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La lucha contra los Planes de Bolonia y los diferentes ataques a la educación pública se ha intensificado. Tras las exitosas movilizaciones del Sindicato de Estudiantes y después de las manifestaciones universitarias del 20 de noviembre en Barcelona y Valencia, se han desarrollado encierros y ocupaciones de facultades en la Universitat de Barcelona.

La lucha contra los Planes de Bolonia y los diferentes ataques a la educación pública se ha intensificado. Tras las exitosas movilizaciones del Sindicato de Estudiantes y después de las manifestaciones universitarias del 20 de noviembre en Barcelona y Valencia, se han desarrollado encierros y ocupaciones de facultades en la Universitat de Barcelona.

Los encierros se han extendido a varias universidades y facultades, y aunque los medios de comunicación están destacando que los encerrados son una minoría en relación al conjunto de estudiantes, no explican cómo cuentan con el apoyo de la comunidad universitaria y de amplios sectores de jóvenes y trabajadores. Lo más importante de todo ha sido que la última semana de noviembre ha habido asambleas de estudiantes masivas, con centenares de estudiantes, en varias facultades.
El ambiente en la universidad es potencialmente explosivo, e independientemente de cómo se desarrollen los acontecimientos, estos hechos han marcado un salto cualitativo en la participación política de los estudiantes y un acercamiento al movimiento de amplias capas de estudiantes que en un primer momento no habían participado en las movilizaciones.
El Sindicato de Estudiantes ha participado activamente en esta lucha, destacando la necesidad de dotar el movimiento de una perspectiva política revolucionaria, con un plan de lucha claro, una tabla reivindicativa unitaria y concreta, y de unos métodos de participación democráticos. Un síntoma de la politización del proceso que se está incubando es la clara receptividad que nuestros planteamientos, propuestas y consignas anticapitalistas han tenido en las asambleas masivas.
Hemos insistido en nuestras intervenciones y propaganda en la necesidad de crear en todas las facultades un Comité de Lucha elegido democráticamente por la asamblea de facultad y revocable en cualquier momento. En el caso de que haya una caída en la participación en las asambleas, hay que dirigirse a las clases. Debemos implicar a cada vez más estudiantes en la lucha. El Comité tiene que ser el encargado de coordinar las diferentes facultades en lucha y organizar las acciones a llevar a cabo y someter a votación las convocatorias de movilización. Hay que  organizar actividades con el claro objetivo de dotar al movimiento de una comprensión del carácter político de los ataques contra los que nos enfrentamos y de la naturaleza del proceso que estamos viviendo. Para ello es necesario organizar asambleas informativas y charlas sobre diferentes luchas estudiantiles: Mayo del 68, la lucha de la UNAM en México en 1999 o las recientes movilizaciones en Italia.

Por una movilización de toda la comunidad educativa

No comprender que el Plan de Bolonia tiene como último objetivo cerrar el paso a la universidad a los hijos de los trabajadores puede derivar en un grave error táctico que debilitaría al movimiento. También lo sería no comprender que el Plan de Bolonia forma parte de un plan de ataques de la burguesía a la educación pública, que se aceleran con la crisis económica capitalista.
Por esa razón es necesario dotar al movimiento universitario de un plan de lucha concreto que suponga dar pasos adelante. En primer lugar es necesario unir la lucha de institutos y facultades. La lucha contra la LEC y contra Bolonia es la misma lucha. En segundo lugar, es una necesidad apremiante extender los acontecimientos a las fábricas y los mercados. Debemos ir a la clase obrera con nuestras reivindicaciones. Un aspecto central para parar los Planes de Bolonia reside en apoyarse en la fuerza de la clase obrera, algo básico para dotar al movimiento estudiantil de respaldo social y de la capacidad de movilización fuera del sector educativo.
Las Navidades y los exámenes no deben detener la lucha. Es necesario preparar desde ya una Huelga General de toda la Comunidad Educativa (desde educación infantil hasta la universidad) para el siguiente trimestre con el claro objetivo de paralizar la aplicación a los Planes de Bolonia, frenar la tramitación de la LEC y obligar al gobierno del PSOE y al Tripartit a aplicar una política educativa y social de izquierdas en consecuencia a las necesidades de los obreros y la juventud.