Jon Agorreta
Lenin recalca en este texto la naturaleza de la
guerra imperialista y el papel que juegan los dirigentes reformistas a la
hora de afrontar este problema, cuando los intereses vitales, tanto de la
clase trabajadora como de la burguesía, están en juego.
El carácter de la guerra imperialista
Lenin insiste en que las guerras imperialistas las
hacen los gobiernos burgueses con el objetivo de repartirse el botín y de
paso exterminar al proletariado del país sometido y enfrentarlo al del
país opresor.
Un ejemplo de guerra imperialista ha sido la primera de
este siglo XXI: los bombardeos del imperialismo estadounidense en
Afganistán donde, con la excusa de defender la democracia y la
civilización, no les ha importado masacrar a un pueblo inocente para
defender sus intereses en la zona (gaseoducto del petróleo, zona de
recambio ante la inestabilidad de Oriente Medio e intereses
geoestratégicos). En la guerra es cuando se pone de manifiesto, de forma
cruda, la necesidad de que exista un partido marxista con profundas
raíces entre la clase trabajadora, un partido que luche al mismo tiempo
contra la injerencia imperialista y el régimen corrupto y opresor de la
clase dirigente del país agredido, y que haga un llamamiento de unidad a
la clase obrera occidental y de denuncia del carácter opresor de su
burguesía.
El papel de los dirigentes reformistas
Lenin también aludía al papel nefasto de los
dirigentes reformistas, que no tuvieron escrúpulos a la hora de
traicionar al proletariado y favorecer a la burguesía, votando los
créditos de guerra de sus respectivos gobiernos para el inicio de la I
Guerra Mundial. Es lo mismo que ocurre hoy con la mayoría de los
dirigentes de nuestras organizaciones, que no han dudado en apoyar las
intervenciones del imperialismo en pos de la defensa de la
"civilización", "ayuda humanitaria" y otros términos
por el estilo (como en Somalia, Yugoslavia, Irak, etc.). Lo único que han
conseguido es echar más material inflamable a la política internacional
y agudizar aún más el hambre y la miseria de los pueblos afectados.
Lenin, ante esta situación, abogaba por el socialismo
frente a la barbarie imperialista y eso, hoy como ayer, sigue más vigente
que nunca.