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 Democracia Nacional intenta alentar el racismo en Avilés

Como siempre que el capitalismo pasa por una situación económica de crisis, la burguesía y los grandes empresarios tratan de enmascarar su responsabilidad por todos los medios a su alcance. Para ello no titubean lo más mínimo a la hora de tratar de introducir el veneno del racismo entre la clase obrera, para dividirnos y debilitarnos y de paso, lograr un chivo expiatorio para que los sectores menos conscientes puedan desahogar su frustración contra los inmigrantes. Y con la misma falta de escrúpulos con la que, durante el boom económico, se enriquecieron a manos llenas a costa de explotar a la clase trabajadora, y muy especialmente a los inmigrantes (bajos salarios, precariedad, ausencia de derechos sindicales, etc.), intentan ahora generar un enfrentamiento entre los trabajadores extranjeros y nativos, con cantinelas como que "nos quitan el trabajo", "generan inseguridad en los barrios", y todo tipo de basura interesada.

Democracia Nacional intenta alentar el racismo en Avilés

Como siempre que el capitalismo pasa por una situación económica de crisis, la burguesía y los grandes empresarios tratan de enmascarar su responsabilidad por todos los medios a su alcance. Para ello no titubean lo más mínimo a la hora de tratar de introducir el veneno del racismo entre la clase obrera, para dividirnos y debilitarnos y de paso, lograr un chivo expiatorio para que los sectores menos conscientes puedan desahogar su frustración contra los inmigrantes. Y con la misma falta de escrúpulos con la que, durante el boom económico, se enriquecieron a manos llenas a costa de explotar a la clase trabajadora, y muy especialmente a los inmigrantes (bajos salarios, precariedad, ausencia de derechos sindicales, etc.), intentan ahora generar un enfrentamiento entre los trabajadores extranjeros y nativos, con cantinelas como que "nos quitan el trabajo", "generan inseguridad en los barrios", y todo tipo de basura interesada.

No hay que olvidar que nadie abandona su familia, su casa, sus amigos, todo, para ir a vivir a un lugar extraño, por placer. Si hoy existe un flujo migratorio hacia el Estado español, hace unas cuantas décadas eran más de un millón los españoles que salieron del país para poder alimentar a sus familias. Las economías devastadas en los países de origen de estos trabajadores es lo que les impulsa a intentar sobrevivir en otro lugar. Y son precisamente empresas multinacionales, también con participación de capital español, las que esquilman los recursos naturales de estos países, saquean sus materias primas y se llevan allí sus empresas para nutrirse de mano de obra barata.
Por supuesto, la derecha "democrática", como el PP, no se atreve, de momento, a lanzar sus ataques tan directamente como los grupos fascistas, pero no desaprovechan ninguna oportunidad para esparcir su veneno. Recientemente, Rajoy se lamentaba de que hubiera 180.000 inmigrantes cobrando el paro, mientras que 15.000 jornaleros andaluces tenían que ir a la vendimia francesa. Por supuesto no dice nada sobre el hecho de que la inmensa mayoría de la tierra esté en manos de un puñado de terratenientes, mientras los jornaleros tienen que venderse al mejor postor para poder trabajar. Ellos sueltan su discurso y de paso ayudan a extender los prejuicios para facilitar la labor de grupos de extrema derecha, como Democracia Nacional entre otros.

