Fred Weston
Atenas
El martes 18 de junio, momento en que se escriben estas
líneas, hay una huelga general en Grecia. Ésta sigue a las dos grandes
huelgas generales que sacudieron el país el año pasado. Lo que hizo
estallar la furia de los trabajadores griegos entonces fueron el plan del
gobierno para introducir duros recortes en el gasto social,
particularmente en el sistema de Seguridad Social. El gobierno proponía
subir la edad de jubilación de los 60 a los 65 años, además de reducir
las pensiones entre un 20 y 30 por ciento.
Las dos huelgas generales del año pasado obligaron al
gobierno a dar marcha atrás. Los trabajadores ya han tenido suficiente y
no están dispuestos a aguantar nada más. Hasta entonces los trabajadores
griegos habían estado en calma con escasas luchas y huelgas. Como
explicamos el año pasado, las dos huelgas generales de abril y mayo de
2001 significaron un punto de inflexión.
Los trabajadores ahora han aumentado su confianza y
están dispuestos a luchar. Un testimonio de esto es el número cada vez
mayor de huelgas. Los trabajadores del transporte han estado en huelga en
varias ocasiones y han extendido la huelga de hoy a 48 horas. No hay
autobuses ni metro en Atenas. Los trabajadores marítimos (marina mercante
y barcos de pasajeros) también se han declarado en huelga. Los
controladores de tráfico aéreo también tienen 48 horas de huelga. Los
médicos también han salido.
La diferencia con el pasado es que la mayoría de las
luchas del último periodo han terminado en victoria para los
trabajadores. Uno de los síntomas claros del ambiente es que la
militancia de los trabajadores griegos sigue en aumento.
Todo esto explica por qué el gobierno no ha intentado
introducir la ley como el año pasado. Ahora han diluido sus propuestas.
Han intentado dividir a los trabajadores, tratando de forma diferente a
los diferentes sectores. En el sector privado han hecho algunas
concesiones a la edad de jubilación y sobre los niveles de pensiones.
Pero para una parte de la clase obrera, los trabajadores jóvenes, las
condiciones han empeorado. La idea era enfrentar a los trabajadores más
viejos. También han hecho duros recortes en el sector público, aunque no
tan duros como los del año pasado. Las más afectadas con estos recortes
han sido las mujeres, especialmente aquéllas que tienen hijos. La
realidad es que para la mayoría de la clase obrera, con las nuevas
propuestas, hay un empeoramiento de sus condiciones de vida.
El papel de los dirigentes sindicales del PASKE
Sin embargo, como el gobierno ha presentado una
versión descafeinada, los dirigentes sindicales del PASKE (aquéllos más
próximos al PASOK, que ahora está en el gobierno) han intentado
presentar las nuevas propuestas como una ley buena, lo que ha afectado a
la participación en la manifestación. Los dirigentes del PASKE —que
está dentro del GSEE, que une a todas las federaciones sindicales—
votaron en contra de la huelga aunque luego dijeron que públicamente la
apoyarían. La realidad es que no movilizaron sus fuerzas y esto fue
evidente en la manifestación, donde la mayoría de los participantes
pertenecían al PAME (sindicato vinculado al Partido Comunista).
Deberíamos añadir que la huelga del transporte tampoco facilitó las
cosas. Muchos trabajadores no pudieron llegar a la manifestación. La
participación en la manifestación fue de unos 10.000 trabajadores.
La huelga fue convocada hoy porque era el primer día
del debate parlamentario de la nueva ley. Se debería haber movilizado
antes para poder presionar al gobierno. Aunque la huelga fue un éxito,
teniendo en cuenta el tamaño de la manifestación y la actitud de los
dirigentes del PASKE, el gobierno probablemente seguirá adelante con las
nuevas propuestas.
La nueva ley será un paso atrás para los
trabajadores, y los empresarios todavía piden más. El gobierno del PASOK
ha ido demasiado lejos para los trabajadores y no es suficiente para los
empresarios. Esto tendrá un impacto en las próximas elecciones generales
en Grecia que se celebrarán en 2004. Sin embargo, antes, hay elecciones
municipales en octubre. Todas las encuestas dicen que el resultado más
probable es la caída del PASOK y la victoria del partido de la derecha
Nueva Democracia (ND). Más que un giro a la derecha, lo que se espera es
una gran abstención entre los trabajadores. Una gran derrota electoral en
octubre sería el preludio de una derrota en las generales y el triunfo de
ND.
Una victoria de ND significaría un nuevo golpe para
los trabajadores. Los empresarios querrían conseguir con el ND lo que no
han podido conseguir con el PASOK. La política del actual gobierno
Simitis sólo está sirviendo para preparar el terreno de la derecha, como
ha ocurrido en Italia, en Francia y anteriormente en el Estado español.
Si ND vuelve al poder, la responsabilidad recaerá sobre los hombros de
los dirigentes de derechas del PASOK.
Sin embargo, hay otra cara de la moneda. Un ataque del
ND sería visto como una provocación contra la clase obrera. Y con el
PASOK en la oposición, la presión se acumularía sobre los dirigentes
del PASKE para que movilizasen a los trabajadores junto con el PAME. Lo
que veremos es una escenario similar al que hemos visto hace poco en
Italia con Berlusconi, donde millones de trabajadores han participado en
una huelga general.
El año pasado los trabajadores griegos rompieron el
hielo en Europa. Las dos huelgas generales fueron un anticipo de lo que
llegará para el resto del continente. Esto se ha confirmado ampliamente
con lo visto en Italia y Francia, y lo que ahora se está produciendo en
el Estado español. Los trabajadores griegos se moverán de nuevo y de una
manera decisiva en el próximo periodo.
Aunque la manifestación de hoy fue relativamente
pequeña, es importante observar que las nuevas capas estaban presentes.
Grupos de trabajadores que nunca habían participado en una huelga
estuvieron manifestándose frente al parlamento. Eran jóvenes
trabajadores que entraban por primera vez en la lucha. Toda la clase
obrera griega está sacudida por la situación general. Capa tras capa
cada vez son más militantes. Se avecinan años tormentosos.