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La temporalidad en el empleo es un fenómeno relativamente reciente. El Estatuto de los Trabajadores aprobado en 1980 no admitía la contratación temporal, salvo en casos o actividades de extrema justificación. El débil gobierno de UCD quiso introducir La temporalidad en el empleo es un fenómeno relativamente reciente. El Estatuto de los Trabajadores aprobado en 1980 no admitía la contratación temporal, salvo en casos o actividades de extrema justificación. El débil gobierno de UCD quiso introducir y generalizar los contratos temporales, pero como tantos otros de sus planes y ataques tuvieron que ser aplazados. La burguesía española ha sido siempre muy débil e incapaz de imponer sus planes y ataques en condiciones de normalidad. Siempre ha tenido que contar con las muletas de los dirigentes sindicales y políticos de la izquierda. Uno de estos casos lo tenemos en los años ochenta. Los gobiernos de Felipe González llevaron a cabo la agenda de ataques laborales que ansiaban los capitalistas y que no pudieron hacer con anterioridad los gobiernos de UCD.

Tipos de contratos temporales actuales

En la actualidad existen siete modalidades de contratos temporales. Los más utilizados son el de Formación, Interinidad y Prácticas. Los tres son muy ventajosos para los empresarios, sobre todo el de prácticas, que es impuesto a los jóvenes que han concluido sus estudios. La filosofía de este contrato consiste en que da igual que hayas cursado tus estudios con sobresaliente: tendrás que trabajar para una empresa gratis (sin cobrar un céntimo) si quieres obtener tu título. La empresa no sólo se ahorra el salario, sino que recibe subvenciones públicas por hacer contratos de prácticas.

El contrato temporal llamado “Por obra y servicio determinado” es muy utilizado por los empresarios. En el año 2004 se firmaron casi cuatro millones de esta modalidad temporal. El único límite en el tiempo es exclusivamente el que tenga la finalización del trabajo que se tenga que realizar, lo que da pie a muchos abusos por parte de los empresarios.

El tipo de contrato temporal más utilizado es el llamado “Eventual por las circunstancias de la producción”. Tan sólo en el año 2004 se firmaron 4.806.247 contratos de este tipo. En teoría se debe utilizar en función de si aumenta o disminuye el trabajo, pero en la práctica esta modalidad de contrato se utiliza abusivamente para encadenar sucesivos contratos temporales para un mismo trabajador o puesto. Su duración máxima es de un año, tras el cual la empresa puede decidir si hacerte fijo (no lo suele hacer) o no renovarte el contrato e ir a la calle legalmente. Los empresarios suelen esperar a que trabajes encadenando varios contratos de pocos meses y cuando llegas a cumplir el año te mandan a la calle y contratan en tu lugar a otra persona mediante esta misma modalidad de contrato temporal, dando igual el volumen de trabajo que exista en ese momento. Si tú sigues siendo necesario en tu puesto da igual, irás a la calle y en tu lugar contratarán a otra persona durante un año, y así sucesivamente.

Actitud de las direcciones de CCOO y UGT

Las direcciones de UGT y CCOO aceptan que la temporalidad se debe en buena parte al “coste excesivo del despido” y a los “escasos incentivos al empleo fijo”. Prueba de esta mentira es que desde 1998 se han reducido los costes por despido más que en cualquier otro país de la OCDE, pero la temporalidad en el empleo hoy es la más alta de toda la OCDE. Desde ese año los contratos temporales se han aumentado en un 35%. Sólo en el año 2004 el 90% de los contratos firmados fueron temporales.

La precarización del empleo se debe a que para la patronal esta modalidad de contratos es más rentable y supone mano de obra más barata y manejable.

Por su parte, las direcciones de UGT y CCOO se lamentan de que exista tanta temporalidad en el empleo, pero lo único que hacen ante esta inaceptable situación es intentar convencer a los empresarios de que se animen a hacer más contratos fijos, siempre sin éxito. Limitándose a denunciar una situación injusta o esperando a la buena voluntad de los empresarios se ha comprobado que no se consigue nada positivo para los trabajadores. Tenemos que recordar que la tarea del sindicato es ante todo organizar a la clase obrera para luchar por la defensa y mejora de las condiciones de vida.

La tasa de empleo temporal más alta de la OCDE

La tasa media de temporalidad en el empleo del Estado español (34%) casi triplica a la de la Unión Europea (12,8%), es la más alta de la UE y supera a la media comunitaria en todas las actividades económicas. Incluso tenemos el índice de empleo temporal más alto de todos los países que forman la OCDE, sólo equiparándonos con Corea del Sur.

El Estado español es el país de la zona euro con mayor número de trabajadores con contratos temporales, suponiendo un 26% del total. Según un informe de UGT en junio de 2005 había más de cinco millones de trabajadores con empleo temporal en el Estado español.

La temporalidad afecta mayoritariamente a los jóvenes. El 83% de los trabajadores de entre 16 y 19 años tienen contratos temporales. El 65% de los menores de 25 años tienen un contrato temporal.

El empleo temporal no se limita al sector privado, en los últimos años hemos podido ver cómo la temporalidad ha ido penetrando en el sector público. Mientras que en 1995 la tasa de empleo temporal en este sector se situaba en un 15%, hoy es del 23%. Plantillas de empresas públicas como Correos se llenan de trabajadores con contrato temporal.

Todas las reformas laborales desde 1982 han significado un retroceso en lo que se refiere a condiciones de vida y derechos de los trabajadores. El objetivo de esta nueva reforma que se quiere aprobar es el mismo de siempre: abaratar la mano de obra, facilitar y abaratar el despido, recortar las pensiones y regalar dinero a los empresarios. El PSOE en sus dos años de gobierno no ha hecho absolutamente nada para poner fin a los problemas que padecemos los jóvenes y los trabajadores. No ha habido ninguna mejora en materia salarial o en la lucha contra el paro y la propia temporalidad. La política económica es claramente continuista con la del PP y el precio de la vivienda sigue aumentado hasta precios desorbitados.

Es necesario que el PSOE lleve a cabo una política genuinamente de izquierdas, que apueste claramente por los jóvenes y los trabajadores. Sólo la clase obrera movilizada en los sindicatos puede frenar y dar marcha atrás a estos ataques y forzar al gobierno del PSOE, elegido por los trabajadores, a tomar medidas que supongan un avance en las condiciones de vida y de trabajo.