas en un proceso revolucionario. Tampoco se trata de "rebeldes autonomistas", sino de una oligarquía de terratenientes y capitalistas, apoyada una vez más por el imperialismo, que utiliza métodos fascistas y emplea una retórica autonomista como un mero instrumento contra la revolución.

 "En Pando hubo ayer un enfrentamiento que se saldó con cuatro muertos y varios heridos" Esa frase fue todo lo que el artículo decía de la matanza de más treinta campesinos, más decenas de desaparecidos. Por supuesto, en ningún momento se aclara quién fue el autor de las muertes y el responsable del enfrentamiento.

La lucha de la juventud y los trabajadores en Grecia y otros ejemplos

Por supuesto, podríamos rescatar muchísimos más ejemplos de "información veraz y equilibrada" que pueblan las páginas de El País.

Como con la derrota del referéndum de la Constitución europea en Francia, en 2005, donde El País no se cansó de insistir que sí había ganado el NO era porque la población francesa tenía miedo a inmigración (El miedo y el descontento lograron el ‘no'", 30/5/05) y no por el contenido del proyecto de Constitución que impulsaba las privatizaciones y las intervenciones imperialistas y que movilizó a la clase obrera y a la juventud francesa a votar NO.

O ahora mismo con las movilizaciones masivas de la juventud y los trabajadores de Grecia contra la brutalidad de la violencia policial, que ya se ha cobrado la vida de un joven inocente asesinado a balazos, y las medidas procapitalistas de recortes sociales del gobierno de derechas. El País, como no, solo ha resaltando la destrucción de la propiedad, absolutamente estéril, que están causando algunos anarquistas, mientras que se oculta el fermento revolucionario que hay en el país heleno, las huelgas masivas de estudiantes y la movilización de los trabajadores. Así, mientras que el joven asesinado a manos de la policía, Alexandros Grigoropulos, fue tiroteado el sábado 6 de diciembre, el domingo 7 de diciembre El País no publicó nada. No fue hasta el día 9 cuando se dignaron a informar que había convocada una huelga general de trabajadores para el 10 de diciembre, contra la política reaccionaria del gobierno de Grecia.

manigrecia.jpgAunque tuvieron que reconocer que la huelga fue todo un éxito, por supuesto hicieron todo lo posible por minimizarla y centrar toda la atención en la "violencia": "Una multitudinaria protesta, enérgica pero pacífica, recorrió ayer las calles del centro de Atenas para reclamar al Gobierno griego un cambio en la política económica. Era el punto culminante de una jornada de huelga general que paralizó el país, pero fue rápidamente engullida por la violencia. Al término de la concentración, grupos de jóvenes encapuchados rompieron el cordón policial y los antidisturbios contestaron con gases lacrimógenos. No fue el único incidente: como se temía, la violencia se reprodujo a primera hora de la tarde." (La huelga general paraliza Grecia, 11/12/08). Como siempre, El País trata una y otra vez de mostrar a una juventud violenta, mientras oculta lo que realmente está sucediendo.

Si hemos visto ejemplos de América Latina y de Europa, a nadie se le escapa que también hay numerosos ejemplos del Estado español.

El País oculta y manipula todo aquello que tiene que ver con la participación de las masas, de la clase obrera y la juventud, y todo lo que tiene relación con la Revolución y con el cuestionamiento del orden capitalista. Éste es precisamente el punto central de la política editorial de El País, su aversión a la Revolución.

A estas alturas podemos afirmar que si El País mete en el mismo saco al Sindicato de Estudiantes, a Hugo Chávez, a los campesinos de Pando, a los trabajadores mexicanos que se movilizaron contra el fraude electoral y a los obreros y jóvenes griegos que están luchando contra su gobierno... podemos sentirnos muy orgullosos.

¿Qué es El País?

