Juan García López
Militante del PCE
Inestabilidad internacional, guerras, recesión
económica: podemos afirmar rotundamente que hemos entrado en un nuevo
período en el que las convulsiones sociales no van a ser algo
excepcional. Este es el punto del que deben partir las perspectivas del
PCE si queremos tener a la organización preparada para intervenir en los
acontecimientos que se avecinan. Una vez más afirmamos que la clase
trabajadora necesita una organización que sea capaz de inspirarla, de
darle confianza en sus propias fuerzas, de ligar su lucha al resto de
sectores sociales oprimidos y de explicar cual es la alternativa real a
sus problemas. Es necesario que los comunistas expliquemos pacientemente
que el socialismo no es algo del pasado, como la burguesía machaca
continuamente, sino que es la única alternativa posible a la actual
situación de inestabilidad, sobreexplotación, etc.
Para esto es necesario que la militancia conozca
claramente qué modelo de sociedad defendemos. Lamentablemente, algunas
ideas que aparecen en los documentos oficiales de cara al XVI Congreso del
PCE, a celebrarse el 1, 2 y 3 de marzo, no ayudan a esto. Por ejemplo, en
la página 24 aparece una expresión que resume una idea que recorre todo
el texto: "...el socialismo es un proceso. Su forma futura no está
escrita...". Desde luego que no tenemos una bola de cristal, pero el
marxismo, como método científico, sí nos sirve para predecir cómo
será a grandes rasgos la sociedad socialista, es decir el modelo de
sociedad que supere al capitalismo: una sociedad donde el beneficio
privado deje de subordinar a los intereses de la mayoría, a los intereses
de la clase trabajadora y del resto de las capas oprimidas; una sociedad
donde las leyes del mercado serán sustituidas por la planificación
democrática de la economía. Y por supuesto que el socialismo no es un
"proceso", no es algo que se va construyendo "poco a
poco" como asumieron hace mucho tiempo los reformistas; el socialismo
es un estadio del desarrollo de la sociedad humana que a la clase obrera,
por su papel objetivo en la producción, le corresponde conquistar en
lucha abierta con la burguesía. Para los reformistas el socialismo en sí
mismo no es nada, todo el objetivo es conseguir en el "proceso"
mejoras para la población, nada más.
En la práctica, el reformismo se ha basado en la
defensa de "lo posible" bajo esta sociedad, con lo que ni
siquiera ha sido capaz de defender consecuentemente mejoras sociales
graduales, en la medida que en la actua fase de capitalismo decadente no
hay margen para tales mejoras. Se pueden conseguir mejoras bajo el
capitalismo, pero sólo con la lucha de la clase obrera y siempre estarán
en peligro bajo este sistema.
La idea del socialismo como un proceso gradual ha sido
rebatida una y mil veces por Marx, Engels y Lenin en su lucha contra las
tendencias oportunistas y es totalmente opuesta a las ideas y al programa
que defiende el marxismo desde sus orígenes.
Es necesario que el PCE cambie de rumbo
Muchos militantes del PCE hemos notado que en los
últimos años el trabajo de la organización y sus principales cuadros se
ha centrado en el aspecto parlamentario, dejando de lado la intervención
directa en la lucha de clases. Los marxistas nunca hemos despreciado el
trabajo que una organización de masas puede hacer en el parlamento,
utilizándolo como una plataforma más desde la que lanzar nuestras
denuncias y alternativas; lo que sí rechazamos es utilizarlo como un fin
en sí mismo o como el único medio para conseguir mejoras para la clase.
Toda la historia reciente demuestra que la clase obrera sólo puede
avanzar en sus condiciones luchando en las calles, todo lo demás es
accesorio.
Desde la campaña por las 35 horas nuestra
organización no ha intervenido de manera unificada y no es porque hayan
faltado ocasiones: ¿dónde ha estado la campaña por la huelga general?
¿Y la campaña contra la última contrarreforma laboral?...
Desgraciadamente en las ponencias oficiales del Congreso no aparece ni una
sola palabra sobre las campañas a realizar en los próximos meses. Y ni
siquiera esto sería suficiente; el Congreso debería servir también para
lanzar al conjunto de la organización a intervenir en la lucha no sólo
para frenar ataques de la burguesía o conseguir nuevas conquistas sino
para contribuir, mediante la explicación, a elevar el nivel de conciencia
del conjunto de los trabajadores; a ligar cada lucha concreta con la
explicación de la necesidad de acabar definitivamente con el capitalismo.
Con el panorama que tenemos ocasiones no nos van a
faltar para explicar nuestra alternativa. La situación generalizada de
malestar no presagia más que luchas. La huelga general de Galicia en
junio y la impresionante movilización de la juventud en los últimos
meses no son más que adelantos. La cuestión es dar la batalla para que
el Partido esté a la altura de las circunstancias. Somos muchos
militantes los que pensamos que es hora de romper con la rutina, de
ponernos a luchar hombro con hombro con nuestra clase. Así lo demanda la
nueva situación.