El pasado 30 de diciembre, en una patética ceremonia (con
saltimbanquis y demás), el Rey de España y Aznar asistieron al traspaso de
poderes de la presidencia europea de manos del primer ministro belga. En el
fondo no hay ninguna contradicción entre la frivolidad y simpleza del acto
con la importancia del traspaso de poderes.
La presidencia española de la UE no va a decidir nada
serio respecto al futuro de Europa o sus gobiernos, pese a que el PP vaya ha
hacer una campaña propagandística dando la impresión de que sí. Si Aznar
hace algo lo hará con permiso de sus mayores (Francia y Alemania), ya
sabemos: más recortes sociales, privatizaciones y una política de perrito
faldero respecto al imperialismo americano, recorte de los derechos
democráticos con la excusa del terrorismo, etc.
Los países europeos se mueven sobre una contradicción
central: la necesidad de las fuerzas productivas de superar el estrecho marco
de los estados nacionales frente a la necesidad de las respectivas burguesías
nacionales de defender su mercado interno. Esta contradicción es irresoluble
sobre la base de la dominación de la burguesía. La unificación de Europa es
una tarea que sólo podrá hacer la clase trabajadora sobre la base de una
economía socialista. Esto es lo que siempre ha defendido el marxismo
Esta contradicción no aparece ante nosotros de un modo
claro, sino que a simple vista parece incluso que no existe. Se ha introducido
el euro, una moneda única para doce países, se da la libre circulación de
bienes y personas (el fin de las fronteras nacionales), se ha constituido un
banco central europeo que regula la política monetaria para toda la zona
euro, es evidente que se han dado pasos adelante importantes en la
unificación política y económica de Europa sobre bases capitalistas. ¿Tira
todo esto por tierra los planteamientos del marxismo respecto a la
unificación sobre bases capitalistas de Europa? ¿Todas las dificultades de
la Unión Europea son sólo defectos que con el tiempo se resolverán, o
significan tendencias que en un futuro se agravarán y acabaran por destruir
todos los avances realizados?
En todos los asuntos serios aparecen divergencias serias,
las vacas locas, la política exterior, la ampliación de la UE, los poderes
de la comisión europea o el parlamento europeo, cada país actúa
independientemente y anteponiendo sus intereses nacionales (de su burguesía )
a los de la "construcción europea", el ejemplo más claro lo
tenemos ahora mismo en Italia con la crisis del gobierno de Berlusconi, que
refleja las divisiones en el seno de la burguesía italiana respecto al euro.
La izquierda debe defender una alternativa a la UE de los
monopolios
Si los marxistas enfocáramos la cuestión de la UE como lo
hacen los dirigentes de IU, PSOE o los sindicatos, no haríamos más que
lamentarnos de que la UE no se ajuste al modelo ideal (sin contradicciones
sociales, de pleno empleo donde se cumpla la ley y los empresarios los
banqueros y las multinacionales no abusen de la "ciudadanía") que
ellos tienen en la cabeza.
¿Por qué la realidad no se ajusta a ese modelo ideal de
democracia europea social y participativa, sino que se divorcia cada vez mas
de él? Porque, en primer lugar, ésta es la Europa de los monopolios que se
unen frente a la competencia norteamericana y asiática. La comisión europea
y el parlamento no son sino un instrumento para engañar a los trabajadores
sobre el auténtico carácter de la Unión Europea y hacerles tragar mejor
toda una serie de contra reformas. En particular es la Europa de los
monopolios más fuertes, los alemanes y los franceses. Chirac y Schröeder no
hacen sino obedecer las ordenes de sus amos de los consejos de administración
de Elf o el Deutche Bank.
Si han podido avanzar tanto en la construcción europea en
los últimos años ha sido debido al crecimiento económico que ha podido
atenuar las contradicciones entre la diferentes burguesías sobre la base del
reparto de los excedentes de ese crecimiento: pero con la economía europea y
mundial en recesión la contradicción de la que hablábamos más arriba se
acentuará. Las burguesías más débiles se tendrán que defender, en un
contexto de recesión, de los productos más competitivos de las más fuertes
para impedir el colapso de la industria nacional, y eso llevará a un
recrudecimiento de las tensiones nacionales y al colapso de la UE. Los estados
nacionales serán un obstáculo absoluto para la unificación política y
económica de Europa .
Sólo un sector de la población puede unificar Europa y
hacer de ella un lugar "de pleno empleo, participativa, con cohesión
social": los trabajadores de todo el continente. Pero para ello los
trabajadores más conscientes debemos preparar ese camino. ¿Cómo? En los
próximos meses, participando en todas las movilizaciones contra la
presidencia española de la UE, mostrando nuestro rechazo a los planes de
Aznar y sus jefes y al mismo tiempo luchando por que en IU, en el PCE, en el
PSOE, en los sindicatos, frente a la Europa de los monopolios, la Europa de
Maastricht, se defienda la consigna de la Europa de los trabajadores, la
consigna de los Estados Unidos Socialistas de Europa.