Juan García
Sevilla
El 20 de junio Andalucía amanecía paralizada.
Todos los sectores se mantuvieron inactivos prácticamente por completo
durante toda la jornada, destacando el industrial y el agrícola,
reflejando claramente la actitud de la clase trabajadora hacia la lucha y
el rechazo general al decretazo.
Las medidas puestas por el PP sobre la mesa han sido
vistas correctamente por el conjunto de los trabajadores como un ataque
directo y de efectos inmediatos. Ese sentimiento se ha visto especialmente
reflejado en Andalucía, donde cerca de medio millón de trabajadores
dependen del sector agrícola y del subsidio por desempleo agrario (PER).
El decretazo significaría situar en la pobreza absoluta a miles de
familias, que sin el complemento que representa el subsidio, se quedarían
con rentas en torno a las 80.000 pesetas por familia en los meses de
actividad. Esta situación, junto a la prepotencia y el desprecio hacia
los jornaleros y el resto de trabajadores de que ha hecho gala la derecha,
ha puesto en el orden del día la unidad del movimiento obrero en la
lucha.
Prueba de lo que acabamos de señalar han sido las
movilizaciones del mismo día 20 y las que se sucedieron durante las
semanas previas en todas las capitales y pueblos de Andalucía:
· 26 de mayo: Más de 5.000 jornaleros,
movilizados por el Sindicato de Obreros del Campo (SOC), se desplazan
desde todos los pueblos de Andalucía hasta Despeñaperros donde, a pesar
de la movilización de gran parte de los efectivos de la Guardia Civil, se
logra cortar durante más de una hora el tráfico.
· 2 de junio: caravanas de coches, organizadas por
CCOO y UGT, por numerosos puntos de Andalucía.
· 9 de junio: Manifestación en Sevilla, convocada
por CCOO, UGT y SOC. Participan entre 250.000 y 300.000 personas de toda
Andalucía; se agotaron los autobuses de la Comunidad, obligando a muchas
organizaciones locales a contratar servicios de Badajoz, Murcia y otras
provincias.
· 13 de junio: Concentración en Sevilla (Plaza de
España) de más de mil jornaleras. Organizada por el SOC.
· 15 de junio: El SOC logra movilizar a más de
3.000 jornaleros en una ocupación de una finca en Sevilla.
· 20 de junio: Paralización total y
manifestaciones por pueblos y capitales, entre las que destaca la
manifestación de más 100.000 personas en Sevilla (¡el gobierno la
cifró en 9.300 manifestantes exactos!).
Estos acontecimientos son sólo algunos de los más
destacados, pero desde luego la actividad fue incesante desde finales de
mayo: asambleas en la mayoría de las fábricas, asambleas en cada plaza
de los pueblos, concentraciones, cortes de carreteras, asambleas de
delegados, etc.
Esta ha sido la respuesta de los trabajadores. El
gobierno parece no haberse dado por enterado, pero se equivoca
completamente si piensa que manteniendo la actitud de ignorar este
auténtico terremoto social, va a lograr desmovilizar. Los trabajadores
han dejado claro que no van a permitir este nuevo ataque. No sólo eso,
sino que esta huelga ha significado un punto de inflexión en la
conciencia de millones de trabajadores y jóvenes; son muchas empresas las
que, a raíz de la huelga general, están poniéndose en huelga y
reivindicaciones que han estado en segundo plano durante todo el período
anterior, como la Reforma Agraria, empiezan a aparecer de nuevo. El cambio
que está teniendo lugar en las conciencias, inevitablemente retoma viejos
problemas como la propiedad privada de la tierra y su enorme
concentración (más del 50% está en manos de menos del 2% de
propietarios, que son los que acaparan además casi la totalidad del más
del billón de pesetas de subvenciones), origen de la situación de miles
de familias jornaleras.
Ahora hace falta que los dirigentes de CCOO y UGT tomen
nota de esto y aporten ya un plan para continuar de manera organizada la
movilización. Por su parte, el SOC ya ha anunciado que el 20-J no ha sido
más que el comienzo de la lucha y ya está discutiendo las tareas de cara
al verano.