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 ¡No a los métodos sectarios!

El asesinato el pasado domingo 11 de noviembre, de Carlos, joven de 16 años a manos de un grupo fascista en el interior de la parada de metro de Legazpi ha sido, sin duda, un salto cualitativo en la escalada de agresiones que las bandas fascistas viene perpetrando en los últimos años.

 ¡No a los métodos sectarios!

El asesinato el pasado domingo 11 de noviembre, de Carlos, joven de 16 años a manos de un grupo fascista en el interior de la parada de metro de Legazpi ha sido, sin duda, un salto cualitativo en la escalada de agresiones que las bandas fascistas viene perpetrando en los últimos años.

La muerte de Carlos es la consecuencia de la impunidad con que las bandas fascistas se mueven a lo ancho y largo del país. Mientras la juventud es criminalizada por los medios de comunicación por luchar por sus derechos, cuando los trabajadores son reprimidos por la policía y los tribunales, las organizaciones fascistas realizan todo tipo de manifestaciones y ataques con total impunidad. Amparadas en la actitud permisiva de los jueces, la connivencia del aparato del Estado capitalista y la complaciencia del gobierno, estos enemigos declarados de los trabajadores y la juventud han mostrado su auténtica cara.

No es ninguna casualidad que estas bandas se hayan crecido en el último periodo. Por una parte, la derecha representada por el PP les da cobertura para su actuación. El partido de Rajoy y Aznar con su ofensiva permanente contra la izquierda, su reivindicación abierta de la dictadura franquista, su exhibición de símbolos reaccionarios sin ningún complejo, y sin que estas demostraciones sean contestadas por los dirigentes de las organizaciones políticas y sindicales de la izquierda y del gobierno PSOE, ha envalentonado a estos elementos. Ningún fascista sufre condena por sus actos, por las palizas que propinan a cientos de jóvenes, ni por sus crímenes. Hemos visto este verano como se asaltaban casetas de las organizaciones de izquierda en las fiestas, como se atacaban los locales de partidos de izquierda y sindicatos, sin que nada ocurriera.

Es totalmente evidente que la "democracia" burguesa y sus instituciones sólo son un instrumento de los capitalistas para garantizar la salvaguardia de sus intereses económicos y políticos. Por esa razón nunca servirán para luchar contra estas bandas que, por otra parte, siempre son utilizadas, armadas y financiadas por la clase dominante cuando esta ve amenazada sus privilegios.

La lucha de masas es el único camino para acabar con las bandas fascistas

Desde el Sindicato de Estudiantes estamos en la primera línea del combate contra las bandas fascistas. Pero en esta lucha tenemos que confiar sólo en nuestras propias fuerzas y en la movilización más amplia y masiva de los trabajadores y la juventud. Los fascistas son las tropas de choque de la burguesía contra el movimiento obrero. En estos momentos son utilizados para amedrentar a los sectores más conscientes y militantes de la juventud, a los inmigrantes y a todos aquellos que nos movilizamos en la calle contra la ofensiva reaccionaria de la derecha. Si hoy no les paramos, mañana se convertirán en una amenaza decisiva contra nuestras organizaciones.

Por tanto el combate contra las bandas fascistas tiene que realizarse con métodos basados en la lucha de masas. No obstante, dentro del llamado movimiento antifascista hay sectores, minoritarios, que desprecian la movilización masiva y organizada de la juventud contra los fascistas. Estos sectores, que se autodenominan en general anarquistas, sólo ven en esta lucha una oportunidad para emplear la violencia destructiva contra el mobiliario urbano, o para demostrar lo "revolucionarios" que son cuando consiguen que la policía cargue contra las manifestaciones. Amparándose en una supuesta "acción directa", estos elementos presentan el combate contra los fascistas como una venganza personal y creen que pequeños grupos al impulsar algaradas violentas, con toda su parafernalia de capuchas, hacen daño al sistema, al Estado y a la policía.

En realidad estos métodos no hacen más que el juego a todos aquellos que presentan las agresiones de los fascistas como peleas entre bandas juveniles. Su desprecio por la movilización de masas, su desconfianza hacia la juventud, su actitud iluminada como supuesta "vanguardia" del movimiento, es utilizada por los medios de comunicación y por el aparato represivo del Estado para presentar la lucha contra el fascismo como propia de gamberros descerebrados. Además consideran que esta lucha contra las bandas fascistas sólo es patrimonio de ellos, y manifiestan una actitud extremadamente sectaria y agresiva contra todos aquellos que no comparten sus métodos contraproducentes.

En estos días hemos visto como los medios de comunicación de la burguesía han intentado resaltar en sus crónicas tan sólo los actos de violencia callejera. Esto no es casualidad. Tratan de introducir el miedo entre la juventud y en las familias obreras, y que los jóvenes saquen la conclusión de que asistir a las manifestaciones antifascistas es sinónimo de violencia y de que estas concluirán en enfrentamientos con la policía.

Con este tipo de métodos solo se consigue aislar la lucha contra las bandas fascistas del conjunto de la población, de los trabajadores, que obviamente temen por la seguridad de sus hijos.

Desde el Sindicato de Estudiantes no estamos de acuerdo con estos métodos de lucha, que benefician a la represión y a su aparato. No es tampoco ninguna casualidad que históricamente estos grupos que emplean estos métodos, siempre hayan estado infiltrados por agentes policiales que actúan como provocadores, incitando a esta violencia gratuita y justificando la acción posterior de la represión. En la actualidad no es diferente.

Desde el Sindicato de Estudiantes llamamos a que el movimiento juvenil rechace estos métodos completamente contraproducentes. Lo que necesitamos son movilizaciones masivas y pacíficas, que demuestren el rechazo activo de la inmensa mayoría de la juventud contra las agresiones de los fascistas y que combate las mentiras y las distorsiones de los medios de comunicación cuando pintan a los jóvenes como una caterva de borrachos, delincuentes potenciales y pasotas.  También emplazamos a las organizaciones de la clase obrera, especialmente a los sindicatos de clase, a que tomen esta lucha como su lucha, a que movilicen al movimiento obrero contra las bandas fascistas, pues son un enemigo declarado de los derechos democráticos que tantos esfuerzos y tanta lucha conseguimos. Las organizaciones de los trabajadores, de la izquierda en general, tiene una responsabilidad en dotar a este movimiento de un contenido de clase y masivo.

El jueves 22 de noviembre el Sindicato de Estudiantes ha convocado una Huelga General de Estudiantes para luchar contra las bandas fascistas en todo el país con manifestaciones que queremos que sean masivas. Todas las manifestaciones son legales. En Madrid comenzara a las 12.00h desde la Plaza de Legazpi.

Hacemos un llamamiento a todos los jóvenes a participar en ellas, a demostrar nuestro firme rechazo a las agresiones de las bandas fascistas y por su disolución, a exigir un castigo ejemplar contra los asesinos del compañero Carlos. Y por supuesto a rechazar métodos de lucha que sólo consiguen lo contrario de lo que dicen pretender y son utilizados por nuestros enemigos para desprestigiar nuestra causa.

¡Lucha de masas y organizada contra los fascistas!

¡Máxima unidad contra el enemigo real de los jóvenes: los fascistas y el sistema que los ampara!

¡No a los métodos sectarios!