Talleres Soldevilla es una empresa de la comarca del
Nalón, en Asturias. Durante sus más de cien años de existencia se
realizaron en ella trabajos de ajuste, fundición, calderería, forja y
montaje. Durante los últimos 25 años los trabajadores han asistido al
progresivo desmantelamiento de la empresa, a la disminución de plantilla,
el cierre de talleres y la venta de los terrenos donde éstos se ubicaban
para construir viviendas.
Por fin, en el mes de septiembre la empresa presenta una suspensión de
pagos que afecta al total de la plantilla (en este momento de 16
trabajadores). Ante esta situación los trabajadores deciden ocupar las
instalaciones por tiempo indefinido. Su reivindicación: exigir un
proyecto de futuro para una empresa que, nos aseguran, no tiene
competencia en la comarca.
Entrevistamos a Eloy Alonso,
delegado por CCOO y portavoz de los trabajadores.
El Militante.– Explícanos cómo se llega a la
situación actual.
Eloy Alonso.– Esta empresa estaba ubicada
inicialmente a la entrada de Sama de Langreo, fuera de la zona urbana,
pero progresivamente se ha ido construyendo hasta que quedó
prácticamente en el centro de la ciudad. Hace aproximadamente dos años,
con el anterior gerente, se produjo la mayor parte de la venta de terrenos
y la mayor descapitalización de la empresa. Nosotros exigimos por estos
hechos su dimisión, amenazando con ir a una huelga indefinida, pues
temíamos que se llegara al cierre.
Con el nuevo gerente elaboramos un proyecto de
viabilidad, puesto que existía una gran cartera de clientes, de la talla
de Hunosa, Aceralia... El proyecto pasaba por el traslado de la empresa al
polígono industrial de Riaño III y por una inversión de 150 millones.
Pero cuando llegó la hora del traslado, el Consejo de Administración
plantea que no va a invertir ni un duro.
Cuando nos presentaron la suspensión de pagos
teníamos una cartera de obra para sacar en el taller, así como una
cartera pendiente de Aceralia que nos aseguraba facturar durante al menos
un año más. Pero no fuimos capaces de sacar el trabajo por lo obsoleto
de las instalaciones. Hace 30 años que la empresa no invierte nada, y la
maquinaria está totalmente anticuada.
EM.– ¿Cómo es posible que una empresa con tanto
trabajo como era ésta, con todo ese patrimonio, más el dinero obtenido
por la venta de terrenos, pueda decir que no tiene beneficios y cerrar?
E.– ¿Por qué? Pues porque lo permite la ley,
que está hecha para proteger a los especuladores. Ellos empezaron a
dividir los terrenos entre los distintos herederos, a parcelarlos y a
venderlos. Era obvio lo que estaban haciendo, pero los trabajadores no
podemos hacer nada ante esto mientras la empresa nos mantenga los
salarios, la antigüedad, etc, y eso sí lo cumplían. Sólo ahora que nos
encontramos en la calle es cuando podemos denunciar la especulación tan
grande que hubo.
El gerente mantiene que han invertido unos 25 millones
en los últimos 20 años. Es mentira, podéis ver el taller ¿donde están
esos 25 millones? Igual los tiene debajo de la cama, no sé, desde luego,
no en Talleres Soldevilla.
EM.– ¿Desde que habéis empezado el encierro,
tenéis alguna expectativa de solución?
E.– Lo más firme que hubo fue un empresario con
el cual fijamos incluso la fecha para reiniciar el trabajo. El día antes
nos dijo que habían surgido problemas con uno de los socios. ¿Por qué
se echaron atrás? No queremos ni pensar que hay una mano negra interesada
en cerrar la empresa como sea. Ahora seguimos hablando con empresarios,
pero hay que ser muy cautos.
EM.– ¿No habéis valorado la posibilidad de que
quien se haga cargo de la empresa no sea el sector privado, sino el
gobierno central o autonómico?
E.– Pues mira, ya que lo comentas, lo que no veo
lógico es que el Ayuntamiento de Gijón haya invertido cientos de
millones para evitar que el Sporting baje a segunda y que para evitar un
cierre no haya un Ayuntamiento que lo plantee. Pero no, no tenemos ninguna
oferta.
Ahora mismo estamos en regulación de empleo durante
tres meses. Llegamos a este acuerdo para poder subsistir mientras
buscábamos un empresario que se hiciera cargo, si al final no aparece
nadie tendremos que picar donde se pueda. Para decírtelo más claro: si
tenemos que encerrarnos en la consejería de industria, pues lo haremos.
Somos pocos, pero es lo que hay.
EM.– ¿Cómo estáis económicamente? ¿Habéis
pensado en recurrir a la solidaridad de otros trabajadores?
E.– A nosotros nos deben cinco meses de salario,
unas 700.000 pts. No es la primera vez que la gente se ha ofrecido a
ayudarnos, pero de momento no es necesario. Además existe un compromiso
de la comarcal de CCOO de que ellos tirarán por todos los medios para que
hasta el último trabajador quede recolocado.
EM.– La desaparición de esta empresa, con una media
de antigüedad de 28 años, es un paso más en la destrucción del empleo
estable. En las cuencas mineras, que han sufrido tantas reconversiones
¿Cuál es el futuro que le espera a la juventud?
E.– Hombre, aquí hay empresas importantes, con
tradición sindical, y hay que intentar tirar de ellas, primero porque son
rentables y segundo porque hay un movimiento sindical fuerte. Hay que
evitar que la juventud trabaje a través de las ETTs, con contratos
basura, coaccionados, etc.
EM.– Una última pregunta. Como miembro de CCOO y a
la vista del panorama actual ¿Crees que hay condiciones para la
convocatoria de una huelga general contra la política del gobierno y de
la patronal?
E.– Bueno, yo estoy convencido, de que
"España va bien" para los que tiene que ir bien, y cada vez va
mejor para ellos. Con lo cual ¿Una huelga general? Sí, estoy convencido
de que la necesitamos, porque aquí los que tienen dinero cada vez tienen
más, pero luego ni hay inversiones ni nada, al margen de las buenas
palabras. En este país se han firmado unos acuerdos, unas regulaciones,
unos pactos, y no sólo con la derecha, ¿eh?, también antes...que eran
para convocar una huelga general y no de un día ¿eh?
Mira, el último ejemplo lo tienes con el tema
estudiantil. Este gobierno se pasa por el forro lo que piensa la gente y
esto no era para una huelga de un día, era para haber generado una
respuesta social muy importante y haberles advertido ¡A ver por donde
vais! ¡Y a ver quién tiene más fuerza!