Mónica Iglesias
CCOO
El martes 25 de junio, los trabajadores de
Asturiana de Zinc (AZSA), aprobaron, por abrumadora mayoría la
convocatoria de varias jornadas de huelga, para los días 29 y 30 de junio
y 1, 2 y 3 de julio. El motivo es la negociación del próximo convenio
colectivo, con vigencia para tres años. El Comité de Empresa demanda,
entre otras mejoras, un incremento salarial del IPC real más 0,5% cada
año, una paga de producción de 300 euros, reducción progresiva de la
jornada hasta disminuirla en 12 días en el año 2004, jubilación a los
61 años, con contrato de relevo y revisión de la prima de producción,
en función del aumento de productividad (éste fue del 17% en el año
2001).
La empresa por su parte ofrece el IPC para este año, y
el IPC más 0,3% en el 2003 y 2004, mantener la jornada laboral actual
reduciéndola en dos días en el 2004, y jubilación a los 63 años sin
determinar las condiciones; todo ello supeditado a un aumento de la
movilidad, polivalencia y amortización de los puestos de trabajo.
Durante la noche del martes, tuvimos ocasión de hablar
con tres trabajadores de AZSA, que nos daban su opinión sobre las
perspectivas de la movilización. Lo más interesante es la coincidencia
entre ellos de que se había operado un cierto cambio en el ambiente de la
plantilla. Hay que señalar que en AZSA no se han dado movilizaciones
importantes prácticamente desde la década de los 80. La masividad de las
asambleas donde se ratificaron las jornadas de huelga sorprendió incluso
a los más veteranos de la empresa.
Como nos comentaba uno de los trabajadores:
"...después de tantos años de asfixia, por fin parece que se
vuelven a abrir las ventanas, que vuelve a entrar el aire en
Asturiana". También señalaban con cierta sorpresa la actitud del
sector más joven de la plantilla: "...La verdad es que entre los
chavales ha cuajado la idea de la huelga, se les ve con ganas de tirar
para adelante".
Otro dato significativo de la mayor participación de
los trabajadores en la próxima huelga es el acuerdo al que se llegó en
el turno de uno de estos trabajadores. "En nuestro turno ya se ha
votado la bolsa de resistencia. Esto es, que los compañeros que tengan
que venir a trabajar como servicios mínimos dividirán el jornal de ese
día entre todos los del turno". De esta forma tratan de combatir el
clima de división que fomenta la empresa al fijar los servicios mínimos,
generalmente abusivos (en torno al 70%), y de enviarle a la empresa un
mensaje de fuerza.
Uno de los aspectos más importantes, a su juicio, no
es tanto conseguir incrementos salariales muy grandes como lograr una
reducción de jornada importante. "A mí que me den cuatro duros más
o menos no me importa tanto. Lo que quiero es más días de descanso para
disfrutar un poco de la vida". Es ese sentido, la tabla
reivindicativa elaborada por el Comité de Empresa está lejos de colmar
las aspiraciones de muchos de ellos. "A este paso, no conseguimos
implantar el quinto turno ni en quince años". Curiosamente esto lo
manifestaba el más joven de los tres, bromeando con los otros dos.
"A ver si cuando os jubiléis nos vais a dejar con el culo al
aire...".
La huelga en Asturiana de Zinc no sólo es importante
para los trabajadores de esta fábrica. Es también un botón de muestra
de los procesos que están empezando a gestarse bajo la aparente calma de
la España de Aznar. El 20-J demostramos que, pese a la propaganda del
gobierno y de la patronal, no somos idiotas y estamos dispuestos a luchar
por nuestras condiciones de vida. Como comentaba el más veterano de los
trabajadores: "...hay quien quiso convencerme de que estaba pasado de
moda, pero después de lo visto últimamente, de hablar con vosotros aquí
hoy... ni yo estoy anticuado, ni la lucha está pasada de moda".