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El heredero
ya tiene pisito
Jorge Aranda
L os medios de comunicación no se cansan de
repetir cómo la familia real que tenemos el gusto de disfrutar, a parte
de una honda y sincera tradición democrática se caracteriza por lo
campechana y lo identificada que está con los problemas y las
inquietudes del resto de los españolitos de a pie. Tanto es así que el
apuesto heredero al trono se nos ha hecho mayor y como cualquier otro
joven "abandona el nido paterno" para lanzarse a vivir por su
cuenta; toda una aventura. Quizá no sea absolutamente cierto que sus
problemas son similares a los de los hijos de las familias trabajadoras:
no ha tenido que tragar con cualquier piso humilde que con grandes
sacrificios se ajuste a su exiguo salario, que es lo que tendría que
hacer si fuera "uno más". La nueva vivienda de Su Alteza
Real cuenta con nada menos que 1.800 metros útiles (solo el
dormitorio 110m2) nueve cuartos de baño, seis aseos, está adornada con
cuadros de Sorolla, etc. Vamos como cualquier otra casa. Por supuesto ni
que decir tiene que los 4,32 millones de euros que ha valido han sido
generosamente obtenidos del erario público, de ese que es tan
raquítico cuando se trata de pensiones, subsidios de desempleo,
educación o sanidad pública (aunque si lo hubiera pagado de su
bolsillo en el fondo el dinero habría salido del mismo sitio). Hechos
como estos nos muestran la verdadera realidad de la monarquía, cuáles
son sus intereses y sus condiciones de vida, digan lo que digan,
absolutamente distintas de las que tenemos los trabajadores y que son
las propias de la clase social a la que representan.
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