Una trabajadora del comercio
Desde el Gobierno y el Banco de España se están
hartando de decir que todo va sobre ruedas, que la llegada del euro ha
sido la gran fiesta europea. Pero la realidad para el ciudadano de a pie
es bien diferente. En primer lugar, debido a la falta de previsión de
nuestros gobernantes.
El 2 de enero, si querías conseguir la nueva moneda
para cumplir con el consejo que te venían dando en la televisión durante
todo el año 2001 ("pagando en euros todo será más fácil") te
exponías a pasar toda la mañana en la cola del banco e irte con las
pesetas que traías porque a media mañana ya no había euros, ni en
ventanilla ni en el cajero, con lo que no quedaba otra solución que ir al
comercio a ver si te devolvían en euros, pero pasaba lo mismo.
Gracias al descontrol de los primeros días —ejemplo
más claro: el Metro de Madrid todavía no tiene el programa informático
para trabajar con euros, lo que llevó a colas jamás recordadas— la
subida desproporcionada de precios quedó en un segundo plano, pero luego
vino lo bueno.
El gobierno espera una inflación del 2%, pero la
subida de precios a partir del 1 de enero se sitúa muy por encima de esta
previsión. Si tenemos en cuenta que desde septiembre ya se viene dando
una subida generalizada, sobre todo, en los productos básicos: pan, 5
pesetas; leche, 25 pesetas; aceite, 40 pesetas... Realmente, la subida de
precios se ha producido antes de la llegada del euro. Un estudio realizado
por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre una bolsa de
750 productos pone en evidencia que ya se había producido una subida de
precios para evitar suspicacias posteriores con los redondeos: un 1,27%
desde septiembre.
Se llenan la boca diciendo que no habrá subida de
precios con el redondeo ya que el comercio ha llegado a un acuerdo con el
"certificado de buena conducta" que en ningún caso tiene
carácter de obligatoriedad y al mismo tiempo vemos los incrementos
oficiales: Ayuntamientos de al menos 16 comunidades autonómas han
aprobado subidas medias del 10,9% en los precios del autobús urbano para
2002, destacando Tarragona con un 33,3% de subida; a los madrileños les
costará un 7,6% más coger el metro o el autobús este año.
Los envíos postales subirán un 10%, subirá un 8% el
impuesto sobre el alcohol y tabaco, sube también la gasolina, peajes de
autopista, butano y vivienda. También sube el Salario Mínimo
Interprofesional (SMI), ¡pero un ridículo 2%!
Debido a la fuerte competencia del sector de
alimentación seguramente no veremos subidas escandalosas de los precios,
pero sí estamos padeciendo ya el empeoramiento de la cantidad y la
calidad de los productos. En algunos comercios, la docena de huevos ha
dejado de ser 12 para ser 10, y al mismo precio; el pack de yogures
pasará de 4 a 3, así un largo etc.
Nos quieren equiparar a Europa con los precios pero
¿qué pasa con nuestros salarios? Ahí van algunos ejemplos del desajuste
salarial en la zona euro:
una hora de SMI
-
Bélgica 6,18 euros
-
España 2,93 euros
-
Francia 5,27 euros
-
Italia 6,7 euros
Mientras tanto, nuestros dirigentes sindicales, en vez
de ponerse a la cabeza de nuestras quejas como trabajadores, compradores y
usuarios sólo se les ve llegando a un acuerdo con la patronal de un
subida salarial entorno al 2,5% en la negociación colectiva, cuando no
hay que ser muy avispado para saber que la inflación va a estar muy por
encima del 4%.