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Habíamos ido a dar un paseo por la playa y a la vuelta Esteban encendió el ordenador y bajó de Internet una canción. El tema era Special K de Placebo. Era su canción. Esteban tenía 40 años y era heroinómano. Empezó a pincharse a los 18, tras varias Habíamos ido a dar un paseo por la playa y a la vuelta Esteban encendió el ordenador y bajó de Internet una canción. El tema era Special K de Placebo. Era su canción.

Esteban tenía 40 años y era heroinómano. Empezó a pincharse a los 18, tras varias recuperaciones y recaídas murió el año pasado.

Escuchando Special K, me acuerdo de muchos momentos con él. Sobre todo de los días que estuvo conmigo al frente del Departamento de Lecturas de nuestra empresa, planificando las tareas, con la mesa llena de papeles y la calculadora en mano, para conseguir las cargas de trabajo más justas para todos, aunque eso significara estar muchas veces hasta las dos de la madrugada estudiando variables y cuadrando números.

Esteban era de izquierdas, como yo. Había nacido en un barrio obrero de Barcelona y consideraba que el PSOE se había olvidado muchas veces de sus siglas, pero tenía la esperanza de que con Zapatero esto iba a cambiar. Aún con los problemas que le ocasionaba la drogodependencia fue un buen compañero y un fuerte apoyo en todas las decisiones que tomamos al margen de nuestros superiores para beneficiar al conjunto de la plantilla. Él igual que yo, no tenía ninguna duda, si había que elegir entre la empresa o nuestros compañeros, se quedaba con nuestros compañeros.

Hace unos días escuché a Carmen Avendaño (una de las madres que más luchó en Galicia contra la droga) que los chicos de la generación de los ochenta, aunque estuvieran enfermos y robasen para comprar droga, tenían una idea de compañerismo y complicidad muy diferente a la que hay hoy en día. Y con Esteban esto también fue cierto. Estuvo en contacto conmigo hasta sus últimos días. Viví con él momentos de mono tanto en mi casa como en la suya, pero nunca trató de hacerme daño para conseguir dinero.

Lo que tardé en entender es como Esteban, después de varios años sin chutarse recayó en la droga. Esteban era una persona culta, que leía mucho y había estudiado Trabajo Social en la Universitat Rovira i Virgili. Había aprobado con Matrícula la asignatura de drogodepencias, y había hecho prácticas con toxicómanos en la cárcel de Tarragona. Con el tiempo lo comprendí, Esteban estaba enfermo. Tenía un problema y este sistema le dio la espalda, porque aún a día de hoy no se invierte lo suficiente ni en la rehabilitación de drogodependientes ni en eliminar las causas sociales que producen desaliento y desvelo en cada vez más jóvenes, ni en proporcionarnos un ocio gratuito y de calidad mucho más creativo y útil que el alcohol y las drogas.

Todavía recuerdo cuando me decía: “Jose, yo quiero luchar, pero solo no lo consigo y en la unidad de drogodependencias me han dado cita para dentro de un mes”. Con todo, Esteban no era un desgraciado. Sin embargo este sistema sí que lo es.

No quiero volver nunca a estrellarme, no hay indecisión, no hay retraso, tú te enciendes como special k y vuelvo a pedir droga,

estoy sobre arenas movedizas...

(Fragmento de Special K de Placebo, traducido al castellano).

Y es verdad, estamos sobre arenas movedizas, no puede haber indecisión, ni retraso.

Hoy más que nunca necesitamos luchar por el socialismo, para acabar con las frustraciones provocadas por este sistema y para dar una respuesta gratuita y de calidad tanto en el ocio como con ayuda psicológica a todos los que la necesitan.