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Un par de energúmenos fascistas agredieron a OS, compañero de Esquerra Unida, el Sindicato de Estudiantes (SE), la Juventud Comunista y la corriente El Militante. Estos elementos intentaron desmontar un panel de una exposición organizada por Joves d’ Un par de energúmenos fascistas agredieron a OS, compañero de Esquerra Unida, el Sindicato de Estudiantes (SE), la Juventud Comunista y la corriente El Militante. Estos elementos intentaron desmontar un panel de una exposición organizada por Joves d’Esquerra Unida; la exposición era sobre la reclusión de republicanos españoles en el campo nazi de Mauthausen, y había sido montada en el Campus valenciano de Tarongers. OS intentó evitar el sabotaje y fue tirado al suelo y golpeado. Está demostrada la participación de un miembro de Foro Universitario, grupúsculo legal de la Universidad, vinculado a España 2000.

La impunidad de los fascistas en los campus, y especialmente en Tarongers, les envalentona. El 1 de diciembre unos veinte nazis, entre ellos el cabeza de lista electoral del Foro, insultaron, amenazaron y echaron fotos a miembros de asociaciones de izquierda, e incluso agredieron a una de ellos, tirando su bufanda al suelo. Locales de algunas asociaciones son atacadas regularmente con pintura, y las intimidaciones y provocaciones no son inhabituales.

Conocido es el alto nivel de organización de los grupos fascistas en el País Valenciano. Menos conocido es el grado de implicación, especialmente de España 2000, con las altas esferas. José Luis Roberto, El Cojo, caudillo de esta banda fascista, es un importante accionista de los clubes de fútbol valencianos, posee una red de gimnasios (que organizan competiciones ilegales, público infantil incluido, de vale tudo), representa a la patronal de salas de alterne, y, sobre todo, es propietario de Levantina de Seguridad, empresa que se encarga de la vigilancia (¿?) de cada vez más centros públicos, incluido tres institutos. Por otra parte, la ofensiva de la ultraderecha se explica por la repulsiva política del PP, echando la culpa a los catalanes hasta de la pertinaz sequía, criminalizando incluso a las Universidades o al sindicato docente STEPV por hablar de catalán en vez de idioma valenciano, o de País Valenciano, expulsando a manguerazos a los inmigrantes sin techo del antiguo cauce del Túria, o proponiendo la contratación de vigilantes (¿de la Levantina, quizás?) en función de policías para acabar con la inseguridad ciudadana. La Generalitat hace el caldo gordo a esos grupos, ella expande toda esa mierda reaccionaria, y ellos traducen las palabras en hechos…

España 2000 organizó manifestaciones en barrios de inmigrantes (Russafa), que encubrían actos de provocación y de persecución al extranjero. Mientras esas manifestaciones eran legalizadas, la policía reprimía con saña las contramanifestaciones. Su última provocación es la organización de partidos de fútbol “sólo para españoles”, en parques con alta concentración de inmigrantes, para recuperar el espacio robado por los invasores. Increíblemente, el primer partido realizado se realizó sin ninguna prohibición por parte de la Delegació de Govern. Un joven fue apaleado por quitar una pegatina relativa a estos partidos, y otro lo fue al acabar la manifestación del 8 de Marzo…

Asamblea de 200 personas y movilización

el 30 de marzo

Es en este contexto en que se da la agresión al compañero. Desde el Sindicato de Estudiantes y El Militante consideramos que es necesario responder, rápida y contundentemente. Nuestra fuerza es la unión, y con ella hemos de aislarles, señalarles, que sientan la presión de la gran mayoría. Para ello la denuncia de los ataques fascistas debe ir más allá de los que estamos organizados, hay que llevarla a la masa de estudiantes y trabajadores de la Universidad, en primer lugar, y movilizarla. La agresión fue el jueves 9, y aunque el miércoles 15 comenzaban las Fallas, decidimos actuar con decisión. Intentamos convencer al resto de asociaciones de izquierda de la Universidad de convocar conjuntamente una asamblea en Tarongers para el martes 14, organizar un Comité Antifascista, y proponer una movilización. Sin embargo, estas asociaciones no estaban de acuerdo con las propuestas; en el fondo, desconfiaban de que la gente respondiera, de hecho uno de sus argumentos es que a una asamblea iría muy poca gente y se desmoralizarían; no conectaron con el ambiente que ya existía, y que esta última agresión y la iniciativa del SE convirtieron en explosivo. Sin apoyo de ninguna otra asociación estudiantil, la asamblea convocada por el Sindicato fue masiva: 200 personas; no había espacio para más. Asistieron profesores y un representsante de la sección sindical de UGT, invitado por nosotros, y formamos un Comité Antifascista de 70 personas. El primer objetivo del Comité es difundir la movilización del 30 de marzo en Tarongers. Esta movilización, convocada por todas las asociaciones de izquierda de la Universidad, cuenta con el respaldo del rectorado.

La lucha del 30 de marzo ha de ser masiva. Y no sólo debe limitarse al Campus de Tarongers, vamos a intentar extenderla al de Blasco Ibáñez, y también a los institutos, convocados a huelga general por el SE. También queremos que no quede en una expresión de indignación ante las agresiones. ¡Hay que tomar medidas concretas! En primer lugar, que el rectorado lleve a cabo las siguientes medidas:

· Castigo a los agresores de OS y del resto de agredidos, y su expulsión de la Universidad

· Que se cree una comisión, donde participen todas las asociaciones agredidas y representantes estudiantiles elegidos en asamblea, así como los de los trabajadores, para tomar medidas preventivas y echar a los fascistas de la Universidad.

· Desarticulación inmediata de Foro Universitario.

Y exigimos a la Delegació de Govern:

· Prohibición inmediata de las provocaciones anunciadas por España 2000.

· Investigación de las actuaciones de la Levantina y España 2000, pública y con participación de las organizaciones obreras y juveniles. Ilegalización de los grupos fascistas.

Sindicat d’Estudiants · València

Última hora:

El pasado 30 de marzo, 4.000 estudiantes y profesores nos manifestamos en la Universidad de Valencia para denunciar las agresiones fascistas y exigir el fin de la impunidad con la que actúan en el campus.