Corriente Marxista Internacional

He leído uno de vuestros volantes, de la reciente campaña sobre el NO a la Constitución Europea, esa que han elaborado los mercaderes y capitalistas en nuestra contra. Me ha quedado claro que lo necesario es un avance para una Europa Socialista, que Amigos de El Militante:

He leído uno de vuestros volantes, de la reciente campaña sobre el NO a la Constitución Europea, esa que han elaborado los mercaderes y capitalistas en nuestra contra. Me ha quedado claro que lo necesario es un avance para una Europa Socialista, que es más difícil con esa camisa de fuerzas que nos han impuesto. Los argumentos eran claros y contundentes, habiendo sido determinante para mi decisión definitiva del voto al NO, como así he hecho. Tenía mis dudas, que al fin fueron aclaradas, porque en el fondo, lo que más ha pesado en mi decisión del NO, ha sido la situación ante la guerra. Es cierto, que es una Carta Magna belicista, militarista y criminal. Por ello me van a permitir emitir mis reflexiones sobre la paz, que les ruego tengan a bien publicar como Carta a la Redacción.

Cuando falta el respeto y la justicia no tenemos paz, así que con la lucha por la justicia y el respeto a los demás avanzaremos hacia la paz; ahora bien, tu paz individual empieza con el respeto a los demás y la lucha por la justicia, pero para alcanzar la paz colectiva es imposible sin justicia y sin respeto a los demás ya que sin esos requisitos previos nunca alcanzaremos la paz, porque la paz no es posible sin justicia y sin respeto de cada pueblo a los demás pueblos, ya que la paz empieza por la conquista del respeto a los demás y la lucha por la justicia organizadamente como clase, pues en resumen, si quieres la paz, tienes que luchar por el socialismo que es el acto democrático supremo de justicia, en la libertad y en la igualdad, devolviendo las plusvalías robadas durante toda la historia, a sus legítimos dueños, que es la clase trabajadora, para poner esos recursos económicos al servicio de la Humanidad en su conjunto, procediéndose a la abolición de todas las clases sociales, permaneciendo una sola clase, la clase trabajadora, dueña del fruto de su trabajo iniciando la construcción de esa nueva sociedad de seres humanos libres, justos, honrados e inteligentes, basados en la cultura de la solidaridad, la cooperación y el apoyo mutuo entre personas y estados, hasta que éstos se vayan extinguiendo, acabando con el gobierno de los hombres e implantando la administración social de las cosas, realizando la suprema justicia distributiva en la abundancia, y cumpliendo el objetivo de esa frase tan humana que dice: “de cada uno según sus capacidades y a cada uno según sus necesidades”.

Con mis cordiales saludos de clase,

Antonio Sepúlveda Arroyo

Málaga


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