Provocaciones de
Democracia Nacional

Precisamente este mismo grupo distribuyó, hace pocas semanas una hoja por los buzones del barrio de Versalles, en Avilés (Asturias), relacionando a los inmigrantes con la delincuencia, vinculándolos a las bandas de criminales organizados y acusándoles de crear guetos donde es "imposible vivir para los europeos". Éste ha sido tradicionalmente un barrio obrero donde en los últimos años se han instalado bastantes inmigrantes, sobre todo latinoamericanos. La convivencia en el barrio ha sido siempre absolutamente normal. Pero esta gentuza aprovechó un incidente ocurrido durante las fiestas del barrio (una pelea entre un grupo de jóvenes dominicanos y otro de españoles) para intentar pescar algo. Ya se sabe, a río revuelto...
Aunque decían estar preocupados por conseguir "barrios más seguros" lo que pretenden es que nos enfrentemos entre noso-tros, que culpemos al inmigrante de nuestra situación económica, en lugar de a los grandes empresarios que se han enriquecido durante todo el periodo de vacas gordas, y que ahora han comenzado a cerrar empresas y a despedir trabajadores sin ningún escrúpulo. Y a su vez buscan generar entre la comunidad inmigrante una sensación de acoso y hostilidad, para intentar provocar su aislamiento. Se olvidan que los trabajadores inmigrantes han contribuido tanto como nosotros a generar la riqueza que luego se apropia una minoría en lugar de estar al servicio de las necesidades sociales de la mayoría. Ése, y no otro, es el verdadero problema que tenemos, no los "españoles" en general (porque la crisis no va a afectar a los banqueros, los financieros, los grandes empresarios) sino la clase obrera en su conjunto, independientemente de su país de origen.
Por supuesto, sabemos que esos grupos fascistas, hoy por hoy, son débiles y su discurso no tiene apenas eco entre la clase obrera. De hecho, la mayor parte de su "fuerza" se la da la impunidad del Estado y la pasividad de los dirigentes de las organizaciones de izquierda y de los sindicatos de clase ante este tipo de ataques. Cuando aparecieron los panfletos, los compañeros del Sindicato de Estudiantes nos dirigimos inmediatamente a hablar con la asociación de vecinos. Les propusimos hacer una rueda de prensa conjunta, invitando también al PSOE, IU, CCOO y UGT, denunciando esta acción de Democracia Nacional como una agresión racista, les pedimos que se convocara una asamblea de la asociación para informar a los vecinos y también convocar una concentración de rechazo en el mismo barrio. Ésta es la manera de demostrar a estos grupos que ellos no son nada y que nosotros tenemos la fuerza, que no les queremos aquí y que no vamos a permitirles que esparzan su veneno impunemente. El SE repartió más de 2.000 panfletos por todo el barrio, que han sido muy bien recibidos por la inmensa mayoría de la gente.

No agachar la cabeza,
sino organizar la respuesta

Lamentablemente, la asociación de vecinos decidió finalmente no hacer nada, adoptando, a nuestro juicio, una postura totalmente equivocada. Mirar para otro lado cuando los fascistas se atreven a venir a los barrios obreros a hacer su propaganda, evitar dar una respuesta contundente ante ataques de este tipo hacia personas que conviven con nosotros cada día, negarse a declarar públicamente nuestro rechazo al racismo, y rebatir sus argumentos con los nuestros, etc., no va a impedir que esta gentuza continúe actuando, sino todo lo contrario. Ésta es la misma actitud que, lamentablemente, mantienen en lo fundamental tanto las direcciones del PSOE como las de IU o las de CCOO y UGT.
Con el agravamiento de la crisis económica, este tipo de cuestiones se sucederán cada vez más. Es imprescindible que aprendamos de la experiencia histórica. Desde el Sindicato de Estudiantes rechazamos rotundamente cualquier intento de criminalizar a un sector de la clase trabajadora por el mero hecho de ser extranjeros. Pero, además, creemos que es necesario expresar públicamente nuestra solidaridad con la comunidad inmigrante, frente a los intentos de organizaciones como Democracia Nacional de intimidar y sembrar el miedo en nuestros barrios. Para nosotros, los que generan inseguridad son precisamente estas bandas fascistas, que, por cierto, no sólo atacan a los inmigrantes sino también a los militantes de izquierdas, a los sindicalistas, a los homosexuales o a cualquiera que defienda ideas progresistas o simplemente tenga una pinta que no les guste.