E. V.
Podía haber sido el mayor huelgón desde el 14-D.
Esta es la sensación que se tiene al ver que no fueron ningún fracaso
las dos fechas de huelga general convocadas por ELA y LAB el día 19 y por
UGT y CCOO el 20.
Lo que se evidenció es que en Euskadi hay un doble
descontento con la política del Partido Popular, por el auténtico
machaque a los derechos democráticos que representa la nueva Ley de
Partidos con la que el gobierno pretende ilegalizar a Batasuna, por la
criminalización de todo lo que huela a abertzale y por los ataques
a la clase trabajadora que se han sucedido uno tras otro durante los seis
años que gobierna el PP hasta el actual decretazo.
Este tremendo malestar podría haber hecho posible la
mayor huelga que se recuerda en Euskal Herria desde el 14 de diciembre de
1988, cuando todas las organizaciones lucharon unidas.
Los efectos de la doble convocatoria
Sin embargo la doble convocatoria ha provocado un
ambiente de amplio malestar entre los trabajadores. Ni las propias bases
de ELA y LAB aceptaron las razones de su dirección para romper una
convocatoria unitaria el día 20. La crítica ha sido tremenda y la
dirección se ha visto obligada, en algunos casos, a pedir a sus afiliados
que saliesen a la huelga por "solidaridad con el sindicato".
"Es una cuestión de relación de fuerzas". Así pues, lo que
debería haber sido un huelgón contra el PP la dirección de ELA y LAB,
en muchos casos, lo convirtió en un pulso frente a UGT y CCOO.
El apoyo en los grandes batallones del proletariado a
la huelga del día 20 fue notorio diga lo que diga el PNV que con similar
"imparcialidad" que el PP, cifra el seguimiento del día 19 en
un 60% y el del día 20 en un 20%.
El PNV y EA que parecían apoyar descaradamente la
huelga del día 19 en realidad estaban apoyando la división de la clase
trabajadora en dos fechas, lo que de hecho mermó el apoyo de ambas. La
durísima actuación de la ertzantza, sobre todo contra los piquetes de
LAB, demuestra a quién apoyaban realmente.
"Divide y vencerás". Es el mismo eslogan de
la burguesía española que durante años ha tratado de fragmentar Euskal
Herria separando a Navarra y ahora a Álava. En ese sentido parece mentira
que quienes convocaron la huelga del día 19 no se diesen cuenta de que
estaban profundizando la división, también la territorial, en el seno
del movimiento obrero. La huelga del día 19 fue un éxito sobre todo en
Guipúzcoa y parcialmente en Vizcaya, con un apoyo menor en Álava y en
Navarra, la huelga del 20 tenía una lectura inversa; por ello, ambas
tuvieron fuerza allí donde salieron. Haber luchado unidos hubiese soldado
la unidad de la clase obrera frente a la burguesía vasca y española y,
lo más importante, hubiese representado un salto adelante en cuanto a las
simpatías de la clase trabajadora del resto del Estado. El debilitamiento
de la huelga por la doble convocatoria no ayuda en nada al avance de los
derechos democráticos en Euskal Herria.
La clase trabajadora lleva en sus entrañas la palabra
unidad a la hora de luchar porque esa es precisamente nuestra fuerza:
luchar unidos los trabajadores de todo el Estado contra una agresión que
tiene carácter estatal. Sin embargo esta huelga ha sido un aviso. Le
corresponde a la dirección de UGT sobre todo, y de CCOO retomar la
defensa de los derechos democráticos de las nacionalidades oprimidas y en
concreto la defensa del derecho de autodeterminación como la mejor forma
precisamente de unir a los trabajadores por encima de fronteras
nacionales. Junto a un sindicalismo combativo que deje atrás la política
de pactos y consensos, es necesario romper con cualquier apoyo al Partido
Popular en su política represiva hacia los derechos democráticos de las
nacionalidades oprimidas. "La vida enseña" y esta huelga
general debe servir para cerrar filas en el movimiento obrero, conscientes
de que la lucha por los derechos democráticos y por los derechos sociales
es una y la misma lucha contra la derecha y el capital, tengan la
nacionalidad que tengan.