Miguel Campos
La huelga en Asturias fue prácticamente total,
más de un 90%. Las principales industrias (siderurgia, minería, naval,
etc.) pararon y en sectores con mucha más dispersión y precariedad como
el comercio o la hostelería el paro también fue altísimo a pesar de las
coacciones y presiones empresariales. La víspera de la huelga aparecía
un comunicado público de la Unión de Comerciantes y Autónomos de
Avilés y Comarca (UCAYC) llamando a no secundar el paro y a abrir los
establecimientos. Del mismo modo, asociaciones de comerciantes de Oviedo
afines al PP también llamaron a boicotear la huelga. Pero la realidad es
que todos los intentos de la derecha y los empresarios de impedir mediante
el chantaje, la coacción y la represión policial, el derecho a huelga de
los trabajadores acabaron en un estrepitoso fracaso.
En varios supermercados y establecimientos comerciales
las trabajadoras y trabajadores mostraban su satisfacción por la llegada
del piquete. En Avilés, donde la presencia de los marxistas de El
Militante en los piquetes fue muy destacada, el cierre fue total.
La presencia en los piquetes fue bastante nutrida en
general pero especialmente en Gijón, donde el más numeroso, compuesto
mayoritariamente por miembros de la Corriente Sindical de Izquierdas (CSI),
consiguió garantizar la huelga en el centro comercial Alcampo y otros
establecimientos cuyos propietarios intentaban boicotear el paro. Este
piquete, en el que participamos los compañeros de El Militante, fue
estrechamente seguido por la policía y sufrió varias cargas policiales y
la detención de varios compañeros, dos afiliados a la CSI y uno a USO,
que tras la rápida actuación de los responsables del piquete fueron
liberados.
En Gijón hubo una manifestación por la mañana
convocada por los sindicatos minoritarios CSI y CGT (los demás sindicatos
decidieron no convocar) a la que asistieron más de 10.000 trabajadores
desbordando todas las previsiones.
Las manifestaciones multitudinarias
La manifestación se caracterizó por un ambiente muy
combativo y la intervención más aplaudida fue la del secretario general
de la CSI llamando a continuar la lucha después del 20-J y a mantener la
unidad sindical basándose en la lucha y el fin de la política de
negociación sin movilización de los últimos años.
Por la tarde más de 100.000 trabajadores llegados por
sus medios particulares desde los distintos puntos de la región llenaron
las calles de Oviedo respondiendo a la convocatoria unitaria de CCOO, UGT,
USO, CSI y CGT y protagonizando la mayor demostración de fuerza de la
clase obrera asturiana en los últimos años.