Francisco y Cristóbal
Miembros del Comité de Empresa
Arregui tiene en la actualidad unos 600
trabajadores de los cuales 420 son fijos y el resto eventuales. Fue
adquirida hace seis años por el grupo CELSA cuya dirección está en
Barcelona y consta de siete empresas siderometalúrgicas, la de Vitoria,
dos en Santander, tres en Barcelona y una en Bilbao. La empresa está
llevando a cabo cambios tecnológicos pero con unas presiones tremendas a
los trabajadores apoyándose en la eventualidad y la amenaza de sanciones.
La empresa quiere que desaparezcamos los trabajadores fijos, más antiguos
y con derechos, para quedarse con gente eventual a los que explotar al
máximo. Es lo mismo que intentaron hacer en Hofesa.
En este contexto la dirección ha despedido a un
compañero en una sección muy complicada, una nave con uno de los mayores
índices de accidentes laborales donde los propios mandos no tienen ni un
año de antigüedad. En dicha sección antes trabajaban doce compañeros
experimentados y ya sólo quedan dos trabajadores con más experiencia
(uno de ellos el despedido) y los demás son eventuales que cuando
aprenden se les acaba el contrato.
La situación en los últimos meses ha llegado al
límite como demuestra que ha habido seis compañeros de baja al mismo
tiempo en esta sección y algunos han llegado a trabajar 16 horas diarias
seguidas.
En esta sección, antes de ser adquiridos por el grupo
CELSA, se sacaban al mes 7.000 toneladas de material acabado, directamente
al cliente, eso en un mes excepcional; ahora se sacan 17.000 toneladas,
pero de qué manera: para cargar un camión, éste tiene que entrar por
cinco puertas diferentes con lo que ello supone, aquí le echan cuatro
paquetes, ahora vete a la puerta tal, está ocupada, hay varios camiones
delante, tiene que esperar, allí que le echen otros tantos... Doce horas
para cargar un camión, un desastre. El cabreo que se acumula por parte de
los camioneros, muchos de los cuales son autónomos que cobran por viaje,
es tremendo y eso es responsabilidad de la empresa y no del trabajador.
La empresa hace y deshace a su antojo pero los
trabajadores tenemos nuestros derechos y si se ve que se están cometiendo
irregularidades por parte de los mandos, la obligación de un miembro del
Comité es denunciarlo, respaldado por el apoyo que ha tenido por parte de
los compañeros.
La empresa ha reaccionado presionando al compañero; ya
hace mes y medio le impusieron una sanción de la que aún no ha salido el
juicio. Informamos a los trabajadores de la actitud que estaba tomando la
dirección de la empresa y los encargados contra el compañero. La
empresa, en lugar de solucionar los problemas de organización, decidió
ir a por él.
El compañero, el día que le impusieron la sanción
trabajaba de noche, le dejaron el parte de trabajo que tenía que realizar
donde se especifica el turno de carga de cada camión. A un camionero que
había entrado a las dos de la tarde, a las seis le habían llenado la
mitad de la carga y a las diez de la noche aún tenía que esperar cuatro
camiones por delante con lo que el turno de carga le tocó a la una de la
madrugada. Cuando el compañero fue a cargarle se encontró con una
persona con los nervios rotos que le culpó de su situación. La empresa
se aprovechó del incidente y sin consultar con el afectado le envió la
carta de despido.
En Arregui no hay referentes sobre despidos. El
compañero despedido lleva 28 años en la empresa, es miembro del Comité
de Empresa por UGT y delegado de salud laboral y nunca ha habido problemas
de ningún tipo, éstos han empezado en los últimos meses cuando la
dirección de la empresa ha buscado el enfrentamiento con los mandos de
esa sección y el compañero. A partir de ahí se les ha visto ir a por
él a saco.
En el Comité de Empresa estamos totalmente unidos y
exigimos la retirada de dicha carta. Estamos concentrándonos con
pancartas a la puerta de la empresa, a la entrada y la salida y hemos
hecho un plan de movilizaciones: el día 3 de julio vamos a hacer un paro
de tres horas por turno con la idea de incorporar a los eventuales a la
lucha, y del día 10 hasta el día 17 que se cogen las vacaciones, vamos a
hacer un paro de tres horas. Cuando vengamos de vacaciones, si el tema no
se ha solucionado, volveremos a la lucha.
Nos hemos puesto en contacto con los demás
representantes de los trabajadores del grupo, en concreto con los de
Nervacero y ya hemos quedado en coincidir con las acciones que llevemos a
cabo. También estamos dirigiéndonos a la dirección confederal de UGT
para que actúe contra este despido.
La burguesía en el Estado español, con el PP en el
gobierno, quiere destruir las conquistas de la clase trabajadora. Su
modelo se basa en mano de obra barata, salarios bajos, trabajadores sin
derechos de ningún tipo, despido libre, etc. Un régimen de esclavos
donde sólo podemos currar y callar.
Somos conscientes de que la patronal intenta imponer
empresa a empresa el despido libre y mayor precariedad laboral.
Despedir a un miembro del Comité que ha dedicado toda
su vida consciente a trabajar en Arregui como demuestran 28 años de
antigüedad en la empresa, es un aviso al resto de los trabajadores de
Arregui y de las demás empresas. Si lo consiguen aquí ningún trabajador
se sentirá seguro en su puesto de trabajo. La nueva táctica de la
patronal es crear incidentes con los que justificar despidos, tenemos un
caso similar en Vitoria en la empresa Alsatec, en Goizalde y habrá más.
Debemos unirnos todos contra la arbitrariedad patronal, hoy es Cristóbal
pero mañana puedes ser tú, por eso esta lucha es la lucha de toda la
clase trabajadora contra el despido libre, contra la precariedad laboral,
contra los accidentes de trabajo provocados por una patronal que explota a
los trabajadores al límite, siendo incapaces de adoptar medidas de
organización del trabajo que eliminen tensiones. Frente a un despido la
única respuesta es la unidad de la clase trabajadora.
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¡Despedido readmisión!
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Contra la represión sindical,
la precariedad y la siniestralidad laboral.