E l  M i l i t a n t e   Nº 1 46

Estado Español....

15 enero / 7 febrero 2002


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Crisis en el PSE-PSOE

Hay que romper los pactos con el PP y el PNV-EA

Eloy Val
Ezker Marxista

La crisis abierta en el Partido Socialista con la dimisión de Nicolás Redondo Terreros y la formación de una Gestora presidida por Ramón Jáuregui está directamente relacionada con la política de Zapatero de pactos con el Partido Popular; por tanto sólo puede ser vista como un episodio de una crisis mucho más amplia que se está fraguando en el seno del PSOE en todo el Estado. Euskadi ha resultado ser el eslabón más débil de la cadena.

La mayoría del Partido en Guipúzcoa, una parte considerable en Vizcaya y en menor medida en Álava se han expresado a favor de romper con la afinidad a las posturas del Partido Popular, que fracasó en las pasadas elecciones autonómicas vascas.

Ésto podría ser una buena noticia si como consecuencia del debate interno la organización socialista decidiese recuperar la defensa de los derechos democráticos del pueblo vasco, como el derecho de autodeterminación, vinculándolos a la defensa de un auténtico programa socialista. Si por el contrario la alternativa que propugnan los dirigentes socialistas es alejarse del PP para pactar con el PNV-EA el Partido Socialista de Euskadi irá de crisis en crisis.

Enfrentamientos entre el PP y el PNV

No es casualidad que la crisis en el PSE se haya dado en uno de los momentos de mayor ofensiva del Partido Popular para proceder a la ilegalización de Batasuna y de toda la izquierda abertzale tratando de que figurasen en las listas de organizaciones terroristas de la UE. Al mismo tiempo, el empeoramiento de las relaciones del PP con el PNV-EA ha llevado al fracaso de la negociación del Cupo, a un enfrentamiento directo con las instituciones vascas, llegándose a plantear la ruptura de relaciones de las instituciones vascas con el Estado y al boicot del Parlamento Vasco en el debate de aprobación de los presupuestos de la Comunidad Autónoma Vasca tanto por el PP como por el PSE-PSOE y Batasuna.

Muchas veces en estas páginas hemos insistido en que, si bien existe una clara comunidad de intereses entre la burguesía española y vasca en torno a la defensa de una política de derechas, de privatizaciones, de recortes sociales y de los derechos democráticos, cuando se trata de repartirse la tarta de la plusvalía arrancada a la clase trabajadora, la lucha entre ambas burguesías puede llegar muy lejos como podemos ver.

La bronca se ha hecho mayor al coincidir la presidencia española en la Unión Europea y la decisión del Gobierno de Aznar de enterrar cualquier forma de representación de las autonomías en los Consejos de Ministros de la Unión Europea. El enfrentamiento ha sido mayor con Euskadi por otros muchos motivos pero el malestar se extiende a Cataluña, Galicia, Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura y Canarias que se sienten igualmente marginados por esta decisión.

El PNV no tiene nada de ‘progresista’

Sería ingenuo, cuanto menos, creer que en la postura del PNV-EA hay algo de progresista. La burguesía vasca defiende únicamente sus intereses de clase. Que Izquierda Unida participe en un Gobierno de derechas con el PNV-EA y les salve la cara en lo que se refiere a Vivienda y Asuntos Sociales es un regalo. Que Batasuna acuda al Parlamento Vasco a última hora para salvar al Gobierno de Ibarretxe y le tienda la mano en todo momento para llevar adelante una pretendida "construcción nacional" es otro regalo y que el PSE-PSOE se divida para apoyarles a ellos en lugar de al PP es el tercero de los regalos de Navidad. ¿Qué más puede esperar la burguesía de las organizaciones obreras? Lo único, un pacto social con las direcciones sindicales para congelar los salarios y preservar los beneficios escandalosos obtenidos los últimos años, como el recientemente firmado por UGT y CCOO con la CEOE. Ah!... y que dicho pacto se aplique también en Euskadi.

Las organizaciones obreras deben romper ya de una vez con la política de pactos y acuerdos con la burguesía para defender un programa de independencia de clase, apoyarse única y exclusivamente en la fuerza y la organización de la clase obrera tanto para defender los derechos democráticos como para avanzar en sanidad, educación, vivienda y empleo. Euskadi es una de las cuatro zonas del estado donde menos contratos fijos se suscriben. La precariedad alcanza cotas alarmantes, la siniestralidad laboral —con más de cien trabajadores muertos el año pasado— es de las más altas. Hoy más que nunca hay que levantar en Euskal Herria la bandera del marxismo revolucionario. La revolución argentina es un ejemplo de cómo la lucha de masas es la única que puede cambiar radicalmente esta sociedad.




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