El País no deja de ser un medio de comunicación burgués, cuyos dueños son burgueses. De hecho forma parte de una verdadera multinacional española propietaria de decenas de medios de comunicación sobre todo en Europa y en América Latina: el Grupo PRISA, propiedad de la familia Polanco, es dueña de otros medios como As, Cinco Días, Cuatro, Cadena SER, los 40 principales, Digital +, Editorial Santillana, entre otros... y con negocios en Portugal, Francia, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, México y Panamá. En 2007 el patrimonio de la empresa estaba valorado en más de 1.353 millones de euros y había obtenido 192 millones de euros de beneficios (Cuentas anuales individuales, ejercicio 2007, publicado en la página del Grupo PRISA). Un suculento negocio.

Pero El País es más que eso.

Trotsky, el gran revolucionario ruso, explicaba que hay medios de comunicación de la burguesía que mienten siempre, pero también hay otros que en general, dicen parte de la verdad, para así poder ganar autoridad entre las masas. De esta manera pueden usar esa autoridad, para poder mentir en los acontecimientos fundamentales.

El País es de este segundo tipo de medios. Se da un perfil de "centro-izquierdas", "progresista" y no le importa en un momento determinado denunciar tal o cual injusticia, incluso reivindicar la memoria histórica o defender postulados progresistas, dar datos escandalosos sobre las condiciones laborales, etc. Pero sólo para luego poder engañar en temas tan importantes como la Revolución en América Latina o la lucha de clases en el Estado español y Europa.

prisa.jpgNo es ninguna exageración afirmar que, hoy en día, El País es un portavoz autorizado del capital. En sus páginas se expresa un sector muy importante de la burguesía española que, desde luego, nunca tirará piedras sobre su propio tejado. El principal objetivo de El País es preservar el sistema capitalista y, por tanto, no dudará en atacar con toda la virulencia posible a todo aquel que lo cuestione y, sobre todo, a todos los que planten cara al sistema con una alternativa socialista y revolucionaria.

La burguesía tiene un férreo monopolio de los medios de comunicación de masas. O son de su propiedad o están bajo su control. A través de estos medios tratan de "crear opinión", manipulando y engañando a la clase obrera. Bajo el sistema capitalista, nunca habrá verdadera libertad de expresión, precisamente por ese monopolio. Los medios de comunicación no dejan de ser otro instrumento más de los capitalistas para mantener su dominación.

Los medios de comunicación no son invencibles

Sin embargo, ni siquiera los poderosos medios de comunicación pueden silenciar o engañar a la clase obrera. Ya lo sufrió en sus carnes Urdazi y el gobierno del PP durante las movilizaciones contra la guerra imperialista, el desastre del Prestige o el atentado del 11-M. La manipulación siempre tiene un límite.

Contra la fuerza del movimiento obrero y de la juventud, ningún mecanismo de control ideológico de la burguesía resultará efectivo. El ejemplo lo tenemos una vez más en Venezuela. A pesar de sus mentiras, de que acusan al gobierno a no permitir la "libertad de expresión", la burguesía es dueña y controla todos los medios de comunicación venezolanos (excepto los canales públicos). Sin embargo, sus calumnias, campañas, mentiras, demagógica... y todas las armas propagandísticas que nos podemos imaginar, no han podido evitar el auge revolucionario.

En el caso de las movilizaciones del 22 y 13, cada panfleto y cartel del Sindicato de Estudiantes repartido, y hemos editado más de 400.000, cada asamblea que hemos realizado en cientos de institutos y facultades, ha permitido llegar con un programa nítido en defensa de la enseñanza pública no solo a cientos de miles de estudiantes, sino también a sus padres, que son en su inmensa mayoría trabajadores. Y muchos estudiantes han explicado a sus padres los motivos de la huelga y después han narrado cómo fue la manifestación y que se dijo en ella. Y los peatones que pasaban... y los coches que circulaban... los conductores de autobús que nos veían (y que nos vieron cuando se movilizó la EMT en Madrid y la TMB en Barcelona, y la Ford en Valencia, y la Nissan en Barcelona, y el metal de Vigo, y los trabajadores y trabajadoras de la limpieza del metro de Madrid, y los del canal de Isabel II y.... y el Sindicato de Estudiantes siempre acudió para solidarizarse con su lucha)

La lucha no ha podido ser silenciada y no podrá serlo.

Únete al Sindicato de Estudiantes para fortalecer, ampliar y extender el movimiento hasta la victoria.