Juan José Carbonell
(SE · Santiago)
La LOU no sólo es un ataque contra la educación
pública. En Santiago y en otras ciudades, como Las Palmas de Gran
Canaria, hemos visto a la policía arremetiendo brutalmente contra los
estudiantes aun cuando las manifestaciones eran pacíficas.
Ya el miércoles 14 de noviembre, con motivo de la
visita de los duques de Lugo, sufrimos la primera arremetida de la
policía. El resultado fue que las movilizaciones ganaron aceptación
entre la población. Incluso la prensa burguesa criticó al día siguiente
la acción policial.
La víspera de la investidura de Fraga, la asamblea de
estudiantes de Compostela organizó la toma del rectorado, el más idóneo
de los locales de la universidad porque está en el Obradoiro, donde
tendrían lugar los actos. Unos sesenta antidisturbios, que ya estaban
preparados para ahogar, a golpe de porra, cualquier acto de protesta,
entraron en el recinto. En el mejor estilo de la dictadura, sin respetar
nada, partieron vidrios y ventanas. Al entrar repartieron estopa a todos
los que se encontraban dentro —e incluso contra los que apoyaban la toma
desde fuera— y los arrastraron hasta la plaza.
Esa misma noche, Darío Villanueva, rector de Santiago,
sacó un comunicado retirando el apoyo que le había brindado a la
asamblea de estudiantes. Los estudiantes siempre fuimos conscientes de que
en cualquier momento pasaría. Sabemos que, como siempre, su única
intención es aprovecharse del movimiento para intentar solucionar sus
intereses, para después dejarnos tirados. Al día siguiente, las
embestidas policiales dejaron 30 heridos.
El porqué de la represión
Se convocó un acto de protesta contra la actitud de
Villanueva y un centenar de "radicales" le agredieron. Estos
mismos valientes, en la manifestación del día 12, atacaron verbal y
físicamente a manifestantes de las Juventudes Socialistas y les quemaron
una bandera por el pecado de no coincidir con su discurso.
Villanueva no nos da pena ninguna, pero ésa no es la
forma de ganar la lucha. Y menos en este momento cuando las movilizaciones
venían bajando en asistencia. Momentos así son cuando el gobierno usa la
violencia para intentar acabar con la lucha. No hay que darle excusas a la
represión. Seguirle el juego nos costaría todo lo conseguido hasta
ahora.
Hemos demostrado estar dispuestos a revelar el
verdadero carácter reaccionario del gobierno del PP y estar dispuestos a
defendernos de los ataques neoliberales que pretenden arrebatarnos la
educación pública. Porque hay que ser conscientes de que estas reformas
educativas no son exclusivas de Galicia, se dan internacionalmente. El
Estado burgués se quiere deshacer de su obligación de educar a la
población, que ya bastante mal venía cumpliendo. Acabar con una
educación pública de calidad es uno de los objetivos estratégicos de la
burguesía. Por eso el gobierno del PP se enrocó y se negó a modificar
la LOU a pesar del clamor contra ella. Por eso también recurrieron a la
represión. La LOU para ellos es más que una simple ley.