Javier Plaza
No han pasado ni dos meses de mi despido y tan
sólo un mes de mi reincorporación a mi puesto de trabajo, cuando la
empresa me apercibe de suspensión de empleo y sueldo por veinte días, o
incluso de despido, pero que de momento y como tienen buen corazón tan
sólo se queda en una amonestación por escrito. Me hacen responsable de
un incidente con un compañero de trabajo, el cual me quiso agredir porque
supuestamente le habían llamado a casa el día de la huelga general para
saber si había ido a trabajar. Félix Ruiz de Sabando, representante de
la empresa y presente en el incidente, se limitó a observar sin
intervenir ni decir absolutamente nada. ¿Está la empresa detrás de todo
esto? Lo que está claro es que la empresa ALSATEC quiere aprovechar este
incidente enfrentando compañeros con compañeros haciendo bueno aquello
de que no hay mejor cuña que de la misma madera.
Al día siguiente convocan una reunión para explicar
el incidente y al poco de iniciar yo mi versión de los hechos, el
mencionado trabajador vuelve a amenazar puño en alto con agredirme
físicamente y con insultos sin que ninguno de los tres representantes de
la empresa allí presentes hicieran o dijesen nada, ante lo cual tomé la
decisión de ausentarme de la reunión a fin de evitar males mayores y
manifestando que consideraba la reunión "una encerrona".
En dicha reunión insistí, igual que el día anterior,
en que consideraba amenazada mi integridad física y que se debían
adoptar medidas urgentes para garantizar mi seguridad.
¿Qué busca y qué pretende la empresa con su actitud
beligerante de acoso y derribo contra mí, recientemente elegido delegado
sindical? Preguntar es dar la respuesta. Nada de lo acontecido
últimamente en ALSATEC es producto de la casualidad, existe un hilo
conductor que explica objetivamente los hechos. Lo cierto es que el
presente en ALSATEC está ligado fuertemente al pasado reciente. Hay que
remontarse al 19 de abril, momento en el que soy despedido de la empresa
en un proceso de negociación con la misma. Justo al mes soy readmitido a
mi puesto de trabajo por la presión sindical ejercida y porque la misma
empresa reconoce a través de su abogado que la carta de despido fue un
despropósito. Ni siquiera se presentaron al acto de conciliación,
mandando un fax a la sede de UGT para mi reincorporación a mi puesto de
trabajo. Este mismo día se convocan elecciones sindicales. Los hechos
anteriormente descritos coinciden con la culminación del proceso
electoral, presentación de mi candidatura, constitución de la mesa
electoral y las votaciones finales. Salgo elegido por mayoría abrumadora.
El hecho de que ahora se me amoneste por escrito haciéndome responsable
de los incidente ocurridos, avala el criterio de que se está pretendiendo
limitar y condicionar mi actividad en la empresa como representante
sindical y preparar el terreno para un segundo despido.
El compañero Vicente Belloto, que no respetó la
asamblea de trabajadores en la que se decidió por amplia mayoría salir a
la huelga general, se está metiendo en un terreno minado al dejarse
manipular por la empresa. Si piensa que va a obtener algún beneficio de
todo esto está muy equivocado. Primero lo utilizan contra mí hasta
lograr el objetivo propuesto y después lo arrojarán al cubo de la
basura.