Jaime Vázquez
Secretario general de la S.S. de UGT
de Redisma (repartidores de El Mundo)
La huelga general convocada por UGT y CCOO el 20 de
junio de 2002 coincide con la fecha de la celebración de las primeras
elecciones generales de 1977. La lucha de la clase obrera y de la juventud
en los años 70 hizo posible la conquista de las libertades democráticas;
en las fábricas, la lucha de los trabajadores hizo posible grandes
avances en nuestras condiciones económicas así como la imposición a los
empresarios de nuestras organizaciones obreras, por ejemplo los Comités
de Empresa. El denominador común de aquellos grandes cambios fue la
capacidad de lucha de la clase obrera y de la juventud. Hoy como ayer a
los trabajadores no nos regalan nada, lo que consigamos dependerá de
nuestra capacidad de lucha.
La huelga general del 20 de junio debe ser entendida
por parte de los dirigentes sindicales como la necesidad de un cambio de
rumbo de su política sindical, hacia una acción sindical de lucha y
reivindicación. El modelo de concertación social esta llegando a su
límite.
La convocatoria de la huelga general por parte de
nuestros dirigentes ha sido la mejor respuesta a la burguesía de este
país, y a la vez nos ha demostrado el lastre de la mentalidad negociadora
de muchos delegados sindicales.
Alta participación
La huelga general en el reparto de prensa y revistas de
la Comunidad de Madrid ha sido total. Ni una sola de las ediciones
clandestinas realizadas por los editores de este país fue repartida por
los ruteros habituales.
La acción sindical en la convocatoria de la huelga
evidenció una vez más la diferencia entre los dos modelos de acción
sindical presentes en el sector, y una vez más, el modelo de acción
sindical reivindicativo y de lucha demostró su eficacia.
Los trabajadores de reparto de prensa de Madrid somos
trabajadores autónomos. Desde el primer momento, los dirigentes del
sector teníamos claro que era necesario realizar asambleas para discutir
y decidir sobre la huelga en los diversos periódicos, para aclarar
cualquier duda y convencer a quien no lo tuviera claro, posteriormente se
hizo lo mismo en una asamblea general de todo el sector, votándose por
unanimidad el apoyo activo a la huelga general.
Esto hizo posible contar desde la noche del 19 al 20
con casi todos los ruteros participando activamente en los piquetes, con
turismos y trescientas furgonetas, en todos los puntos clave esa noche,
coordinados por el Comité de Huelga que elegimos previamente.
La huelga en oficinas y almacenes tuvo un seguimiento
algo distinto.
El ‘cuarto poder’, paralizado
En las fechas previas al 20 de junio los editores de
este país (el cuarto poder) parecían divididos de cara a la
huelga general. Muchos dirigentes políticos y sindicales daban por hecho,
equivocadamente, que el diario El País participaba en la
convocatoria de la huelga, mientras que El Mundo, Abc, La
Razón apostaban por el apoyo a la política del gobierno. Pero el
diario El País fue el primero en editar ediciones clandestinas en
Burgos y en Valencia, repartiéndose esa edición en Madrid con esquiroles
de fuera de Madrid. La Razón, Marca y As adelantaron
sus ediciones horas antes del inicio de la huelga y lograron hacer un
primer reparto a través de los esquiroles que Boyaca había contratado,
repartiéndose en turismos. El Mundo editó unos 3.000 ejemplares,
pero ante la presencia de nuestros piquetes hicieron un amplio despliegue
policial y varios furgones con policías antidisturbios, siguiendo
órdenes, sacaron los periódicos en su interior.
El hecho fue que conseguimos nuestro objetivo: que
ninguna de las ediciones de ningún periódico pudo ser vendida en los
quioscos de Madrid el día 20 de junio
Una vez que comprobamos el éxito de la huelga, sobre
las ocho de la mañana, concluimos la acción de los piquetes con una
caravana de las trescientas furgonetas que habíamos participado, con una
visita de "cortesía" a El País y desde ahí,
recorriendo toda la calle Alcalá, hasta Cibeles y el Paseo del Prado
terminándo en Atocha, lo que provocó el correspondiente atasco en la
circulación (seguramente alguno de los que fueron a trabajar llegó tarde
ese día). Los que desconocían el hecho pudieron pensar que el tráfico
en Madrid a esas horas era el de cualquier día normal sin huelga, poco
después saldrían de su error al ver las calles, vacías como si fuera un
domingo.
Los editores de este país al unísono demostraron una
vez más a qué clase social pertenecen y como no dejan de ser un
vehículo de transmisión ideológica de la burguesía.
La participación de los ruteros en la huelga general
ha sido un gran éxito. Hemos conseguido que el famoso dicho: "no
se mueve una rueda ni luce una bombilla sin el permiso de la clase obrera",
en el caso de nuestro sector en Madrid fuese una realidad. Hemos
demostrado una vez más nuestra capacidad de lucha y organización. Un
modelo de acción sindical reivindicativo, de lucha, y unos dirigentes
sindicales con decisión han sido las claves de nuestra respuesta ante la
convocatoria de los sindicatos a la huelga general.